domingo, 14 de mayo de 2023

San Isidro en Alcaracejos: algo de su historia

 

Cartel Fiestas de San Isidro (2023)

San Isidro Labrador (1082 -1172) fue un agricultor, madrileño y mozárabe[1] que estuvo al servicio de la familia Vargas. Según el Códice de San Isidro, escrito a finales del siglo XII, encontrado en la Iglesia de San Andrés (Madrid) en 1504, estuvo casado[2], tuvo un hijo[3] y refiere solo cinco milagros. Según cuenta la leyenda la pareja era muy devota, piadosa y de una laboriosidad excepcional. De ahí que se granjearan la predilección de Dios. Isidro daba cuanto tenía a los menesterosos y cedía parte de su escaso pan a las palomas hambrientas. Su canonización se debió al fervor y al empuje que el pueblo madrileño manifestó por el Santo durante siglos. Por ello, autoridades, aristocracia y la corona española se vieron obligados a encabezar su proceso de canonización en el siglo XVI. Fue beatificado en 1619 por el Papa Paulo V y canonizado en 1622 por Gregoria XV. Normalmente se le representa con edad madura y barbudo ataviado con alguno de sus atributos más característicos como son un azadón, el arado de mano, la guadaña o una pareja de bueyes. La tradición cuenta que mientras rezaba, antes de iniciar su trabajo, los ángeles guiaban a los bueyes para que arasen solos. En una ocasión, reinando una gran sequía, Isidro golpeó con su vara unas rocas y de ellas brotó un generoso riachuelo. Esa es el agua que aún hoy se conserva, como una fuente, en su ermita y a la que la gente acude con botellas y garrafas. Esta relación con el agua es una cualidad especial de San Isidro pues aún hoy en día, se saca en procesión para que favorezca la llegada de las lluvias cuando aprieta la sequía.

               La primera noticia documentada que tengo sobre San Isidro y Alcaracejos es de 1901. Se trata de un altar que figura en el inventario de la parroquia de San Andrés, bombardeada en la Guerra Civil. Altar que se detalla con toda claridad.

ALTAR DE SAN ISIDRO[4]

 041.- Es de madera dorado y tallado. ………......………………..……Estado: Regular

En él están colocadas las imágenes del:

042.- Santo de madera…………………………………………..…….....Estado: Bueno

043.- Santa Inés vestida…………………………………………………..Estado: Regular

044.- Una Cruz de madera con su Cristo de madera.

045.- Dos candeleros de metal.

046.- Dos manteles de hilo.

047.- Un ara y un paño basto para cubrir.

                        En el calendario de 1907, el 15 de mayo fue miércoles y recoge a San Isidro como patrón de Madrid y como fiesta local en la provincia de Córdoba a Alcaracejos y a Montilla.

                El Cronista del Valle del 18 de mayo de 1910 da cuenta de que en ese año coincidió la celebración de San Isidro y el domingo de Pentecostés. Con una prosa algo rebuscada y altisonante –propia de la época- así lo explica el corresponsal, del que no conocemos su nombre: “En esta iglesia parroquial se viene celebrando hace muchos años una preciosa función religiosa, dedicada a las niñas y niños de primera comunión el Domingo de Pascua de Pentecostés. También se celebra el día 15 de mayo con lucimiento una fiesta en honor de San Isidro, costeada por la hermandad de labradores que lleva el nombre del santo. El rigorismo del calendario ha hecho concurrir este año las dos solemnidades en el mismo día, y a petición de algunos hermanos de dicha congregación, se verificaron el domingo último dichas dos fiestas en horas distintas. A las 8 de la mañana, la de niños y niñas que habían de recibir por vez primera la sagrada comunión, llenándose completamente el templo que se hallaba adornado con profusión de flores y luces. El muy apreciado y respetable cura ecónomo de esa naturaleza don Juan B. Ruiz García, estuvo lleno de inspiración en la elocuente plática dirigida a la infancia comulgante; plática que fue un brillante cántico lleno de poesía, un hermoso poema a la virtud, a la pureza; un himno a la grandeza y transcendencia del acto que iba a realizar la niñez en aquella mañana. Amenizó la fiesta un afinado coro de jóvenes Hijas de María que cantó la misa con notable perfección. A las 9 de la misma mañana anunciaron las campanas del templo la hora de la fiesta a San Isidro, de cuya congregación ha sido hermano mayor don Sandalio Caballero que trajo a su costa para mayor lucimiento, parte de esa banda municipal de música. Volvió a llenarse la iglesia y a ocupar nuevamente el púlpito el-referido señor cura; y de la elocuencia con que hizo el panegírico, no se deducían los pocos minutos que habían trascurrido desde su anterior oración. Tanta y tanta laboriosidad es digna de todo encomio y merecedora de la mayor recompensa. En los días 15, 16 y 17 del actual se ha celebrado la feria, que, por abundancia de lluvias, ha carecido de la animación de otros años.

               Siguiendo con el hilo cronológico, aunque faltando algunas fechas, en los archivos municipales encontramos que en 1911[5], siendo alcalde Rafael Rodríguez Cruzado, se acuerda nombrar la Comisión que organizará los festejos del 15,16 y 17 de mayo y que en ese año estuvo formada por Gaspar Ayala Rodríguez, Valeriano Ayala Cruzado y Rafael Mansilla Cruzado. En cambio en 1913[6], siguiendo el mismo alcalde, la Comisión para las Fiestas en honor de San Isidro estuvo compuesta por Pablo Fernández Rodríguez, Francisco Martín Cruces y Amador Fernández Pedrajas, todos ellos concejales del Ayuntamiento.

               Tenemos constancia de que en 1915, 1916 y 1917 la feria de San Isidro tuvo lugar a lo largo de los días 15, 16 y 17 de mayo, prevaleciendo el criterio de la fecha de la festividad a la de la coincidencia o no con los fines de semana.

               En 1921 era alcalde Rafael Alcalde Rodríguez. Iniciado el mes de mayo, se le facultó para ejecutar varias tareas de reparación en puertas y dependencias del Ayuntamiento y que se procediera al blanqueo del edificio del mismo. También se dictó un bando municipal para requerir a los vecinos que, en el plazo de 15 días, blanquearan las fachadas de todas las casas y edificios del pueblo, advirtiendo de la imposición de sanciones a los vecinos que no obedezcan. Es evidente que estas indicaciones de blanqueo respondían a la necesidad de mejorar la imagen del pueblo de cara a la feria de San Isidro. Ese año, la Comisión de festejos la formaron Remigio Fernández Caballero, José Fernández Pedrajas y Rafael Pérez Caballero. Ignoramos qué actividades tuvieron lugar el 15, 16 y 17 de mayo, pero si sabemos que el costo de las mismas fue de 375 pesetas, según acta del 29 de mayo de dicho año.

               El 20 de abril de 1924, según costumbre inmemorial, bajo la presidencia del primer teniente de alcalde Pedro Sánchez Ayala se nombró la Comisión municipal para los festejos de San Isidro y quedó constituida por Gaspar Caballero Ayala[7], Manuel Caballero Suárez y Paulino Rodríguez Martín.

               El Cronista del Valle del 16 de mayo de 1925 da cuenta de la feria y fiestas de Alcaracejos: “Con motivo de la festividad de San Isidro, se están celebrando los tradicionales festejos que en años anteriores, habiendo traído para tal fin la Banda de música de las Escuelas del Ave María de Córdoba, y verificándose dos magníficas corridas de novillos por afamados diestros. Para la corrida de mañana 17 hay en esta ciudad mucha animación para asistir a ella, la que creemos será un verdadero éxito en la que matarán los diestros Francisco de la Haba (a) Zurito III y Rafael Alcalá (a) Herrerito”. El 21 de mayo, la Corporación aprobó “la conducta observada por la misma durante los festejos del 15,16 y 17 y especialmente la subvención concedida a la empresa de la plaza de toros”. Era alcalde Ildefonso Rodríguez Blanco.

               Queda constancia de la ancestral relación de San Isidro con Alcaracejos. De 1925 a nuestros días hay múltiples y repetidas señales de esta tradición. El reto se centra en encontrar alguna pista o documento del periodo 1622-1901, fecha de su canonización y del primer documento del que tenemos referencia en estas líneas.

Curiosidad: Manuel Moreno Valero (1937-2016) publicó un interesante librito, en mayo de 1995, titulado San Isidro en Los Pedroches, editado por la Hermandad de San Isidro Labrador de Pozoblanco. Su precio era de 1.000 pesetas. Síntesis del contenido: El libro se inicia explicando quién fue San Isidro y su relación con los labradores. A continuación da un repaso de la devoción a este santo por la Comarca: Hinojosa del Duque, Torrecampo, Cardeña, Santa Eufemia, Dos Torres, Villanueva de Córdoba y Alcaracejos. La mayor parte del libro está dedicada a la Hermandad de Pozoblanco.

 



[1] El término mozárabe se refiere a personas de origen visigodo que vivieron en la península ibérica bajo dominación musulmana, preservando su religión cristiana y, en asuntos internos, las leyes visigodas.

[2] Cónyuge María de la Cabeza.

[3] Luego San Illán, salvado en su niñez milagrosamente cuando cayó a un pozo.

[4] ARCHIVO CABILDO CATEDRAL CÓRDOBA *N 0.753.308 * ACC – Instrumento 137- 1 *Inventario de la Parroquia de Alcaracejos – Año 1.901.

[5] Acta de la sesión del 30 de abril de 1911 (AMAL).

[6] Acta de la sesión del 6 de abril de 1913 (AMAL)

[7] Gaspar Caballero Ayala fue el padre de Mª Jesús Caballero, destacada maestra nacional que prestó sus servicios en Alcaracejos durante muchos años, y abuelo de Antonio Ramírez Caballero.

sábado, 25 de febrero de 2023

Virgen de Guía: Alcaracejos, algo de historia

 

Campanario y óculo (Ermita Ntra. Sra. de Guía)

               El 24 de febrero, festividad de San Matías antes de la reforma de 1969/1970, es uno de los días más grandes que se celebra en Alcaracejos. En esa fecha tiene lugar la fiesta de la recogida de la imagen de la Virgen de Guía. Muy de mañana, Hermandad y fieles se desplazan a la ermita, sita en el término de Villanueva del Duque, muy próxima al casco urbano, hacía el norte. Antes de su traslado al pueblo, allí se rinden honores a la Patrona (salvas de pólvora, ondear de la bandera), se procesiona alrededor del templo y se escucha misa.

               Según Agudo Torrico el templo es de estilo gótico y dataría de la segunda mitad del siglo XV, con añadido del presbiterio del siglo XVI[1]. Sin embargo Molinero Merchán cita como posibles los siglos XIII o XIV, aclarando que “quedó integrada en un ámbito poco poblado, pero vinculado a Hinojosa en el momento de su nacimiento”[2]. En un cartel informativo junto a la ermita, se dice que el templo es de la época de Fernando III “El Santo”, siglo XIII. A este mismo siglo pertenecen una serie de imágenes románicas que se encontraron en un hueco tapiado en su interior. Numerosos restos romanos encontrados en el lugar señalan la existencia de otro templo más antiguo.

               La jurisdicción sobre la ermita fue objeto de largos y numerosos litigios, sobre todo entre Villanueva del Duque e Hinojosa. Según Daniel Medrán[3], las disputas entre estos dos pueblos terminaron con la Concordia de 1882, donde se establecieron con claridad los derechos y obligaciones de cada pueblo en relación con la ermita, la imagen y demás circunstancias.

               No se conoce con exactitud la fecha de la creación de la Hermandad de Alcaracejos. Juan Agudo Torrico[4] habla de que “las primeras referencias documentales, escasas e imprecisas, confirman la existencia de hermandades militares en la comarca en el siglo XVII”. Juan Francisco Peralbo asegura[5] que en 1654 ya consta la tradición anual de Alcaracejos de ir a buscar su Virgen el 24 de febrero. Si consta escrito, se supone que la constitución de la Hermandad debió ser anterior a esa fecha. Agudo Torrico manifiesta que “por los rituales y rasgos organizativos, las Hermandades de Alcaracejos y de Dos Torres, estarían entre las más antiguas de la comarca.       

1952: Salva de pólvora
   Sirva esta pequeña introducción para incorporar a la historia de la Virgen de Guía, en Alcaracejos, algunos datos que durante años he ido encontrando en archivos, prensa, actas municipales, etc.

          El archivo más antiguo del que doy cuenta es una crónica del Sábado de Gloria y del Domingo de Resurrección, 17 y 18 de abril respectivamente, escrita el lunes 19 de abril de 1897 por don José Ventura, maestro de reconocido prestigio en el pueblo, colaborador asiduo del ayuntamiento, amante de todo lo mojino y corresponsal del Diario de Córdoba de Comercio, Industria, Administración, Noticias y Avisos. La crónica se publicó el sábado 24 de abril del citado año y se tituló: La Virgen de Guía–Procesión-La Hermandad-Sus tres cargos, insignias y sucesión. Dice así:

               “En las primeras horas de la mañana del sábado, cuando las campanas del templo anunciaban con sus alegres tañidos el Toque de Gloria, los monótonos redobles de un tambor, qué llevando con sus roncos sonidos la animación a los espíritus infantiles, que iba seguido, por doquier, de una generosa y alborozada turba de chiquillos, indicaba que era víspera de trasladar la venerada imagen de la Virgen de Guía desde esta parroquia a su santuario.

               La Hermandad consagrada al culto de esta imagen, costea maitines en su alabanza la tarde de dicho día, que se celebran en esta iglesia, a cuyo acto invitan las familias del Capitán, Alférez y Sargento -cargos de los que luego hablaré- a las jóvenes que luego obsequian espléndidamente. El primero es árbitro para hacer las invitaciones que tenga por conveniente; mientras que son limitadas las atribuciones de los otros dos en su convite.

En ordenada procesión, compuesta del clero parroquial, de las autoridades de este pueblo y la numerosa Hermandad uniformada con frac, pantalón, sombrero y zapatos negros, y cada cual provisto de su indispensable escopeta, y de un séquito respetable de ambos sexos, de todas edades y de variada posición social, fue conducida a su ermita, antes del mediodía de ayer, en cumplimiento del pacto acordado por las pillas[6] que sostienen su culto.

1952

Pasaré por alto las nutridas salvas, tan retumbantes como numerosas, y también los obsequios que el Capitán, el Alférez y el Sargento prodigan por la tarde a las autoridades y durante toda la noche a sus cofrades, y pasaré a hablar de estos tres cargos.

Después del mediodía, la Hermandad, reunida en la casa del Capitán, hace por turno de rigurosa antigüedad la designación de quiénes habrán de desempeñarlos en el año próximo, recibiendo cada uno de manos de su respectivo antecesor, las insignias de su categoría, consistentes, la del Capitán, en un bastón distinguido; una bandera de seda multicolor, la del Alférez, y una alabarda, la del sargento. La renovación se hace anualmente en el mismo día, o sea en el primero de Pascua de Resurrección”.

               A continuación, siendo alcalde don Sandalio Caballero Fernández, se recogen tres archivos que muestran los gastos hechos por el Ayuntamiento en honor de la Virgen de Guía. Así:

               El 18 de marzo de 1900[7] se acuerda “abonar al señor Cura Párroco de esta villa los derechos de las dos fiestas hechas a Nuestra Señora de Guía y los del Sermón de Pasión, según costumbre inmemorial, cuyas cantidades se libraran con cargo a su correspondiente capítulo y artículo del presupuesto vigente”. Curiosamente no indican las cantidades.

               El día primero de abril de 1900[8] se aprobó, por unanimidad, “la cuenta presentada por el Depositario de fondos municipales de los gastos hechos en los refrescos dados por el Ayuntamiento el día del Jueves Santo y en el que se llevó a Nuestra Señora de Guía, la cual importa 27’25 pesetas, cuya suma se librará con cargo al capítulo 1º, apartado 8º del presupuesto”.         

1952
      La tercera referencia corresponde a 3 de marzo de 1901[9] y se refiere al mismo tema de gastos, aunque es algo más explícita: “Por el señor Depositario se presentó la cuenta de los gastos hechos en los refrescos dados el día que se trajo Ntra. Sra. de Guía y en el que se le hizo la fiesta, la cual importa la suma de 43 pesetas; examinada que fue por los señores asistentes, acordaron por unanimidad prestarle su aprobación por encontrarla conforme y que se libre referida suma con cargo al capítulo 9º artículo 3º. También se acordó que del mismo capítulo y artículo se libren a favor del señor Cura Párroco la cantidad de 51’50 pesetas por los derechos de las fiestas hechas a Nuestra Señora de Guía, según costumbre inmemorial”.

               En enero de 1902[10] figura ya como alcalde don José Rodríguez Blanco. Por lo que se puede leer, las costumbres inmemoriales relativas a los festejos en honor de la Virgen de Guía siguieron siendo las mismas. Así el 9 de marzo la Corporación “convino abonar al señor depositario, de fondos municipales de esta villa, la cantidad de 31’50 pesetas que ha suplido para satisfacer al señor Cura Párroco, de esta villa, el importe de las fiestas hechas a la Virgen de Guía según costumbre inmemorial, así como también 45 pesetas que importan los gastos de los convites dados por el ayuntamiento el día que se trajo la referida imagen y en el que se le hizo la fiesta, según resulta de la cuenta detallada que ha presentado al Ayuntamiento, la que después de examinada fue aprobada por el pleno”.

               De igual forma se procedió el 15 de marzo de 1903[11] ya que “se decide pagar al señor Cura Párroco 39’50 pesetas por los gastos de las fiestas hechas a la imagen de Ntra. Sra. de Guía en el día en que se trajo de su santuario. El señor Alcalde presentó la cuenta de los gastos hechos en los convites dados el día que se trajo Ntra. Sra. de Guía y en el que se hizo la fiesta, los cuales importaron 42’50 pesetas”. Los asistentes aprueban por unanimidad las cuentas presentadas.

               Básicamente, en relación con la Virgen de Guía, era tradición el convite ofrecido a la Hermandad por el Ayuntamiento, el día del traslado desde la ermita al pueblo. Llama la atención que el Ayuntamiento pagara también al señor Cura por sus servicios, tanto en actos en honor de la Patrona como en eventos relativos a la Semana Santa.

             Para terminar, aunque no son fotos muy nítidas, son historia del pueblo. Pertenecen al año 1952

1952: Ondeo de bandera frente a la ermita

1952: Virgen de Guía y banda de música

1952: Salva frente a la actual Ermita de San Andrés




[1]Agudo Torrico, J., Las hermandades de la Virgen de Guía en Los Pedroches, Caja Provincial de Ahorros de Córdoba, 1990, pag 90.

[2] Molinero Merchán, J.A., Villanueva del Duque – Patrimonio Monumental y Artístico. Edita Ayuntamiento de Vva del Duque, 2008, pags 107-108.

[3] Medrán, D., Historia de la Virgen de Guía y su ermita, Revista Nuestra Señora de Guía 2021, AA.VV. Coordinan Paulino de la Cruz y José Miguel Santos, págs 17-23.

[4][4] Agudo Torrico, J., Las hermandades de la Virgen de Guía en Los Pedroches, Caja Provincial de Ahorros de Córdoba, 1990, pág 280.

[5] Peralbo Redondo, J. F., Rituales militares, religiosos y sociales en Alcaracejos, Revista de la Hermandad de Nuestra Señora de Guía, AA.VV. Coordina Paulino de la Cruz, 2012, pág 6.

[6] Normas, reglas.

[7] Archivo Municipal de Alcaracejos HC224.1

[8] Idem

[9] Archivo Municipal de Alcaracejos HC224.2

[10] Archivo Municipal de Alcaracejos HC224.3

[11] Archivo Municipal de Alcaracejos HC224.4

martes, 27 de diciembre de 2022

Y faltó una oveja...

 

Calle Ramón y Cajal (Alcaracejos) Navidad 2022

               Era un pueblo pequeño llamado Mojinolandia. Estaba situado a la falda de una pequeña, pero alargada, loma, con ermita incluida, y pendiente hacía el norte. El subsuelo era muy rico en agua lo que le permitía disponer de frondosas huertas y huertos. Vecinos y vecinas eran gente sencilla y apacible.

               Como pueblo, con raíces, estaba orgulloso de sus tradiciones y todos sus habitantes participaban, con ilusión, en mantenerlas. Los Reyes Magos, junto a la Virgen de la Orientación, eran sus mayores tesoros, fiestas que siempre se celebraban a lo grande.

               Con el tiempo la celebración de Los Magos la ampliaron a toda la Navidad y convirtieron al pueblo en un Belén andaluz repleto de imaginación, trabajo y fantasías navideñas. Pastores, Reyes de Oriente, ángeles, múltiples animales y muñecos de nieve habitaban plazuelas y rincones como si toda la vida hubieran estado allí, dando a Mojinolandia el sabor a turrón y a tierno mazapán. Las humildes calles se vistieron con sus mejores galas, desprendiendo aromas y mensajes de San José, la Virgen y el Niño.

               Con afán y esperanza, durante meses, vecinos y vecinas transformaron cartones, todo tipo de envases, retales de la abuela, muebles desvencijados, plásticos y maderas, pinturas y bombillas, alambres y tornillos, matojos de la sierra, etc en “cosas de Belén”. Mojinolandia lucía como un diamante. La gente era feliz contemplando lo hecho por sus vecinos. La alegría compartida y los brillos de Navidad llegaban desde la carretera a la plaza, desde la calle Cumbre hasta el centro termal y desde el cruce hasta la nueva iglesia. El censo se multiplicaba por dos, especialmente por la tarde-noche. Los visitantes, venidos de los pueblos cercanos, eran muy numerosos.

               Pero el bien y el mal siempre caminan juntos y una maldad inmadura acechaba tras la inauguración del pueblo más navideño de la provincia: Una sencilla oveja con patas de madera, armazón de cartón y cuerpo de tela de borreguito, con maceta de plástico pintada como hocico, desapareció de su rincón. Los pobres pastores, maniquíes, fueron testigos mudos y nada pudieron hacer para impedir tamaña atrocidad. El ladrón / los ladrones no se llevaron una oveja, con su robo se llevaron la ilusión y el trabajo de un pueblo. Los pastores se quedaron sin oveja y a los vecinos le robaron parte de su corazón: la simpática oveja, fruto de sus desvelos y sus horas de esfuerzo se había esfumado por arte y parte de unos gamberros inconscientes, con escasa sensibilidad y ningún respeto.

-        *Manda cojones. Hay gente para todo, comentó María.

-        *Para hacer una gracia… escribió Juan Antonio.

-       * Me quema la sangre, dibujó Mayordomo.

-        *Para ponerla en el patio de su casa, manifestó Mamen.

-    *También se han llevado huevos del gallinero y tres ramos de la pared, escribió una muy cabreada Ángela.

-        *Habría que poner vigilancia 24 horas. Vuestro arte y vuestro esfuerzo se lo merece, expresó Antonio.

-       * Si no hay municipal …..van a vigilar 24 horas, le respondió Ana.

-       * Qué manera tan tonta de hacer daño, apuntó Isabel.

               En la madrugada el pueblo se calmó, pero en una calle de cuyo nombre no me acuerdo bien, se escuchó con claridad:

-                             - Llévame a mi sitio, soy una oveja de rincón navideño, no soy oveja de patio particular. Además no me gusta.

               Entonces el ladrón, que dormía ajeno a todo aquello, oyó que llamaban a su puerta. Era noche cerrada. Receloso se levantó y preguntó: ¿Quién es?

               Fueron varias las voces que le respondieron: Venimos a llevarnos lo que es nuestro. Debes devolvernos la oveja que has robado. No es una oveja de patio particular. Es una oveja de rincón navideño. El rincón es su casa y ese debe ser su destino. Para eso fue hecha.

               Desconcertado abrió y delante de sus narices se encontró con todas las figuras que ese año formaban parte de las escenas de Navidad. Era una manifestación de pastores y pastoras, pingüinos, renos, otras muchas ovejas, los muñequitos de Legoland, ángeles celestiales, pollitos y soldados, gnomos, garzas y ciervos, conejos y ratones,… y hasta Papá Noel con San José, la Virgen y el Niño traían una pancarta: “Devuélvenos la oveja”. Todos reclamaban la oveja, su oveja.

-     *   No pensamos irnos de aquí hasta que no devuelvas lo que no es tuyo. Queremos que pongas la oveja en su sitio y escribas una carta de disculpa a los vecinos y vecinas del pueblo. ¡¡No se merecen esto!! ¡¡Han trabajado mucho!! Debes pedir perdón.

               Mala Sombra con Fronteras, que así se llamaba, se quedó pálido y mudo. Balbuceando pudo decir: Solo quería gastar una broma. Pensé que así podría hacer famoso al pueblo, una anécdota.

-        *Pues ahora restituyes la oveja en su lugar y colocas un cartel de disculpa, dijeron los pastores.

*****

               Mala Sombra con Fronteras se despertó. Estaba en el patio de su casa. Sudaba la gota gorda y su corazón palpitaba acelerado. Sentía frío.

-        *Pero, ¿Qué hago aquí?

               Estaba delante de la oveja de madera y trapo. Esta lo miraba sonriendo y le dijo:

-       * Entonces, ¿me vas a devolver?

               Aún no había amanecido, se vistió rápido, cogió la oveja y salió a la calle. Estaba solitaria y solo. Llevaba la oveja en brazos, entre protegida y oculta. En el silencio y humedad de la noche pudo comprobar la belleza de las calles del pueblo engalanado de Navidad. No pudo remediar una lágrima de arrepentimiento.

               A su paso, los ángeles sonreían, los soldaditos –aparentemente de plomo- aplaudían y los renos saludaban moviendo su cornamenta. Las campanitas de un trineo sonaban en el fondo.

               Llegó al lugar del delito y los pastores se levantaron a saludarle. Le dieron las gracias. Mala Sombra con Fronteras se despidió pidiéndoles perdón. La oveja, ya colocada en su sitio, dio un suave balido como señal de agradecimiento. A su lado un cartel con un emoticono, con cara de malo, pedía disculpas y deseaba Feliz Navidad a vecinos y visitantes.

               Mala Sombra con Fronteras llegó a su casa reconfortado y satisfecho. Nadie, excepto las estrellas, dibujos y muñecos lo habían visto. Se acostó y durmió en paz como un recién nacido.

 

 

martes, 6 de diciembre de 2022

Alcaracejos y su cruce

 Alcaracejos está crucificado por dos carreteras: la de Córdoba a Almadén y la de Ándujar a Villanueva de la Serena (Francisco Solano Márquez, 1992, Los pueblos de Córdoba)

El Cruce (Archivo Municipal de Alcaracejos)

               La posición geográfica de un pueblo entra en las apuestas de los dioses. Los hay que crecen en el margen de un río. Otros encuentran su terruño a la orilla del mar. Algunos descubren su futuro bajo la incertidumbre de un volcán que a veces se transmuta en cañón. Para otros, la falla de un estrato natural es señal de la esencia divina. Si nos fijamos en espacios más humildes, creo en la fortuna de los pueblos que disfrutan de un cruce de caminos, ahora, mayormente, carreteras. Son bienaventurados porque disponen de cuatro puertas de salida y otras cuatro de entrada. Mientras, los municipios rectilíneos, aquellos que se extienden a lo largo de una línea, sólo disfrutan dos. Si una población fuera lo suficientemente grande podría albergar varias encrucijadas, que bien comunicadas, multiplicarían las posibilidades de entrar y de salir, y consiguientemente, de crecer.

               Escribir, en pasado, sobre el cruce de una villa pequeña es una foto fija en blanco y negro de una cámara antigua. Estuvo y era así. Hoy ya no es. Así que no procede comparar ni medir. Lo pasado pasó y lo escrito solamente existe en el papel. Corresponde a un pasado que existió. Es lo que tiene publicar algo que se escribió hace ya algunos años.

               El cruce de mi pueblo era el lugar más floreciente de la villa. Ahora la imagen es algo desoladora y, aunque el pueblo trabaja por su supervivencia, el vital cruce de carreteras que lo atraviesan da la imagen de un pueblo casi muerto, un pueblo a punto de cerrar.

¿Qué ha pasado?

               Ni mis datos ni mi memoria me permiten hacer un relato cronológico de los cierres sufridos, pero sí de los establecimientos que generaron vida y ahora ya no la dan. Fueron y ahora ya no lo son, como millones de cosas en la vida.

               El cruce era una muestra evidente de un pueblo activo, vivaz y palpitante. Durante años una gasolinera suministró combustible a propios y extraños. Era una bomba manual que alternaba el llenado y el vaciado mediante depósitos de un cristal trasparente. Los coches llegaban por todos lados. Con motivo de las nuevas medidas de seguridad tuvo que ser trasladada a las afueras de la población. Uno a cero.

               La misma familia que regentaba el despacho de combustibles era dueña del Café–Bar El Control, uno de los mejores sitios del mundo para tomar un buen café. Los cafés que ponían Paco y Lucía eran inmejorables: hacían una mezcla secreta de torrefacto con natural y conseguían un aroma y un sabor inigualables. El Control era el bar de las grandes partidas de dominó y ajedrez. Era el sitio donde mucha gente –hombres al 100%- se reunía a ver por la tele las corridas de toros y los partidos de fútbol, primero en un blanco y negro, que en realidad eran tonos de gris, y más tarde en color. Tenía una terraza espléndida donde podías saborear unas apetitosas tapas de lomo y unos caracoles excepcionales. En Noche Vieja era sitio de reunión y de baile de maduros y jóvenes. Un lugar entrañable. La edad y el exceso de trabajo jubilaron a Paco y a Lucía y el negocio pasó a manos de los entrañables Críspulo y Ana que, con mucha lucha y entrega, supieron mantener la actividad, el buen café y el ambiente agradable.

Café-Bar El Control, en el cruce (2015)

               El Café–Bar El Control siempre fue algo más que un bar. Para muchos fue una segunda casa, un lugar de encuentro, un local donde compartir la pasión por los toros y las disputas futboleras; un espacio para conversar con amigos o tomar una copa después de trabajar. En su puerta paraban los saures amarillos de Auto-Transportes San Sebastián que comunicaban Los Pedroches con la capital, etc. Por cierto que nunca supe el porqué de su nombre, aunque ironicamente puedo suponer el martirio que era circular por aquellas carreteras. A Críspulo y Ana también les llegó el momento de empezar a disfrutar el rédito de su trabajo. Cerraron y pusieron el local en venta. Durante un tiempo, “Juanano” -vecino del Tic–Tac- lo tuvo en alquiler, pero terminó en cierre. Durante unos meses El Control se volvió a alquilar, pero el negocio no fue lo suficientemente bien para hacer frente a impuestos, luz, alquiler, etc, así que el Café-Bar El Control volvió a cerrarse y el cruce quedó tan gris como sus carreteras. El local, en su silencio, estuvo esperando que alguien lo recuperara del ostracismo al que las circunstancias lo tenían sometido. Su alma siempre estuvo ahí, pero sus puertas y ventanas permanecieron cerradas aguardando el empuje ilusionante de algún emprendedor/a que lo devolviera de nuevo a la vida. Dos a cero.

               Por fortuna, el 2 de febrero del 2020 Merche y Raúl quitaron las telarañas y el polvo que El Control acumuló y el local ha recuperado su pulso con un ambiente familiar y unos suculentos desayunos. Volvemos al uno a cero.

               ¿Qué se puede decir de La Fonda? Fonda es sinónimo de posada, albergue, pensión, parador, mesón, casa de comidas….Todo eso era La Fonda además de cine en los años 50 y principios de los 60. Dionisio y Paz le dieron identidad a esa instalación. Era un sitio buscado por viajantes y viajeros. Se sabía que te iban a tratar bien, comida sana, abundante y barata. Habitaciones sencillas pero lo suficientemente cómodas. Para Dionisio y Paz el negocio era su joyita a la que cuidaron con mimo y dedicación. También allí se jugaron grandes partidas de dominó y las comidas y tapas eran excelentes. Llegado el tiempo del relevo, La Fonda se traspasó a la familia Carmona: padres y tres hijos. Al principio las cosas les fueron de maravilla. Recuerdo el comedor repleto: cuarenta o cincuenta personas comiendo y hablando sin parar mientras los camareros no daban abasto. Con el tiempo los padres se hicieron mayores, murió la madre y cada hijo buscó su propio camino. Las cosas se torcieron y La Fonda, lugar con encanto de Alcaracejos, y con mucha historia detrás, se cerró. No puedo recordar los años que lleva cerrada. Sólo sé que al día de hoy su aspecto es de tristeza y abandono. Las circunstancias, la crisis, la falta de un empuje inversor, alquileres elevados, derribo y reconstrucción,..… ¿Quién sabe? Mirar hacia la carretera de El Viso, al bajar la calle Rafael Aguirre, te hace tropezar con una especie de muralla, a la izquierda: Es lo que queda de La Fonda Nueva, nombre que acuñaron nuestros queridos Dionisio y Paz. Recuperamos el dos a cero.

               La carretera es como una puerta en esa especie de muralla que a su derecha continúa con el edificio que acoge al Patronato Municipal Alcavise: Alcaracejos vivienda y servicios. Su creación se acordó en el Pleno del Ayuntamiento –sesión extraordinaria– el día 25 de junio de 2004 para administrar tanto la gestión de viviendas públicas como de servicios sociales. Este Patronato comenzó a funcionar oficialmente el 1 de enero de 2009 haciéndose cargo de la Residencia de Mayores Antonio Mansilla, el Centro Andaluz de Alzheimer y de la Unidad Comarcal de Estancia Diurna, todos ellos centros adscritos. Desde marzo de 2010 se ocupa también de la prestación de ayuda domiciliaria. Esta ingente labor que desarrolla contrasta con la imagen de unas ventanas herméticas y una puerta que se abre en laborables y con horario de mañanas. Suponemos que la mayor parte del trabajo se realizará por medios digitales, móvil y ordenador, lo cual implica que no mucha gente se acerque por allí, dando la sensación de cierta soledad y aislamiento. Casi tres a cero.

               La Casa Cuartel de la Guardia Civil es una de las joyas de la corona de Alcaracejos. Bello edificio, amplio y estratégicamente situado….. pero cerrado. Se construyó hacia finales de los cuarenta (1948) promovido por la Dirección General de Regiones Devastadas y durante años dio cobijo a guardias civiles y familiares. El comandante del puesto tenía el grado de brigada. Supongo que se cerró por cuestiones económicas o por falta de influencia política pues Villanueva del Duque sigue con su casa cuartel abierta, siendo un edificio de menor brillantez. En el 2000 se llevaron a cabo ciertas reformas por la Escuela Taller El Retamar II. Hasta el momento las iniciativas para recuperar un uso apropiado de este inmueble han resultado fallidas. Esperemos que con el tiempo surjan ideas y dinero que permitan su rescate del túnel del tiempo. Cuatro a cero. http://alcaracejospuntocom.blogspot.com/2017/08/casa-cuartel-de-alcaracejos.html

               Cierra el círculo, el espacio llamado hace algunos años, El Rincón de Sales que luego fue “La aparcería” de Nono, que también cerró.

               Llegado este punto, que sería casi el cinco a cero, pienso que a lo peor el cruce está gafado. Parece una maldición. En vez de cruce parece una cruz. Nadie vende, nadie alquila, nadie recupera. La mina estratégica que supone un cruce de carreteras por las que circulan, no por casualidad, centenares de vehículos al día no tiene quién la explote. Para este escribidor resulta inexplicable la situación actual. Demasiados condicionantes negativos para una zona que le ha dado dinero a todo aquel que ha sabido cuidarla un poco y que hoy concentra la mayor densidad de locales cerrados o poco explotados por metro cuadrado en Alcaracejos. La mejor zona y la más devastada. Como dice mi amigo Luis, sólo faltaría traerse la Iglesia al cruce para que haga juego: siempre que pasa por allí está cerrada. Menos mal que entre el Gigante de los Electrodomésticos “Idea”, “El Parador”, “El César”, “El Estefaní” y los “Tic – Tac”, que no pierden el tiempo, y la ilusión de Merche&Raúl, recuerdan que El Cruce y sus aledaños no es un lugar de paso. Con su trabajo y su buen hacer demuestran que esa encrucijada de caminos, que es Alcaracejos, resulta un Potosí en la Comarca de Los Pedroches.

El Cruce. Alcaracejos, 2017. Foto de Víctor Merchán