jueves, 13 de agosto de 2026

Bernabé Copado: Alcaracejos, 18 de julio de 1936

 


El siguiente texto es, en mi opinión, el mas duro que he publicado en estos diez años. Posiblemente, también el más meditado. Quiero insistir en que para nada es mi opinión. Es un texto redactado por el autor de forma muy subjetiva por el y con una clara visión “de parte”. Pienso, y algunos paisanos más, que es conveniente conocerlo, pero hay que situarlo en el contexto temporal e ideológico de quién lo escribe: Era 1941, los cadáveres y los odios estaban aún calientes y la represión del Régimen, también. En pleno siglo XXI, 2026, 85 años después de haberse publicado, no es tiempo de censura. Así lo escribió su autor y así debe conocerse. Cada cual que saque sus propias conclusiones. Evidentemente, al final, como siempre, pueden añadirse los comentarios que lectores y lectoras tengan a  bien.

             Con el debido respeto para todos y todas, el tema de la guerra civil en Alcaracejos debe dejar de ser tabú, no para enfrentarse con nadie, sino, simplemente para conocer lo que pasó y aprender todos juntos: los hunos y los hotros.

             Esta tercera aportación corresponde a Bernabé Copado[1], S. J. Publicó el libro “Contribución de sangre” en 1941, editado por Artes Gráficas Alcalá S.A., Málaga.

Esto es lo que dice sobre lo sucedido en Alcaracejos, página 37:

“Tristísima fue la impresión que en este pueblo, como en todos los de España, causó la muerte de Calvo Sotelo. El 18 [de julio] se celebró una misa por el descanso de su alma. A ella asistieron todos los comprometidos en el glorioso y heroico alzamiento que se preparaba. A continuación se dirigieron al cuartel, dónde la Guardia Civil les facilitó armas y municiones.

El pueblo, desde las primeras horas del día 18, quedó en poder de los defensores de la causa de España. No perdieron el tiempo; fueron deteniendo a los más señalados entre los pertenecientes a los partidos extremistas y entraron en la cárcel el alcalde y todos los cabecillas. La paz se conservó inalterable sin que dieran manifestación de arrojo o de protesta durante tres días.

El día 21, las fuerzas de la Guardia Civil del puesto de Alcaracejos recibieron órdenes de trasladarse concentradas a Pozoblanco; con la Guardia Civil se trasladó también a Pozoblanco todo el elemento civil que había tomado las armas. Pronto llegó este suceso a conocimiento de los rojos que habían huido del pueblo en los primeros momentos y que se encontraban refugiados en la sierra. El 27 de julio, acompañados y reforzados por las milicias rojas de Espiel, entraron en el pueblo a las tres de la tarde. Dieron libertad a los de sus partidos que aún permanecían en la cárcel y encerraron en ella a cincuenta y seis personas de las más significadas por su amor a España. Trataron de asesinarlos volando la cárcel con dinamita, más no pudieron realizar sus criminales designios por la oportuna y providencial llegada de la Guardia Civil. Venían estas fuerzas de Hinojosa del Duque a donde habían sido mandadas desde Pozoblanco en vista de los sucesos que allí habían tenido lugar. Habían luchado en Hinojosa con las milicias de Pueblonuevo del Terrible y volvían de nuevo a concentrarse en Pozoblanco. Al llegar a las cercanías de Alcaracejos, los elementos rojos, dueños ya del pueblo les hicieron una descarga matando a uno e hiriendo gravemente a dos. En vista de eso se detuvieron en el pueblo, arrojaron de él a los rojos y siguieron su camino para Pozoblanco.

             El día 28 volvió de nuevo la Guardia Civil y persiguió a los que merodeaban por los alrededores y ya quedó plenamente Alcaracejos en poder de los defensores de la causa de España, hasta el fatídico 15 de agosto en que Pozoblanco se rindió y con Pozoblanco toda la Comarca de los Pedroches, que en gran parte aun resistía.

Como dijimos anteriormente, muchos de los que tomaron las armas se marcharon con la Guardia Civil a Pozoblanco; al rendirse esta población, los rojos los mandaron a Valencia y allí fueron asesinados 15 de Alcaracejos. Otros prefirieron volver al pueblo y en el camino fueron, asimismo, asesinados cuatro. Finalmente, en aquellos primeros momentos murieron también otros dos, uno en Dos Torres y otro en Villanueva del Duque.

Dueños ya del pueblo y sintiéndose señores de vidas y haciendas, detienen a cuantas personas tienen por conveniente; los maltratan e injurian de manera incalificable y se gozan en hacer sufrir a las esposas e hijas de los detenidos. Comienzan los saqueos, los robos y el desconcierto y la tragedia se extiende por todas partes. En la madrugada del 21 28[2] de agosto comienzan los asesinatos. Después de atormentarlos y de gozarse en hacerlos sufrir dieron muerte a 16 caballeros, defensores de la causa de España. Sus cadáveres fueron arrojados al pozo de la mina Vizcaya.

En el edificio de la Iglesia establecieron la casa del pueblo y allí, entre blasfemias e insultos soeces se decidió por votación la suerte de otras catorce personas que fueron asesinadas en la madrugada del 28 de septiembre.

Los cadáveres, bárbaramente martirizados fueron arrojados al pozo de la mina España. Algunos llegaron con vida a las profundidades del pozo.

He aquí la lista trágica de los asesinados en Alcaracejos (53 nombres):

1.- Rafael Alcalá Alcalde Rodríguez (Presidente de Acción Popular) (Alcalá es un error de Copado).

2.- José Sánchez Sepúlveda.

3.- Martín Sánchez Ayala.

4.- Gerardo Sánchez Sepúlveda.

5.- Martín José Sánchez López.

6.- Rafael Sánchez López.

7.- Gaspar Sánchez Ayala.

8.- Pablo Sánchez Ayala.

9.- Juan Herruzo Ruiz (Sacerdote).

10.- Fidel López López.

11.- Sebastián Muriel de Zúñiga.

12.- Benigno Ayala Caballero (Farmacéutico).

13.- Rafael Cruzado Caballero.

14.- Andrés Sepúlveda Rodríquez.

15.- Andrés Sepúlveda Ayala

16.- Miguel Mansilla Pedrajas

17.- Francisco Rodríguez Márquez.

18.- Bautista López Fernández.

19.- Ismael Pérez Fernández.

20.- Francisco Ventura González

21.- Esteban Mansilla Pedrajas

22.- Lorenzo Castillejo Navarrete

23.- Pablo Sánchez Ayala

24.-Francisco Mansilla Alcalde

25.- Bernardo Mansilla Alcalde

26.- Miguel Rodríguez Sepúlveda

27.- Miguel Alcalde López

28.- Antonio Caballero Mansilla

29.- Juan Fernández Mansilla

30.- Nicolás Arroyo Flores

31.- Tiburcio Rodríguez Alcántara

32.- Ángel Huertos Contreras

33.- Antonio Ayala López

34.- Julián Álvarez Fernández

35.- Juan José Fernández Caballero

36.- Pedro Sepúlveda Fernández

37.- Miguel Ranchal Pedrajas

38.- Rafael Caballero Ayala

39.- José Mansilla Pedrajas

40.- Juan Zacarías Caballero Ayala

41.- Miguel Caballero Sánchez

42.-Gabriel Benítez Pedrajas

43.- Humberto Alcalde García-Arévalo

44.- Antonio Ayala Pedrajas

45.- Juan López Puebla.

46.- Juan Martín Chamorro

47.- Juan Martín Sánchez

48.- José Jurado Navarrete

49.- Salvador Mansilla Pedrajas

50.- Miguel Ranchal López

51.- Antonio Sánchez Ayala

52.- José Jurado Suárez

53.- Miguel Jurado Suárez



[1] Bernabé Copado Agenjo (Vva de Córdoba, 26/6/1893 – Málaga 16/8/1975)

[2] Copado habla del 28 de agosto. No: fue el 21. La fecha se conserva en la propia lápida con los nombres de las víctimas.

 

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