El siguiente texto es, en mi opinión, el mas duro que he
publicado en estos diez años. Posiblemente, también el más meditado. Quiero
insistir en que para nada es mi opinión. Es un texto redactado por el autor de forma muy
subjetiva por el y con una clara visión “de parte”. Pienso, y algunos paisanos más, que es conveniente conocerlo, pero hay que situarlo en el contexto
temporal e ideológico de quién lo escribe: Era 1941, los cadáveres y los odios
estaban aún calientes y la represión del Régimen, también. En pleno siglo XXI, 2026, 85 años después de haberse
publicado, no es tiempo de censura. Así lo escribió su autor y así debe
conocerse. Cada cual que saque sus propias conclusiones. Evidentemente, al
final, como siempre, pueden añadirse los comentarios que lectores y lectoras tengan a bien.
Con el debido respeto para todos y
todas, el tema de la guerra civil en Alcaracejos debe dejar de ser tabú, no
para enfrentarse con nadie, sino, simplemente para conocer lo que pasó y
aprender todos juntos: los hunos y los hotros.
Esta
tercera aportación corresponde a Bernabé Copado[1], S.
J. Publicó el libro “Contribución de sangre” en 1941, editado por Artes
Gráficas Alcalá S.A., Málaga.
Esto es lo que dice sobre lo sucedido en Alcaracejos, página
37:
“Tristísima fue la impresión que en este pueblo, como en
todos los de España, causó la muerte de Calvo Sotelo. El 18 [de julio] se
celebró una misa por el descanso de su alma. A ella asistieron todos los
comprometidos en el glorioso y heroico alzamiento que se preparaba. A
continuación se dirigieron al cuartel, dónde la Guardia Civil les facilitó
armas y municiones.
El pueblo, desde las primeras horas
del día 18, quedó en poder de los defensores de la causa de España. No
perdieron el tiempo; fueron deteniendo a los más señalados entre los
pertenecientes a los partidos extremistas y entraron en la cárcel el alcalde y
todos los cabecillas. La paz se conservó inalterable sin que dieran
manifestación de arrojo o de protesta durante tres días.
El día 21, las fuerzas de la Guardia
Civil del puesto de Alcaracejos recibieron órdenes de trasladarse concentradas
a Pozoblanco; con la Guardia Civil se trasladó también a Pozoblanco todo el
elemento civil que había tomado las armas. Pronto llegó este suceso a
conocimiento de los rojos que habían huido del pueblo en los primeros momentos
y que se encontraban refugiados en la sierra. El 27 de julio, acompañados y
reforzados por las milicias rojas de Espiel, entraron en el pueblo a las tres
de la tarde. Dieron libertad a los de sus partidos que aún permanecían en la
cárcel y encerraron en ella a cincuenta y seis personas de las más significadas
por su amor a España. Trataron de asesinarlos volando la cárcel con dinamita,
más no pudieron realizar sus criminales designios por la oportuna y
providencial llegada de la Guardia Civil. Venían estas fuerzas de Hinojosa del
Duque a donde habían sido mandadas desde Pozoblanco en vista de los sucesos que
allí habían tenido lugar. Habían luchado en Hinojosa con las milicias de Pueblonuevo
del Terrible y volvían de nuevo a concentrarse en Pozoblanco. Al llegar a las
cercanías de Alcaracejos, los elementos rojos, dueños ya del pueblo les
hicieron una descarga matando a uno e hiriendo gravemente a dos. En vista de
eso se detuvieron en el pueblo, arrojaron de él a los rojos y siguieron su camino
para Pozoblanco.
El día 28
volvió de nuevo la Guardia Civil y persiguió a los que merodeaban por los
alrededores y ya quedó plenamente Alcaracejos en poder de los defensores de la
causa de España, hasta el fatídico 15 de agosto en que Pozoblanco se rindió y
con Pozoblanco toda la Comarca de los Pedroches, que en gran parte aun
resistía.
Como dijimos anteriormente, muchos de
los que tomaron las armas se marcharon con la Guardia Civil a Pozoblanco; al
rendirse esta población, los rojos los mandaron a Valencia y allí fueron
asesinados 15 de Alcaracejos. Otros prefirieron volver al pueblo y en el camino
fueron, asimismo, asesinados cuatro. Finalmente, en aquellos primeros momentos
murieron también otros dos, uno en Dos Torres y otro en Villanueva del Duque.
Dueños ya del pueblo y sintiéndose
señores de vidas y haciendas, detienen a cuantas personas tienen por
conveniente; los maltratan e injurian de manera incalificable y se gozan en
hacer sufrir a las esposas e hijas de los detenidos. Comienzan los saqueos, los
robos y el desconcierto y la tragedia se extiende por todas partes. En la
madrugada del 21 28[2]
de agosto comienzan los asesinatos. Después de atormentarlos y de
gozarse en hacerlos sufrir dieron muerte a 16 caballeros, defensores de la
causa de España. Sus cadáveres fueron arrojados al pozo de la mina Vizcaya.
En el edificio de la Iglesia
establecieron la casa del pueblo y allí, entre blasfemias e insultos soeces se
decidió por votación la suerte de otras catorce personas que fueron asesinadas
en la madrugada del 28 de septiembre.
Los cadáveres, bárbaramente
martirizados fueron arrojados al pozo de la mina España. Algunos llegaron con
vida a las profundidades del pozo.
He aquí la lista trágica de los asesinados en Alcaracejos (53
nombres):
1.- Rafael Alcalá Alcalde Rodríguez (Presidente de Acción Popular)
(Alcalá es un error de Copado).
2.- José Sánchez Sepúlveda.
3.- Martín Sánchez Ayala.
4.- Gerardo Sánchez Sepúlveda.
5.- Martín José Sánchez
López.
6.- Rafael Sánchez López.
7.- Gaspar Sánchez Ayala.
8.- Pablo Sánchez Ayala.
9.- Juan Herruzo Ruiz (Sacerdote).
10.- Fidel López López.
11.- Sebastián Muriel de Zúñiga.
12.- Benigno Ayala Caballero
(Farmacéutico).
13.- Rafael Cruzado Caballero.
14.- Andrés Sepúlveda Rodríquez.
15.- Andrés Sepúlveda Ayala
16.- Miguel Mansilla Pedrajas
17.- Francisco Rodríguez Márquez.
18.- Bautista López Fernández.
19.- Ismael Pérez Fernández.
20.- Francisco Ventura González
21.- Esteban Mansilla Pedrajas
22.- Lorenzo Castillejo Navarrete
23.- Pablo Sánchez Ayala
24.-Francisco Mansilla Alcalde
25.- Bernardo Mansilla Alcalde
26.- Miguel Rodríguez Sepúlveda
27.- Miguel Alcalde López
28.- Antonio Caballero Mansilla
29.- Juan Fernández Mansilla
30.- Nicolás Arroyo Flores
31.- Tiburcio Rodríguez Alcántara
32.- Ángel Huertos Contreras
33.- Antonio Ayala López
34.- Julián Álvarez Fernández
35.- Juan José Fernández Caballero
36.- Pedro Sepúlveda Fernández
37.- Miguel Ranchal Pedrajas
38.- Rafael Caballero Ayala
39.- José Mansilla Pedrajas
40.- Juan Zacarías Caballero Ayala
41.- Miguel Caballero Sánchez
42.-Gabriel Benítez Pedrajas
43.- Humberto Alcalde García-Arévalo
44.- Antonio Ayala Pedrajas
45.- Juan López Puebla.
46.- Juan Martín Chamorro
47.- Juan Martín Sánchez
48.- José Jurado Navarrete
49.- Salvador Mansilla Pedrajas
50.- Miguel Ranchal López
51.- Antonio Sánchez Ayala
52.- José Jurado Suárez
53.- Miguel Jurado Suárez

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