jueves, 13 de julio de 2017

Ermita S. Andrés Alcaracejos II


Fachada Ermita S. Andrés (1946)
       Todos los edificios tienen una historia que contar ya que son producto de una época y de unas circunstancias concretas. Si además se trata de edificios públicos el tema ya no admite discusión. En el marco general podemos decir que mientras esta ermita se gestó el mundo estaba inmerso en la II Guerra Mundial: en 1945 se rindió Alemania y los EE.UU. bombardearon – con sendas bombas nucleares – Hiroshima y Nagasaki. Era un mundo convulso que contrastaba con la tranquila fachada de la ermita. En España el clima era de post – guerra: la construcción de nuevos edificios no podía tapar el exilio, la represión, ofensivas de los monárquicos por recuperar el poder, cartillas de racionamiento, agricultura de baja productividad, escasez de industrias, bloqueo internacional, evolución catastrófica de la economía, hambre etc…. Hubo que esperar a la década de los 50 para que España empezara a respirar como país.

Los planos de la ermita tienen fecha de octubre de 1943 lo que quiere decir que la ermita sería terminada e inaugurada un par de años después. Eso nos lleva a finales de 1945 o principios del 46. Datos aportados por Claudio Muriel[1] aseguran que en la primavera de 1946 D. Antonio Fernández Caballero era el párroco, casi con seguridad primer párroco, y fue el que asistió a la proclamación de dicha ermita como parroquia. No deja de ser curioso que este hombre decía haber escuchado a los mayores del pueblo que “la Ermita de la Magdalena – en el cementerio – fue la primera Iglesia Parroquial de S. Andrés[2]”. Según cuenta D. Francisco Vigara, párroco de Villanueva del Duque, el Obispo Fray Albino[3] viajó expresamente, en 1952, para visitarlo y darle ánimos en su enfermedad[4]. Al mismo tiempo este compañero le dedica el capítulo VI de la primera parte en su reciente libro de 2016 sobre la ermita de la Virgen de Guía. D. Antonio murió el 3 de julio de 1953 y está enterrado en el cementerio de Alcaracejos. En la lápida podemos ver su foto y la mención especial de la Corporación Municipal presidida por D. Germán Santos.
Interior del templo (1946)
El segundo y último párroco en esa ermita y a quién recuerdo muy bien es a D. Jesús Fernández Palomo[5], persona muy ligada a Alcaracejos durante un montón de años. Mis datos son desde 1953 hasta 1972. Entiendo que D. Jesús fue un sacerdote de la época, con planteamientos algo cerrados pero con indiscutible buena voluntad y muy preocupado por Alcaracejos y sus vecinos. Luchó lo indecible por mantener las tradiciones religiosas del pueblo, así como por las cofradías, hermandades, asociaciones católicas y cursillos de cristiandad. Se preocupó mucho por la formación de niños y jóvenes. En 1966 participó en la misa concelebrada de inauguración de la nueva Iglesia Parroquial y batalló a lo largo de varios años para que el constructor y el Ministerio de la Vivienda (Regiones Devastadas) subsanaran los defectos de construcción encontrados en el nuevo templo. En 1972 se trasladó a Córdoba como párroco de la Parroquia San Antonio de Padua, en la C/ Agrupación Córdoba. Murió el 22 de diciembre 1981.
De la Ermita de San Andrés podría decir muchas cosas, pero sólo comentaré algunos aspectos que viví como niño y que tengan alguna relación con ese templo.
Preciosa vista desde patio interior (1946)
Allí aprendimos el Catecismo con la ayuda de las pacientes catequistas: repetíamos y repetíamos hasta saberlo casi entero, de memoria, para hacer luego la Primera Comunión. Por Cuaresma iban unos misioneros a predicar y recuerdo que dejaban unas cruces de madera que ponía Santa Misión y el año. Había una de 1956. También por Cuaresma, en Semana Santa liaban las imágenes en unos paños morados, como ocultándolas, cosa que me resultaba desagradable. D. Jesús creó un grupo de niños tarsicios[6] para aumentar nuestra religiosidad. Teníamos un libro con su vida y con abundantes reflexiones. Lo recuerdo como algo muy serio que intentaba parecerse a grupos de adultos, como p.e. la Adoración Nocturna.

Una vez hubo un pequeño incendio. En el altar mayor había varias filas de velas y estaba engalanado. El centro lo ocupaba la imagen de la Virgen, una Purísima, creo. Encendiendo las velas, Vidalín – sobrino de Vidal el sacristán y monaguillo – le dio con la caña a una vela ya encendida. Unas gasas y telas prendieron con rapidez. D. Pedro Benito, nuestro maestro, no lo dudó. Rescató la imagen de la Virgen y junto a otras personas apagaron el fuego. La imagen del maestro con las manos quemadas la mantengo a pesar de los años. ¡Menudo susto!.
Ir a las procesiones era un poco aburrido para los niños por eso nos peleábamos por quedarnos a repicar las campanas. El ruido de los campanillos al girar era ensordecedor pero resultaba más agradable y alegre que asistir a la procesión.
Catecismo (1962)
Me llamaba mucho la atención la cantidad de agrupaciones, cofradías o hermandades que estaban presentes en distintas ceremonias. Siempre había mujeres con escapularios y se sentaban juntas. Me puedo olvidar de alguna pero puedo citar hermandades de S. José, de la Virgen del Carmen, del Corazón de Jesús, de la Virgen del Rosario, …etc
Cofradías de Jesús Nazareno, de la Virgen de los Dolores… Agrupaciones de la Adoración Nocturna, Acción Católica, Hijas de María... y por supuesto la Hermandad de la Virgen de Guía.
Llegó la tele al pueblo – eran los años 60 - y D. Jesús fue consciente de su importancia. En el lateral derecho de la Ermita dispuso un salón parroquial y pagábamos una peseta por ver Herta Frankel[7] con sus marionetas o las Aventuras de Rin – Tin – Tin. Lo peor era que nadie escuchaba nada porque todo el mundo hablaba, pero allí nos reuníamos los niños del pueblo para ver el programa infantil los sábados por la tarde.
Balcon, herrajes y campanas (1946)
En 1964 La instrucción Inter Oecumenici (26-IX-1964), editada por el Cardenal Larraona, prefecto de la entonces Sagrada Congregación de Ritos, y por el Cardenal Lercaro, presidente del Consilium para la renovación postconciliar de la Liturgia, estableció lo que sigue: «Constrúyase el altar separado de la pared, de modo que se le pueda rodear fácilmente y la celebración se pueda realizar de cara al pueblo. El altar ocupe el lugar que sea de verdad el centro hacia el que espontáneamente converja la atención de toda la asamblea de los fieles». Desconozco si en esta iglesia se hicieron reformas para poner el altar de cara a los fieles, pues en esa fecha ya se estaba construyendo el nuevo edificio parroquial. Lo que si se produjo fue decir la misa en castellano. Tanto una cosa como la otra fueron logros del Concilio Vaticano II haciendo de la Iglesia una institución más próxima y abierta a la gente.
Cooperativistas con el Sr Ministro Inciarte

Terminada su utilización religiosa en 1966 la Ermita queda libre y sin uso definido. Me consta que allí se produjeron algunas reuniones de los Cursillos de Cristiandad y también cobijó a la Cooperativa de Confección Nuestra Señora de Guía[8] que durante unos años funcionó con el esfuerzo y colaboración de un puñado importante de mujeres mojinas.
En la actualidad el edificio está vacío, un poco dejado de la mano de Dios y esperando alguna idea que le permita reintegrarse a la historia del pueblo.




[1] En esas fechas D. Antonio fue solicitado, como párroco, para dar referencias de Claudio a una familia de Tarifa, con motivo de iniciar una relación.
[2] Alcaracejos y su escudo. Ayuntamiento. 1955
[3] Fray Albino González Menéndez- Raigada
[4] Esto está recogido en el Cap VI del libro , de Francisco Vigara, párroco de Villanueva del Duque, “Misterios de la ermita de la Virgen de Guía”.(2016)
[5] De correspondencia mantenida con Claudio Muriel se deduce con claridad que dejó el pueblo en 1972.
[6] San Tarsicio es el patrón de los monaguillos y de los que hacen la Primera Comunión. http://www.corazones.org/santos/tarsicio.htm
[7] Herta Frankel , ventrílocua austriaca, se dio a conocer a principios de los 60. Fue muy popular entre el público infantil gracias a su show. Manejaba con gracia y soltura un espectáculo de marionetas: Pepito, Tonto,  Gruñón y la Tia Cristina. Tonto decía su frase preferida “Siempre que sucede iguallllll….. ocurre lo mismooo”. Herta alcanzó la fama con el programa “Dia de Fiesta” y su perrita Marilyn, caniche impertinente y respondón creado por Elvira de Loyzaga.
[8] Ver artículo de Claudio Muriel en el Programa de Feria de 1982: “La gran lección”.
[9] Todas las fotografías han sido obtenidas de la Biblioteca virtual de Castilla - La Mancha. Revista Reconstrucción nº 63 correspondiente a mayo de 1946, exceptuando la que muestra las cooperativistas que fue publicada en el Programa de Feria de Alcaracejos de 1982.

sábado, 1 de julio de 2017

Ermita de San Andrés de Alcaracejos: Algunos datos I

Al finalizar la guerra civil la Dirección General de Regiones Devastadas empezó la reconstrucción del país. En Alcaracejos, el casco urbano, se fue desplazando hacia el Norte y hacia el Este. Las nuevas construcciones van buscando aproximarse a las carreteras y al cruce.
Situación ermita San Andrés ( 1942- 44)
Como la reconstrucción del bombardeado y destruido templo parroquial, con las peculiaridades arquitectónicas que reunía, además de ser costosa era obra de larga duración, las autoridades civiles y religiosas de la época acordaron levantar un templo provisional en el que instalaron, con el decoro debido, los servicios indispensables de orden religioso. Con el paso de los años ha sido llamado, que yo sepa, con tres nombres diferentes: En sus planos originales esta ermita es conocida como “la de San Andrés”. En internet aparece como “Antigua Iglesia de San Andrés” - utilizada como Parroquia provisional durante unos veinte años (1945- 1966) y también como Ermita – Taller pues allí se instaló el Taller de Corte y Confección de la Cooperativa Ntra. Sra. de Guía.
Entre el Callejón del Hospital y la Calle del Pilar había seis parcelas, todas alargadas e irregulares que limitaban con esas dos calles. En planos de diciembre de 1944 podemos apreciar que declararon zona expropiable las seis parcelas más otras dos que sólo daban a la Calle del Pilar, hoy Maestro Miguel López. Prácticamente se proponía expropiar la manzana entera. La ermita proyectada, orientada al Noreste, cogería la parte este de las parcelas nº 1 ,2 y 3 y parte del denominado [1]Callejón del Arroyo del Pilar, luego C/ José Antonio y hoy C/ Maestro Miguel López. En la ordenación urbana de enero de 1943, en el Callejón del Arroyo del Pilar aparece situada la Ermita de San Andrés (1). En la nueva ordenación de 1945 se mantiene el templo, estando situados en la misma manzana el Grupo Escolar (2) que se hizo y cuatro Casas para Maestros (4) en el Callejón del Hospital que nunca se construyeron allí.
En los archivos de la Delegación Territorial de Fomento y Vivienda de Córdoba existe un plano, de 1942, con diferentes alzados, plantas y secciones de la proyectada ermita. Está firmado por el arquitecto y académico cordobés Víctor Escribano Ucelay[2], autor en la capital de varias fuentes, edificios destinados a colegios y otros. Al final estos planos se corrigieron y se ampliaron y no tengo la seguridad de que el proyecto final pertenezca a este autor.
Ermita, plano original 1942.
Víctor Escribano Ucelay
Esta iglesia se construyó en un solar descombrado- resultante de la expropiación - entre los muchos que existían en el interior del pueblo. “La construcción se compone de una nave rectangular de 18’60 m x 8 m. En el presbiterio, zona del altar, se abre una puerta que comunica con una pequeña sacristía situada detrás, a la que también se puede acceder desde el exterior por un pequeño porche situado en la esquina del edificio correspondiente al lado de la Epístola (visto desde los fieles, lado derecho)”[3]. La ermita tenía, aún hoy se puede ver, un coro elevado a los pies de su única nave. También disponía un despacho para el párroco, un aseo, un pequeño jardín, patio con su pozo y la espadaña con sus campanas. Con el tiempo se añadió un salón parroquial en su lateral derecho.
Su tipología permite identificarla como una ermita. Aparenta ser una ermita urbana con su espacio interior bien despejado. Hay quien asegura que sus creadores se inspiraron en la Ermita de la Magdalena (cementerio). Carece de plaza en su puerta principal y en su lugar se proyectó una acera de acceso empedrada de 4’40 m x 2’50 m, aunque luego se amplió a toda la fachada y algo más profundo.
La fachada se divide en dos lienzos claramente identificados construyéndose en el más bajo una minitorre rematada por espadaña. El proyecto inicial se amplió considerablemente como se puede apreciar en los planos de la época. La variación es enorme.
Ermita San Andrés. Versión corregida y ampliada.
En la citada minitorre se abre un notable balcón que desentona por completo en una ermita clásica. La espadaña tiene dos aberturas para colocar en ellas un par de campanas. Encima hay un balconcito con función puramente estética ya que es inaccesible. En él “se asoma” una campana de mayor tamaño que las anteriores. A ras de calle, debajo de la espadaña, se abre una segunda puerta con arco de medio punto que da acceso a un patio interior al aire libre. “El otro lienzo tiene la puerta principal, más antigua, de entrada, adintelada y con jambas reforzadas por sillería de granito. Dos árboles tapan parcialmente una fachada sin decoración, tan sólo una hornacina siempre vacía. Actualmente el acceso al Salón Parroquial está tapiado. Lateralmente se reforzó con contrafuertes retranqueados y se instaló en la parte posterior un ábside redondeado[4]”.
Dada la economía que preside en este edificio, su exterior, así como el interior, se ha tratado a base de líneas sencillas con elementos ornamentales en piedra de granito, muy abundante en esta región, hierros forjados y colores claros.”[5]
De vez en cuando salta el rumor de sus arreglos y la gente nos preguntamos acerca de su restauración y utilización. Es cierto que el pueblo tiene varios espacios para la difusión de la cultura, pero ninguno con la historia y el pasado que tiene este.
Las [6]Normas Subsidiarias del Término Municipal de Alcaracejos de Noviembre del 2000 recogen que la Ermita Taller en C/ José Antonio es un edificio protegido en la Categoría A. Declarado con protección integral, no se permite modificar su fachada exterior, aspecto exterior, tipología, ni tampoco la estructura interior de la edificación. Igual que esta Ermita Taller, dentro de la Categoría A de protección, se encuentran: Cuartel Guardia Civil, Ermita de la Magdalena, Ermita de S Sebastián, Cruces límites del casco histórico y chimenea de antigua factoría entre C/ Córdoba y la C/ Sol.
Para terminar,  una serie de ruegos / sugerencias:
1.      Como edificio singular del pueblo y de la provincia, debería de tener una placa / cartel que lo identifique al menos con su nombre y fecha de construcción.
¿Dónde está esta cruz?
2.      Como monumento calificado con protección integral Categoría A, se debieran tomar las medidas oportunas (Obispado, Ayuntamiento, Diputación, Junta de Andalucía….) para evitar que su evidente deterioro siga en aumento. Es patrimonio histórico y monumental del pueblo, y de no mantenerlo mínimamente, cualquier día se vendrá abajo de forma irremediable. La imagen de matojos, jaramagos, hierbajos, desconchos y hongos es deplorable. Aislarlo del exterior debería ser un mínimo.

3.      Ruego públicamente que se restituya a su sitio la cruz de granito con plataforma y columna cilíndrica que se ubicaba a la derecha de la puerta principal. ¿Alguien sabe dónde está?.
4.      La ermita tenía tres campanas. Desconozco si se trasladaron a la nueva Parroquia o están almacenadas en algún lugar. Cualquier pista sobre ellas será bienvenida para completar esta información.





[1] Detalle curioso es que este callejón, en el plano, empieza y termina con una fuente.
[3] Revista  Reconstrucción, Mayo 1946, nº 63- pag 184 –  Hernández Rubio, F.; Sánchez Puig, D. ; Rebollo, J.; Marchena, A.; Arquitectos. Biblioteca Virtual de Castilla – La Mancha.
[5] Idem 2

martes, 6 de junio de 2017

Vecinos calle de Regiones: Alcaracejos 1950 - 1960


Alcaracejos 1955
Mi infancia son recuerdos de una calle rojiza[1],
Sin asfalto, con árboles y personas muy dignas.

Con niños que jugaban al trompo y a la pídola[2],
Con canteros[3] y hollos[4] para la merendilla.

Con caras churretosas y babis protectores,
Ambiente de postguerra y radio sin colores.

Con paredes muy blancas y balcones en verde,
Y mulos con sus carros que por la tarde vuelven.

Con anémicas luces que el viento hacía vibrar,
menos zonas diáfanas que con oscuridad.

Públicas luces tibias que dominaba el viento,
Y agitaba con fuerza silbando un tintineo.

Persianas de madera que protegían del Sol.
¡La calle de “ Regiones” de Isidro Labrador ¡
  
La calle tenía 22 viviendas. Posiblemente fuera la más ancha del pueblo. Aceras empedradas limitadas por bordillos de granito y dos filas de acacias con agradables sombras. Todas las casas estaban habitadas y salvando esporádicas peleas de chiquillos, las relaciones eran de buena vecindad. Recordar aquí a todos los vecinos ha sido posible gracias a la ayuda de Rafaela Sánchez Navarro, vecina de la calle en mi niñez y vecina de la calle en la actualidad. ¡¡ Muchas gracias!!. Era la década de los 50 (1950 – 1960). Éramos los vecinos de la Calle de Regiones. Sirvan estas líneas como un pequeño homenaje a todos ellos.

En el nº 1, estaba la oficina de la mina de Cantos Blancos donde trabajaba mi padre como jefe administrativo de Indumetal y dónde “Pedrín, hijo de Leónides Gómez y Lorenzo Cruzado, daba sus primeros pasos como aprendiz de oficinista. Aún lo veo con un pantalón corto largo y oscuro - por encima de la cintura- y una camisa blanca abrochada hasta el cuello con manga larga.

Enfrente de la oficina vivía yo con mis padres, actual casa de Eloy y Lucía (q.e.p.d), buena gente donde los haya. Era el número 2. Mi madre Mª Luisa era maestra de parvulitos (de 3 a 6 años) y Claudio, mi padre solicitó permiso al Ayuntamiento para dejarlo y trabajar en la mina. Al trabajar los dos necesitaban ayuda en la casa. Recuerdo a Máxima y luego vino Genoveva, madre de Juliana, Carmen y Pilar, mujer alegre y bondadosa. Mis amigos eran Antonio – hijo de Dª Victoria -, Andrés – cariñosamente llamado “el Peji” – hijo de Antonio y Gliceria y Pepe el del molino, hijo de José y Eduvigis.

Inmediatamente a la oficina de la mina vivían los panaderos, en el nº 3. Elisea era la madre de Manolo y Pepe, ya adultos. Elisea era una abuelita encantadora. En su casa yo era un pequeño príncipe: me daban agua de litines[5], comía chocolate y me encantaba el pescado del día anterior, jugaba a las cartas…..A Elisea la recuerdo vestida de marrón, como un hábito, y un delantal a rayas, su moño recogido y unas gafas que tenían un cristal translúcido. Me llamaba poderosamente la atención no poder ver aquel ojo. Nunca supe lo que había detrás de ese cristal. Su voz era dulce y armoniosa. De abuelita de cuento. Nunca la escuché gritar y la sigo recordando por el mucho cariño que me dió. Con los años Elisea y familia se cambiaron a la calle Ramón y Cajal, en la esquina con el callejón. En la otra esquina estaba su panadería, siempre oliendo al maravilloso perfume de la jara utilizada en el horno. Verde o quemada daba igual: el olor a jara era un mágico billete de viaje que te trasladaba a cualquier monte bajo en mitad del campo. Recuerdo haber ido a visitar a Elisea, mayor, encamada,…….pero sonriente.

Calle de "Regiones". 1960
Frente a Elisea, pegando a mi casa, en el nº 4 habitaba la familia Martínez. Él era más bien grueso, con bigote, calvo por el centro de la cabeza, de mediana estatura y ella morena, pelo corto muy negro, cara algo pálida y vestida de luto riguroso. Tenían dos hijas que eran mis amigas: Mari y Magdaleni. Mari era mi preferida porque era de mi edad. Magdaleni, al tener un par de años más era más independiente. Mari tenía el pelo liso y cortado a la altura del cuello en línea recta……casi siempre llevaba un lazo puesto en el lateral derecho de su cabeza. Tenía cara de pájara inteligente, nariz algo destacada y una amplia y simpática sonrisa. La recuerdo como una niña alegre y divertida, muy alegre. Con el tiempo, quizás demasiado pronto, en 1955 – 56 esta familia se trasladó a Granada y nunca más supe de ellos. Hoy, la pista puede estar en Pinos Puente.

A continuación de los panaderos estaba el nº 5. Era la casa de Dª Victoria: maestra y viuda. Era una persona corpulenta. Tenía gafas. La recuerdo vestida de luto riguroso. Hablaba con acento castellano y voz característica. Tuvo dos hijos, Antonio Herrera Salamanca y su hermano mayor José Tomás. La madre de ella, siempre muy bien arreglada, vivía también allí.
Dª Victoria, se casó de segundas nupcias con Juan José. Como mi madre era maestra y vivíamos casi enfrente los hijos éramos amigos. Antonio tenía cierta dificultad para hablar y más de una vez tuvo que sufrir las pesadas bromas y la mala idea de los niños. Aparte de ser mi amigo, nunca me gustó esa especie de maltrato que hoy lo podríamos identificar como acoso. José Tomás era bastante alto y delgado Tenían una perra, una galga, que se llamaba Gilda, juguetona y alegre. Su jugueteo me daba un poco de miedo aunque el animal nunca hizo daño a nadie. Recuerdo su casa con muebles muy antiguos, oscuros, lámpara colgada del techo con tulipas que daba una luz amarillenta algo triste, como casi todas las de la época debido a los pocos vatios.
Por cierto que en esa época la luz se iba y venía con excesiva frecuencia. A veces hasta varias veces al día. Muy jóvenes comprendimos eso de: “Se han fundido los plomos” ya que los picos de tensión en la corriente eléctrica eran frecuentes. Usando hilo de cobre aprendimos a poner “unos nuevos plomos” en las casas y todo volvía a la normalidad.

Enfrente de Dª Victoria, al lado de los Martínez, estaba la casa nº 6 habitada por tres hermanos: Carmen, Teófilo y Saturnino. Vivian con su madre, Mª Paz. Creo que procedían de Ciudad Real y me queda en la memoria que hablaban diferente, sobre todo pronunciaban las eses del final de las palabras, cosa extraña en los Pedroches. A Carmen y Mª Paz las recuerdo vestidas de negro y con el pelo blanco. A Saturnino con traje de rayas, camisa blanca sin corbata abotonada hasta arriba y una boina negra, entonces frecuente. De Teófilo no tengo recuerdos. Cuando esta familia se fue creo que compraron la casa Manolo “el de Pablos” y Rosita que tenían una tienda en la plaza, a modo de pequeño gran almacén.Tenían de todo.

En el nº 7, haciendo esquina, vivía la familia Nevado: Diego Nevado y Adoración Moreno. Diego trabajaba como capataz de obras públicas. El matrimonio tuvo dos hijas: Pilar y Dori. Pilar formaba parte del grupo de estudiantes de 2º y 3º de Bachillerato junto con Félix Rodrigo, Juani Suárez, Anita Higuera, Miguel Ranchal y yo (Cursos 61-62 y 62-63). La familia Nevado era un encanto: íbamos a su casa a hacer las tareas juntos. Especialmente recuerdo los problemas de matemáticas en invierno. La madre nos sentaba alrededor de la mesa camilla con el braserito. Vivía con ellos una hermana de la madre, la “tía Catalina”, igual de cariñosa que toda la familia. Actualmente las dos hermanas viven en Córdoba y, recientemente, he tenido la oportunidad de pasar un buen rato de charla con ellas. Pilar me contaba que siendo ella una niña, mi madre la dejaba al cargo de la escuela cuando estaba enferma o cuando tenía que asistir a una reunión. “Fue tu madre la que me inculcó la vocación por el magisterio”, me dijo. También me confirma que su padre hizo la escalera que todavía sube al primer piso del Bar El Control.

               Al otro lado de la calle, el nº 8. La vivienda estaba ocupada por D. Enrique Velasco, facultativo de minas, y familia: Dª Concha su esposa y sus dos hijos Mª Elena y Jorge. Eran de Gijón. Jorge conocía a todos los niños de la calle y sus cumpleaños eran muy celebrados con sabrosas tartas. Tenía figuritas de indios, soldados USA, cow-boys, caballos, carretas, etc….me gustaba ir a su casa y jugar con estos muñequitos que se dividían por la mitad y podías obtener muñecos diferentes uniendo mitades diferentes. En casa de Jorge, en el patio, había un palomar. Estaba elevado por lo menos tres metros sobre un poste con plataforma. En ella se apoyaba la casita blanca de las palomas con un techo verde. Al irse del pueblo se instalaron en Madrid. Cuando se fueron, 1956, la casa pasó a un médico D. Antonio García Mesa, hombre delgado y pelo muy blanco. Su señora creo que estaba enferma y tuvieron dos hijas: Mª Antonia y Mª Pepa. Luego vivió allí Emilia Bermejo con su familia.

El antiguo callejón que atravesaba la calle S Isidro hoy son dos calles: la calle Rio Cuzna hacia la derecha y la Travesía de S Isidro a Ramón y Cajal hacia la izquierda, recientemente llamada calle Puerto Calatraveño. Nuevas construcciones han dado un perfil muy diferente a toda esa zona.
Calle S. Isidro ( 2011)

Cruzamos el callejón y tropezamos con el nº 9, hoy farmacia renovada. En esa parcela estaba la casa de Antonio Delgado Coleto y Gliceria. Antonio creo que trabajaba en la mina. Tuvieron tres hijos: Andrés, Teófilo y Antonio. También vivía con ellos la abuela, madre de él, Orosia. Asocio con esta familia a Eutiquiano, hermano de Gliceria. Me encantaba ir por su carpintería, oler a madera y ver como trabajaban. Su sobrino Antonio aprendió el oficio y luego estuvo con Antonio Alegre.

Enfrente del nº 9 estaba el 10. Yo no la recuerdo, pero me han contado que allí vivía María “la Viseña” o María la de Teno .Tenía tres hijos Eulalia, Ángel y Manolo, minero que murió joven. No puedo aportar nada más.

Contiguo a mi amigo Andrés, en la casa nº 11 estaba José Ruiz Dueñas, Pepe el del Molino, casado con Eduvigis. Tuvieron tres hijos: Amelia, Lola y Pepe que era amigo nuestro. La familia tenía un molino de harina en la carretera, entonces calle José Ventura, 37, más o menos enfrente del actual Tic – Tac. El molino estaba en la casa de Margarita y Nemesio. Nemesio era el padre de José.

Frente a la familia del molino, en el nº 12 residían “Las de León”. Nunca supe si ese nombre correspondía a provincia, animal o apellido ( me aclaran que era apellido). La gente las llamaba así. La madre era Zenobia y tenía cuatro hijos: Francisca, Juan, Carmen y Juliana. Recuerdo a Carmen con gafas, pelo corto y muy metida en cosas de la iglesia (en aquellos tiempos era muy frecuente, creo que era catequista). Juliana trabajaba en la “Cooperativa”, la Cope para nosotros. De los otros hijos no me acuerdo.

Convecinos de la familia del molino, hacia la carretera, estaba el nº 13: la señora Ramona y su marido Antonio. Tenían tres hijos, Celia, Eusebio y Antonio, hijo de su segundo matrimonio que murió chico. Mirando hacia atrás veo a la Sra Ramona enlutada, incluido el delantal. La relaciono con productos típicos de la huerta que vendía a los vecinos y en la plaza.

Cruzando la calle desde el 13, está la casa nº 14. En ella habitaban José Sánchez Zamora, su esposa Mª Jesús y su hija Rafi. Esta familia estará siempre unida a la “Cope”, gran bazar en el Alcaracejos de los 50 y los 60. Me cuentan que “a la Jesús” la llamaron a filas porque Jesús era nombre de chico. Aclarado que era mujer, parece que a partir de entonces empezaron a llamarla Mª Jesús. Al parecer antes de llegar a esta casa José y su familia, estaba ocupada por otras dos: En la planta baja vivía una señora que se llamaba Olimpia y en la alta “Mª la taruga” que al llegar ellos se fue a la casa nº 21, que luego sería de Rafael López Fernández y familia.

La familia de Alejandro y Damiana residían en el nº 15 y tuvieron cinco hijos: Antonio, Agustina, Ángel, Carmen y Josefa. Era una familia amiga y conocida de mis padres pues su hija Josefa fue mi niñera un tiempo. Incluso nos acompañó a Vejer y a los Caños de Meca donde pasábamos el verano con la familia de mi madre. Tengo algunas fotos. La mujer de Alejandro, Damiana, madre de Josefa, la recuerdo con la cara redonda y pelo recogido con moño detrás, pelo ya canoso. Su vestido siempre era amplio y marrón, casi parecía un hábito religioso, costumbre que entonces era frecuente. Se hacían promesas de este tipo por gracias recibidas. Desconozco la razón por la que esta mujer no podía hablar con claridad. Posiblemente algún accidente cardiovascular o algún tipo de dislexia, aunque entre los niños se comentaba que había sido de un susto durante la guerra. Creo que la única consonante que utilizaba era la “n”. A Alejandro lo recuerdo ya mayor, erguido y alto, con gorra, garrota y barba blanca no larga. Muy delgado y de buen humor. Daba largos paseos. Con frecuencia vestía una especie de blusón que los niños identificábamos con la ropa que usaban los vendedores de queso que venían de la Mancha. Antonio, hijo, fue muy amigo de Claudio, mi padre. Durante años compartieron paseos y conversaciones. Mi padre lo tenía en gran estima.

Antonio “del Molino” hermano de Pepe “del Molino”. Alto, corpulento y lo recuerdo rubio. Vivía con su mujer Leoncia en el nº 16. En su casa vendían leche de las vacas que cuidaban en su parte de atrás. La entrada a la vaqueriza estaba al volver la esquina a la derecha, poco después del nº 22, ya en la carretera para Pozoblanco. No tenían hijos y cuidaron de una sobrina de Pozoblanco: “La Teodosita”, una chica bastante mona que siempre cautivaba nuestra atención a pesar de su tremenda timidez.

Perspectiva general en la actualidad
               En el 17, contiguo a Alejandro y Damiana, me han dicho que se alojaban Antonio García e Isabel Evans con sus cinco hijos, tres varones y dos hembraas: Antonio, Guillermo, Rosarito e Isabel y otro. No puedo añadir ningún dato más.

               Frente al nº 17 estaba el 18: Paula y su marido, minero. Tenían una humilde tienda de comestibles. Tuvieron siete hijos: Mercedes, Alfonso, Carmencita (Hita), Kiko, Salvador, Pepe y Juan. Esta vivienda era la penúltima casa de la derecha, yendo hacía la carretera. De sus hijos varones recuerdo que Salvador aprendía el oficio de barbero en la barbería de Manolo, situada en la anchura de la actual calle José López Navarrete – la casa tiene hoy dos números el 6 y el 15 – antes de desembocar en la plaza al izquierda, antes de la “posá” de Antonio Ramírez. La barbería era un local que recuerdo frio, poco acogedor y con el material imprescindible. Allí nos pelaban sentados en una especie de taburete que colocaba sobre el sillón de “arreglar” a los adultos. Otro hijo de la Paula, el del medio, era Pepe. Tengo su cara en la memoria, más bien corpulento, pelo algo rubio y peinado hacia atrás. Juanito era el más chico y ese era mi amigo. De la tienda de la Paula me encantaba el “pan de higo” que ella vendía por trozos cortados en triángulos de base curvilínea, como los quesitos del caserío, pero más grandes.

En el nº 19 vivía el vigilante de las casas de esta calle. La verdad es que no recuerdo lo que aquel hombre vigilaba.…….es posible que tuviera alguna responsabilidad sobre las casas de la calle por la singularidad de ser viviendas del Estado de entonces. Recuerdo a su hijo que se llamaba José Mª y su hermana Mª Encarna. Arrebola creo que era su primer apellido.
            A José María lo recuerdo buen chaval, respetuoso, ……….el caso es que el tal José María era una especie de “percha de la guantá”…..todo el mundo se metía con él. La crueldad de los niños siempre presente. Por entonces se tenía la mala costumbre de poner motes a todo el mundo. Cualquier ocurrencia del gracioso de turno sobre tu cabeza, tu forma de andar o tu manera de jugar al fútbol, valía con tal de cambiarle a uno su nombre de pila. ¡Qué cosas!.....Lo mejor era no hacer caso y el paso del tiempo se encargaba de olvidar aquellas agudezas verbales. José Mª no era del pueblo y eso era motivo “más que suficiente” para burlarse de él. Las continuas burlas a veces generaban peleas que no siempre acababan bien. En esta casa vivió Gaudioso Barrera con su esposa María y sus dos hijos (uno de ellos José Luis). Gaudioso fue el contratista que hizo la actual Parroquia de San Andrés entre los años 1962 - 1966. Era de Arroyo de la Luz (Cáceres). 

Lindantes con la Paula, en el nº 20, vivían “los Estradas”. Arcadia y Francisco tuvieron - – creo – dieciocho hijos de los cuáles vivieron trece. Él era minero, muy delgado, con gafas de infinitas dioptrías. Recuerdo que Carmen era la hija mayor y yo la confundía con la madre de sus hermanos. Marcos, Paco, Juan, Pepe, Arcadita, Luis, etc…..Mi memoria guarda la imagen de buena gente, dignos, trabajadores y honrados. Entre los padres y los hermanos mayores procuraban mantener a raya a los más pequeños. Desde luego era importante no pelearse con ninguno……pues ante alguna emergencia empezaban a salir “Estradas” por todas partes. Esta casa sería ocupada con el tiempo por la familia de Rafael Castillo

En las esquinas, mirando ya a la carretera de Pozoblanco, a la derecha en el 22 nos encontrábamos con la familia Moraño – Rubio, Ana y Griseldo. Tuvieron dos hijos: Paco era compañero en la escuela, buena gente. Le encantaba jugar de portero en los partidos de fútbol. Su hermana era Conchi. Griseldo creo que trabajó en las minas y era un hombre especialmente habilidoso construyendo maquetas de madera. Quiero recordar una preciosa catedral de casi un metro de altura que hacía con una navajita y alguna lima.

A la esquina opuesta, al nº 21, se trasladó desde el nº 14, María “la taruga” y sus cuatro hijos. Luego la casa fue para Rafael López Fernández casado con Pepita “la de Saturio”. Rafael era hijo de Arsenio, buen zapatero con quién me pasaba las horas muertas viéndolo trabajar, y Pepita hija de Saturio, simpático personaje conocido en todo el pueblo por sus buenos golpes y su entrañable droguería. Rafael y Pepita tuvieron seis hijos: Mª Paz, Rafael, Ana Mari, Pepi, Juan Carlos y Jorge.

Las dos casas finales eran iguales en metros cuadrados a todas las demás pero por fuera tenían una especie de porche con cuatro arcos, dos de ellos – que daban a la calle S Isidro, estaban muy tapados con una especie de celosía de ladrillos. Luego había dos arcos diáfanos que cerraban el porche, con barandillas, de entrada a la casa.

            No puedo terminar estos comentarios sin recordar que “la calle de Regiones” tenía su propio equipo de fútbol y jugábamos contra los equipos de otras calles. La rivalidad era total. Antes de Semana Santa hacíamos una “especie de banda de música” con latas grandes de conservas como tambores amarradas a la cintura. Dos palos hacían de palillos y con la mano en la boca simulábamos las trompetas. Aparte de los juegos al trompo, bolindres, cartuchos, chapas de cerveza / refrescos, cartones, a la bola, pingané, tirachinas, pídola, esconder,……Lo pasábamos verdaderamente bien. Ser de una calle te daba una identidad en el resto del pueblo……”los de Regiones”.

Nota: quiero destacar la ayuda prestada por Rafaela Sanchez Navarro. Sin su colaboración estas líneas hubiera estado incompletas.




[1] El color rojizo de debía a tierra procedente de las minas de Cantos Blancos. Se echaba en la calle para tapar sus baches y desniveles. Pido disculpas a D. Antonio Machado por iniciar estas líneas con sus mismas palabras.
[2] En el Diccionario de español, María Moliner, lo define como un juego de muchachos muy conocido en todas partes que consiste en saltar por encima de uno encorvado con los codos sobre las rodillas, que se llama burro. Más datos en: http://www.efdeportes.com/efd140/el-salto-de-pidola-en-el-correo-postal.htm
[3] Dícese de la parte dura de la hogaza de pan.
[5] Litines: Litines en realidad es un neologismo en la lengua castellana que proviene de los Lithinés del Dr. Gustin, que se vendieron profusamente en España en la primera mitad del s. XX. Estos sobres se utilizaban para conseguir un agua alcalina y con alto contenido en litio, elemento al que se le atribuían beneficiosas propiedades en la curación de distintas enfermedades. A finales del s. XIX y comienzos del XX, perdieron su carácter farmacéutico y empezaron a ser ofrecidas en  droguerías y tiendas de comestibles como una alternativa barata y rápida de un refresco, en unos años en los que estas bebidas todavía no estaban incluidas en la dieta habitual de los españoles.

domingo, 21 de mayo de 2017

Alcaracejos 1945: Viviendas C/ San Isidro

         Las primeras viviendas construidas por Regiones Devastadas en Alcaracejos fueron las de la Calle San Isidro. Los planos[1] encontrados nos remiten a 1943, aunque intuyo que se construyeron a partir de 1945, fecha de la segunda reordenación urbanística del pueblo en papel. Hay un plano de 1948 que
Trozo de plano de 1943: Alzado exterior viviendas
indica los límites de las antiguas parcelas que fueron expropiadas y sobre ellas las veinte y dos casas ya construidas. También se indica una “nueva alineación” de las viviendas lo que permitió una calle más ancha que la prevista inicialmente. Puedo asegurar que las viviendas se entregaron en 1950 porque fue en esa fecha cuando mis padres se casaron y San Isidro nº 2 fue su primera casa.
         La “calle de regiones” se convirtió en una de las principales arterias del pueblo pues además de su amplitud y arboleda comunicaba la plaza del Ayuntamiento con la carretera de Pozoblanco. Era la parte más moderna. El pueblo se desplazó hacia el Norte y hacia el Este y a los puntos neurálgicos de las Plazas de la Iglesia y de la Audiencia (Ayuntamiento) se añadió el cruce de carreteras Córdoba – Almadén con la de Badajoz – Andújar. A partir de ahí, las carreteras se convirtieron en calles, hasta tal punto que la gente “salía de paseo” por las carreteras. También es cierto que la escasez de tráfico lo facilitaba.
       
C/ San Isidro en su inauguración [4]
         Se construyeron veintidós viviendas, 16 con granero y 6 sin granero. Todas tenían dos plantas, un extenso patio-corral con un buen trastero, pila para lavar y portones de madera, con dos hojas, para la entrada de animales. La planta baja tenía un pequeño recibidor, una amplia cocina en la que se podía comer, una alacena / bodega, un comedor y el cuarto de baño. En la planta de arriba estaban los dormitorios. En esa época los problemas de agua corriente del pueblo – los cortes eran muy frecuentes- se paliaban con un pozo que casi todas las casas solían tener y con dos grifos públicos a los que la gente iba con sus cántaros a horas determinadas. El modelo de cocina de las nuevas casas eran las hornillas de carbón, aunque recuerdo que por mediación de la mina – mi padre trabajaba en Cantos Blancos – en casa tuvimos una placa [2].

         El plano nº 10 de noviembre de 1944 nos indica el emplazamiento de la arboleda prevista:
[3]46 acacias de bola () a lo largo de la calle, delante de las casas; 67 pinos (X), más o menos a 3 pinos en cada patio y 8 acacias de flor (Δ), 5 de ellas a la derecha al inicio de la calle y 3 al final más cinco pinos. Creo que los pinos nunca llegaron a plantarse.

         La minuciosidad del proyecto se puede apreciar de forma especial en el diseño de los herrages de balcones y ventanas.
Curioso plano de 1966. Calle S. Isidro y propietarios limítrofes de las viviendas

Detalles del herrage de balcón y ventana (1943)






[1] Archivo Central de la Delegación de Fomento y Vivienda. Córdoba. Fondo de Regiones Devastadas.
[2] A la placa se le llamaba “cocina económica” porque aprovechaba muy bien el carbón: servía para calentarnos (el resto de la casa Archivo Central de la Delegación de Fomento y Vivienda. Córdoba. Fondo de Regiones Devastadas
no tenía ningún tipo de calefacción) y cocinar. Estaba encastrada en la propia estructura de la cocina (mediados los años 50 y primeros 60) y podían alimentarse con carbón y leña. Junto a ella, a la izquierda, estaba el fregadero y en su lado derecho había otro habitáculo que llamábamos la carbonera donde se guardaba, como su nombre indica, el carbón y la leña para aquel armatoste. Había también un depósito de agua caliente o calderín integrado que nos permitía disponer de agua caliente. El gas aún no había llegado. La cocina económica tenía una cubierta de hierro forjado y varios compartimentos, uno para la combustión y otro inferior donde caían las cenizas. En la cubierta había una serie de anillos de fundición que se podían levantar con un gancho y que servían de tapadera. Quitando uno o más anillos, según el tamaño de la cazuela o sartén, se podía obtener fuego vivo para, por ejemplo, freír. La boca de acceso al compartimento para las cenizas y para la entrada del aire de combustión estaba en la parte frontal y al lado del horno. El conjunto se completaba con la chimenea, que evacuaba los humos hacia el tejado. En su primer tramo, perpendicular al eje del conducto de evacuación, había una chapa metálica con un cortatiro para regular la salida de humos. Debajo del horno había un compartimento donde caían las cenizas, que se retiraban con un hierro terminado en una plaquita rectangular. Había, además, una barra cilíndrica, de la que se colgaban los paños de cocina. Todo un lujo.
[3] Utilizamos los símbolos hallados en el plano.
[4] http://www.alcaracejos.es/galeria/fotos-antiguas-alcaracejos

lunes, 8 de mayo de 2017

Alcaracejos 1943 - 1945 : Dos ordenaciones urbanas

          Ante el desastroso estado en el que quedó Alcaracejos al finalizar la Guerra Civil, Regiones Devastadas dedicó tiempo y dinero a cambiar la imagen de tanta destrucción. Mientras más datos tengo más me reafirmo en que Alcaracejos sufrió demasiado. Aparte de la muerte violenta de decenas de vecinos al inicio de la guerra, hecho que intoxicó el ambiente, el pueblo sufrió al menos siete bombardeos, saqueos de unos y otros, incendios de casas provocados o a causa de explosiones, ……fue un pueblo que estuvo afectado hasta el final por frecuentes movimientos del frente y todo lo que una guerra civil trae consigo. También, de alguna manera Alcaracejos sirvió, en ciertas fechas, como parapeto de Pozoblanco suponiendo todo ello un castigo considerable.
          Fue ese conjunto de circunstancias las que sin duda se valoraron y las autoridades de la época decidieron que Alcaracejos fuera unido al grupo de pueblos adoptados ya que que la destrucción había «afectado a casi la totalidad de los bienes de uso público y de los destinados a servicios en la localidad[1] >>. Estas intervenciones prioritarias se realizaron bajo el control absoluto de Regiones Devastadas, invirtiéndose cantidades importantes para esos tiempos y siguiendo el camino marcado por otros países europeos[2]. El paisaje urbano de los pueblos adoptados se modificó para siempre.
          La reconstrucción del país no estuvo exenta de matices políticos y propagandísticos del Régimen. << Así, algunas ruinas se conservaron como tales por considerarlas “ruinas ejemplificantes” y, en reiteradas ocasiones, se contrapuso al “republicano destructor” frente “al nacional reconstructor. La mayoría de las reconstrucciones fueron necesarias y válidas, si bien es el contexto en el que se inscriben – la dicotomía entre el Estado durante “el dominio rojo” y la reconstrucción realizada por “los nacionales” - el que determina el componente propagandístico[3]>> y frentista.
          El medio difusor, por excelencia, de los objetivos de Regiones Devastadas fue la revista Reconstrucción, la cual - aunque incluye buenos reportajes - hay que manejar con cierta precaución ya que a veces contiene cosas que no se hicieron y el texto puede exagerar / manipular algunas actuaciones.
          Para aproximarnos a la realidad de lo que se pensó hacer en Alcaracejos partimos de dos Ordenaciones Urbanísticas: una de 1943 y otra de 1945.

          En la Ordenación de 1943 [6] podemos apreciar los siguientes datos:

https://drive.google.com/file/d/0BxW9wcrB0g5IUXZaQ0hIZDZwNEE/view?usp=sharing
Dado el tamaño del plano, al reducirlo, no se aprecia demasiado bien. En este enlace se puede ver
con total nitidez y al tamaño que se desee.(Ordenación, 1943)
  • Se propuso la construcción de 24 casas: 16 en la actual C/ San Isidro (entonces sin nombre) y 8 al final, a su izquierda, hacia el cruce con la carretera de Almadén. De estas ocho, cuatro ocuparían parcialmente lo que hoy es Cuartel de la Guardia Civil. Detrás de esas cuatro iría un gran Parque ajardinado. Con este proyecto, el pueblo creció hacia el Norte, aprovechando cercas y huertos sin urbanizar. Era una “zona libre” que existía entre la Plaza de la Audiencia, actual Plaza de los Pedroches y la carretera hacia Pozoblanco.[4]
  •  No se preveía la construcción de la Casa Cuartel de la Guardia Civil.
  • Enfrente de la Iglesia Parroquial de San Andrés, entonces semiderruida y cuyo perímetro recogen los planos, se proponía construir un Mercado con diecisiete puestos, en forma de U. Su parte abierta, la entrada al mercado, estaba situada al Norte, por la calle – entonces llamada – de Veracruz. El lado Este del mercado daba a la Plaza de la Iglesia y el Sur tenía por límite la Calle de la Iglesia.[5] El Mercado no llegó a construirse, pero en ese terreno – años más tarde – se construiría el Dispensario y la Casa del Médico.
  • Las escuelas estaban previstas en la actual parcela de la Residencia de Mayores Antonio Mansilla., dando a la calle Maestro Miguel López. En el plano se puede observar la parcela limitada por el Callejón del Hospital por Poniente, la Calle del Realejo por el Sur y el callejón del Arroyo del Pilar por el Este.
  • También se diseña en plano una ermita en el Callejón del Arroyo del Pilar, ermita que se llamaría de San Andrés y que serviría de edificio parroquial pues la Parroquia no estaba en condiciones de ser utilizada y no sabía qué hacer ante tanta ruina.
           La Ordenación Urbana [6] del pueblo cambió bastante en el plano de 1945. Podemos hacer las siguientes consideraciones:
https://drive.google.com/file/d/0BxW9wcrB0g5IWGJRY2JZR2d1ak0/view?usp=sharing
Dado el tamaño del plano, al reducirlo, no se aprecia demasiado bien. En este enlace se puede ver 
con total nitidez y al tamaño que se desee.(Ordenación, 1945)
1.      Ermita de San Andrés: se consolida su presencia en el Callejón del Arroyo del Pilar, actual C/ Maestro Miguel López, junto al actual Consultorio de Salud. Se construyó.
2.      Grupo Escolar: se mantiene en la parcela prevista en 1943, pero se cambia su planta y disposición de las aulas. Se construyó.
3.      Correos y Telégrafos: aparece como algo nuevo en este año. Se situó frente al nuevo Grupo Escolar. Nunca se construyó.
4.      Casas para Maestros: las primeras casas para maestros, cuatro, se sitúan en el Callejón del Hospital, justo detrás de nuevo Grupo Escolar. Estas casas,  con las nuevas escuelas y la ermita de san Andrés darían un aire totalmente diferente a esa estratégica manzana. Las casas para maestros nunca se hicieron ahí.
5.      Viviendas: Se mantiene la construcción de una nueva calle, la actual C/ San Isidro pero en lugar de las 16 previstas en la calle, se plantean 22 (11+11).Las ocho del final a la izquierda (hacia el cruce), se quedan en cuatro. Se construyeron las 22 viviendas de la calle San Isidro pero no las otras cuatro.
6.      Cuartel de la Guardia Civil: Edificio nuevo que nace en 1945. Situado en el cruce de las actuales N-502 con la A-423. Sustituye a unas posibles viviendas pensadas en 1943. Se construyó.
7.      Mercado: Curiosamente se mantuvo en 1943 y en 1945, siempre enfrente de la Parroquia, en la Plaza de la Iglesia, pero nunca fue realidad.
8.      Ayuntamiento: Aparece situado en la Plaza de la Audiencia, actual Plaza de Los Pedroches. Del plano de 1945 se deduce que ya estaba allí. Se detalla cómo era en esa fecha y de ello daremos cuenta más adelante.
9.      Casa Rectoral: aparece como algo nuevo respecto a 1943. Anexa a la Parroquia de San Andrés. Se consideraba como un lugar de presencia pública de los poderes eclesiásticos. Que yo sepa tampoco se hizo.

        A partir de aquí nació un pueblo diferente, remodelado con un perfil arquitectónico muy del Régimen y con la esperanza de ir olvidando todo lo sufrido. Poco a poco iremos desgranando las distintas edificaciones con algo de historia, planos y algunas fotos.

         Termino con un plano de Alcaracejos de los años 40 (1940 - 42). En él puede apreciarse con claridad como era el pueblo en esas fechas. Dado el tamaño del plano puede verse mejor en el enlace siguiente:  https://drive.google.com/file/d/0BxW9wcrB0g5Ib3I4ZEdYWGRCV2s/view?usp=sharing

Plano de Alcaracejos 1940 - 1942
A: Cementerio de la Magdalena; B: Ayuntamiento; C: Cárcel; D: Pósito en el centro de la plaza; E: Escuela de niñas en la plaza, por encima del actual Bar La Fragua; F: Iglesia Parroquial, entonces derruida.






[1] BOE, 1 de octubre de 1939, pp. 5489-5490.
[2] BLANCO LAGE, Manuel: "La arquitectura en Regiones Devastadas", en AV, nº 3, 1985, p. 38. Son tomados como referencia los estados de Italia, Francia o Bélgica, que tuvieron que enfrentarse a los desastres de la I Guerra Mundial, adoptando incluso el nombre del organismo de esta última Service des Régions Devastées, todo ello contenido en una ley de 1919.
[3] ANDRÉS EGUIBURU, Míriam: “Imágenes de posguerra: Adopciones y transformaciones en el paisaje asturiano” en LA ALBOLAFIA, Revista de Humanidades y Cultura, nº5 – 2015. URJC
[4] Viendo el plano podemos pensar que, en los siglos XVI-XVII y XVIII, Alcaracejos creció alrededor de la Iglesia Parroquial y su plaza, siendo esa la parte más antigua del pueblo. La Plaza de la Audiencia, llamada así porque en ella se ubicaba el Juzgado de Paz – casi con seguridad en locales del Ayuntamiento -  desplazó hacia allí a vecinos y algunas casas, pero se puede ver que estaba “en las afueras de la villa”. Con la propuesta de construcción de esas viviendas públicas en la década de 1940 más alguna de los propios vecinos, la Plaza de la Audiencia fue sustituyendo a la Plaza de la Iglesia y se convirtió en “el nuevo centro del pueblo”.
[5] En 1943 la Calle de Veracruz era la actual C/ Capitán Ferrer Morales. Y la Calle de la Iglesia comenzaba en la actual Calle Jesús.
[6] Todos los planos proceden del Archivo Central de la Delegación de Fomento y Vivienda. Córdoba. Fondo de Regiones Devastadas.