jueves, 13 de agosto de 2026

Bernabé Copado: Alcaracejos, 18 de julio de 1936

 


El siguiente texto es, en mi opinión, el mas duro que he publicado en estos diez años. Posiblemente, también el más meditado. Quiero insistir en que para nada es mi opinión. Es un texto redactado por el autor de forma muy subjetiva por el y con una clara visión “de parte”. Pienso, y algunos paisanos más, que es conveniente conocerlo, pero hay que situarlo en el contexto temporal e ideológico de quién lo escribe: Era 1941, los cadáveres y los odios estaban aún calientes y la represión del Régimen, también. En pleno siglo XXI, 2026, 85 años después de haberse publicado, no es tiempo de censura. Así lo escribió su autor y así debe conocerse. Cada cual que saque sus propias conclusiones. Evidentemente, al final, como siempre, pueden añadirse los comentarios que lectores y lectoras tengan a  bien.

             Con el debido respeto para todos y todas, el tema de la guerra civil en Alcaracejos debe dejar de ser tabú, no para enfrentarse con nadie, sino, simplemente para conocer lo que pasó y aprender todos juntos: los hunos y los hotros.

             Esta tercera aportación corresponde a Bernabé Copado[1], S. J. Publicó el libro “Contribución de sangre” en 1941, editado por Artes Gráficas Alcalá S.A., Málaga.

Esto es lo que dice sobre lo sucedido en Alcaracejos, página 37:

“Tristísima fue la impresión que en este pueblo, como en todos los de España, causó la muerte de Calvo Sotelo. El 18 [de julio] se celebró una misa por el descanso de su alma. A ella asistieron todos los comprometidos en el glorioso y heroico alzamiento que se preparaba. A continuación se dirigieron al cuartel, dónde la Guardia Civil les facilitó armas y municiones.

El pueblo, desde las primeras horas del día 18, quedó en poder de los defensores de la causa de España. No perdieron el tiempo; fueron deteniendo a los más señalados entre los pertenecientes a los partidos extremistas y entraron en la cárcel el alcalde y todos los cabecillas. La paz se conservó inalterable sin que dieran manifestación de arrojo o de protesta durante tres días.

El día 21, las fuerzas de la Guardia Civil del puesto de Alcaracejos recibieron órdenes de trasladarse concentradas a Pozoblanco; con la Guardia Civil se trasladó también a Pozoblanco todo el elemento civil que había tomado las armas. Pronto llegó este suceso a conocimiento de los rojos que habían huido del pueblo en los primeros momentos y que se encontraban refugiados en la sierra. El 27 de julio, acompañados y reforzados por las milicias rojas de Espiel, entraron en el pueblo a las tres de la tarde. Dieron libertad a los de sus partidos que aún permanecían en la cárcel y encerraron en ella a cincuenta y seis personas de las más significadas por su amor a España. Trataron de asesinarlos volando la cárcel con dinamita, más no pudieron realizar sus criminales designios por la oportuna y providencial llegada de la Guardia Civil. Venían estas fuerzas de Hinojosa del Duque a donde habían sido mandadas desde Pozoblanco en vista de los sucesos que allí habían tenido lugar. Habían luchado en Hinojosa con las milicias de Pueblonuevo del Terrible y volvían de nuevo a concentrarse en Pozoblanco. Al llegar a las cercanías de Alcaracejos, los elementos rojos, dueños ya del pueblo les hicieron una descarga matando a uno e hiriendo gravemente a dos. En vista de eso se detuvieron en el pueblo, arrojaron de él a los rojos y siguieron su camino para Pozoblanco.

             El día 28 volvió de nuevo la Guardia Civil y persiguió a los que merodeaban por los alrededores y ya quedó plenamente Alcaracejos en poder de los defensores de la causa de España, hasta el fatídico 15 de agosto en que Pozoblanco se rindió y con Pozoblanco toda la Comarca de los Pedroches, que en gran parte aun resistía.

Como dijimos anteriormente, muchos de los que tomaron las armas se marcharon con la Guardia Civil a Pozoblanco; al rendirse esta población, los rojos los mandaron a Valencia y allí fueron asesinados 15 de Alcaracejos. Otros prefirieron volver al pueblo y en el camino fueron, asimismo, asesinados cuatro. Finalmente, en aquellos primeros momentos murieron también otros dos, uno en Dos Torres y otro en Villanueva del Duque.

Dueños ya del pueblo y sintiéndose señores de vidas y haciendas, detienen a cuantas personas tienen por conveniente; los maltratan e injurian de manera incalificable y se gozan en hacer sufrir a las esposas e hijas de los detenidos. Comienzan los saqueos, los robos y el desconcierto y la tragedia se extiende por todas partes. En la madrugada del 21 28[2] de agosto comienzan los asesinatos. Después de atormentarlos y de gozarse en hacerlos sufrir dieron muerte a 16 caballeros, defensores de la causa de España. Sus cadáveres fueron arrojados al pozo de la mina Vizcaya.

En el edificio de la Iglesia establecieron la casa del pueblo y allí, entre blasfemias e insultos soeces se decidió por votación la suerte de otras catorce personas que fueron asesinadas en la madrugada del 28 de septiembre.

Los cadáveres, bárbaramente martirizados fueron arrojados al pozo de la mina España. Algunos llegaron con vida a las profundidades del pozo.

He aquí la lista trágica de los asesinados en Alcaracejos (53 nombres):

1.- Rafael Alcalá Alcalde Rodríguez (Presidente de Acción Popular) (Alcalá es un error de Copado).

2.- José Sánchez Sepúlveda.

3.- Martín Sánchez Ayala.

4.- Gerardo Sánchez Sepúlveda.

5.- Martín José Sánchez López.

6.- Rafael Sánchez López.

7.- Gaspar Sánchez Ayala.

8.- Pablo Sánchez Ayala.

9.- Juan Herruzo Ruiz (Sacerdote).

10.- Fidel López López.

11.- Sebastián Muriel de Zúñiga.

12.- Benigno Ayala Caballero (Farmacéutico).

13.- Rafael Cruzado Caballero.

14.- Andrés Sepúlveda Rodríquez.

15.- Andrés Sepúlveda Ayala

16.- Miguel Mansilla Pedrajas

17.- Francisco Rodríguez Márquez.

18.- Bautista López Fernández.

19.- Ismael Pérez Fernández.

20.- Francisco Ventura González

21.- Esteban Mansilla Pedrajas

22.- Lorenzo Castillejo Navarrete

23.- Pablo Sánchez Ayala

24.-Francisco Mansilla Alcalde

25.- Bernardo Mansilla Alcalde

26.- Miguel Rodríguez Sepúlveda

27.- Miguel Alcalde López

28.- Antonio Caballero Mansilla

29.- Juan Fernández Mansilla

30.- Nicolás Arroyo Flores

31.- Tiburcio Rodríguez Alcántara

32.- Ángel Huertos Contreras

33.- Antonio Ayala López

34.- Julián Álvarez Fernández

35.- Juan José Fernández Caballero

36.- Pedro Sepúlveda Fernández

37.- Miguel Ranchal Pedrajas

38.- Rafael Caballero Ayala

39.- José Mansilla Pedrajas

40.- Juan Zacarías Caballero Ayala

41.- Miguel Caballero Sánchez

42.-Gabriel Benítez Pedrajas

43.- Humberto Alcalde García-Arévalo

44.- Antonio Ayala Pedrajas

45.- Juan López Puebla.

46.- Juan Martín Chamorro

47.- Juan Martín Sánchez

48.- José Jurado Navarrete

49.- Salvador Mansilla Pedrajas

50.- Miguel Ranchal López

51.- Antonio Sánchez Ayala

52.- José Jurado Suárez

53.- Miguel Jurado Suárez



[1] Bernabé Copado Agenjo (Vva de Córdoba, 26/6/1893 – Málaga 16/8/1975)

[2] Copado habla del 28 de agosto. No: fue el 21. La fecha se conserva en la propia lápida con los nombres de las víctimas.

 

lunes, 10 de agosto de 2026

Francisco Moreno Gómez: Alcaracejos, 18 de julio 1936

 


La segunda obra que tomamos como referencia es "La guerra civil en Córdoba (1936 - 1939), del jarote Francisco Moreno Gómez, Editorial Alpuerto S.A., 1985. Se trata de un volumen bastante extenso. Mi intención es buscar el inicio de la guerra civil y poco más….unos días, unos meses como mucho… El tema que pretendo es complicado porque Alcaracejos es un pueblo pequeño y, en su mayor parte, se cita como reflejo de las Siete Villas o de la Comarca. Aun así, Francisco Moreno, en las páginas 47 - 48 dice:

“En Alcaracejos se inició la sublevación el 19 de julio, después de asistir a misa todos los conjurados, como si de una nueva cruzada se tratase, y se dirigieron luego al cuartel de la Guardia Civil, donde se les facilitaron armas y municiones. El día 19, la Guardia Civil, al mando del cabo Nicolás Arroyo Flores y unas 50 personas de derechas, se apoderaron del pueblo y detuvieron a varios dirigentes del Frente Popular, a los que pusieron en libertad al día siguiente. El día 21, la Guardia Civil recibió orden de concentrarse en Pozoblanco, ocasión que aprovechó el alcalde socialista -Manuel López Expósito- para publicar un bando en el que se ordenaba la entrega de todas las armas en el Ayuntamiento. Cumplida a medias esa orden y conseguidas algunas armas, el elemento obrero se retiró al campo en espera de refuerzos, mientras Alcaracejos continuaba en poder de las derechas”.

En la página 41 se reproduce un mapa de la provincia de Córdoba con todos sus pueblos. Un cuadrado indica donde triunfó la sublevación. Un círculo señala las localidades que permanecieron leales al gobierno de la República. Alcaracejos se sumó a la sublevación.

Fuentes de este mapa:

·       SHM, documentos del general Cuesta, Arm. 18, Leg. 35

·       SHM, Extracto de operaciones del Ejército del Sur.

·       AHN, Causa General, Cajas 1044-1 y 2. Córdoba

·       Salas Larrazábal, R., <<Historia del Ejército Popular de la República>>. 4 vols., Madrid, 1973.

·       Martínez Bande, J.M., <<La campaña de Andalucía>> (Monografía de la guerra de liberación). Madrid. Ed. San Martín, 1969).

En las páginas 48-49 y 50 se habla del 18 de julio del 36 en los demás pueblos de la Comarca.

Otro añadido se sitúa en las páginas 329-330:

“Los sublevados de Pozoblanco, cuando las fuerzas obreras se salieron del pueblo a partir del 20 de julio, se aprestaron para una defensa que ya intuían desesperada y ordenaron la concentración en esta localidad de la Guardia Civil de los pueblos cercanos. Entre los días 20-21 de julio llegaron a Pozoblanco los Guardias Civiles de Añora, Dos Torres, Villaralto, Alcaracejos, Pedroche y Torrecampo. Y el día 26 se amplió la concentración con los guardias de Hinojosa del Duque, Belalcázar y Villanueva del Duque. Por esta medida, la mayoría de los pueblos citados quedaron defendidos únicamente por el personal de derechas y Falange, que, en algunos casos sucumbieron fácilmente ante la presión de los campesinos. No así en Alcaracejos, Villanueva del Duque, Hinojosa, Belalcázar y Dos Torres, que se mantuvieron sublevados mientras duró la resistencia de Pozoblanco.

Francisco Moreno sigue diciendo sobre Alcaracejos: página 342

“Alcaracejos lo habían ocupado ya, aunque efímeramente, los milicianos el 27 de julio, ayudados por los de Espiel. En aquella ocasión detuvieron a unos 60 derechistas. Se dice que en el momento que colocaban petardos para volar la cárcel, llegó aviso de que se aproximaba la Guardia Civil desde Hinojosa. Entonces corrieron hacia la carretera y prepararon una emboscada, en la que tirotearon a los guardias. A continuación, el elemento obrero huyó de nuevo al campo.

El 28 de julio se presentó en Alcaracejos un grupo de Guardias Civiles, mandados por el teniente Enrique Canales Lorenzo, comandante de puesto de Villanueva del Duque, y puso en libertad a los detenidos, regresando otra vez a Pozoblanco, donde estaba concentrada la Guardia Civil. Alcaracejos se tomó, por fin, el 15 de agosto sin ninguna resistencia, una vez que se tuvo noticia de la rendición de Pozoblanco. Los milicianos detuvieron aquel día a 56 de los sublevados, de los cuales, al día siguiente, fusilaron cuatro. El día 21 fusilaron 14 en una mina, y el 28 de septiembre, otros 12. Las víctimas de derechas habidas en Alcaracejos y su término sumaron 36 (Contando otras habidas en Pozoblanco, Valencia, etc…el total fue de 53).

             En Alcaracejos se hallaba muy implantada Acción Popular, partido que sufrió 34 víctimas, entre ellas la mayoría de sus dirigentes. A Falange Española pertenecían siete de los fusilados. La clase social más afectada, como venía siendo habitual, fueron los propietarios agrarios, con 38 bajas (además del cura, un médico, un farmacéutico, un maestro, el secretario del juzgado…).

             Las fuerzas obreras pertenecían mayoritariamente al Partido Socialista, entre los que el franquismo realizó una inexorable represión en la posguerra”.

El 15 de agosto de 1936 fue un día triunfal para la República en la Comarca de los Pedroches. Además de la recuperación de Pozoblanco, también se consiguió rendir a los sublevados de Alcaracejos y Villanueva del Duque.

En el caso de Dos Torres, los rebeldes no fueron sofocados hasta el 25 de agosto, si bien hasta entonces no se intentó seriamente.

sábado, 8 de agosto de 2026

Antonio Leal Márquez: Alcaracejos, 18 de julio 1936

 


La obra completa es “La comarca de Pedroches (Córdoba) al comienzo de la Guerra Civil Española (1936)”, Antonio Leal Márquez, 1985, editado por CEDECO, Madrid.

 Alcaracejos

Era Alcaracejos un pueblo alegre y desenvuelto, donde convergían lo rural y lo minero, donde se vivía bien y con cierta holgura económica media, lo que impedía -en alguna medida- las exaltaciones de clase. Esto no quiere decir que en la primavera de 1936 no se observara el ambiente político “cargado de inquietudes”.

Izquierda y derecha hacían todo lo posible por fomentarse y organizarse. Socialistas y comunistas asumían la dirección frentepopulista local bajo las presidencias de Manuel López Expósito y Espiridión Tena López, respectivamente. El núcleo de la derecha contaba con unos jóvenes falangistas bajo la jefatura del joven Humberto Alcalde García – Arévalo, y la mucho más poblada Acción Popular, a cuyo frente operaba Rafael Alcalde Rodríguez.

Por su parte, el puesto de la Guardia Civil contaba con el cabo y dos parejas de infantería. El estado de guerra se proclamó en la mañana del 19 de julio. A las pocas horas, una cifra algo superior al medio centenar de hombres de la derecha política acudieron al cuartel para ponerse a disposición de la fuerza.

A todo esto, la izquierda no dio señales de vida ostensibles. El mismo día del Alzamiento, siete u ocho del Frente Popular fueron detenidos, si bien a las tres o cuatro horas estaban de nuevo en libertad.

El 22 por la mañana, la Guardia Civil marchó concentrada a Pozoblanco; con ella se trasladaron algunos derechistas. La población continuaba en calma. Los hombres incorporados al Alzamiento procuraban reunirse en casas y en otros centros y, aunque manejaban armas, procuraban exhibirlas lo menos posible. Añadamos, que cada par de días, un grupo de guardias y milicias procedentes de Pozoblanco llegaba a Alcaracejos, recorría las calles y a las pocas horas regresaba al punto de partida. En una de esas rondas, cuando la patrulla pasaba por la calle que ahora llaman Antonio López, la señora Mónica Jurado Rodríguez, que tenía un hijo guardia, Martín Benítez Jurado, cuando intentaba desde dentro abrir la puerta de la casa para ver el paso de las fuerzas, giró la barra tranca del postigo sin presentar su figura. Los guardias, al notar aquel movimiento creyeron que fuera un arma de fuego. Dispararon y cayó muerta en el acto.

             Algunos proletarios de Alcaracejos habían incitado a sus camaradas de Espiel, en el sentido de que les resultaría fácil adueñarse del pueblo. Al fin, el 27, sobre las cinco de la tarde, ocuparon el pueblo sin encontrar la menor resistencia. Acto seguido comenzaron las detenciones de adversarios. Juntaron unos sesenta.

Esperaban los de Espiel que una columna nacionalista, que había salido de Pozoblanco hacia Hinojosa sobre las once de la mañana, regresara a la caída de la tarde. Decidieron atacarla en el lugar más favorable a sus intentos. Con tales miras se parapetaron en unos paredones que había junto a la margen sur de la carretera, a la altura de una ermita y del cementerio municipal, situados ambos en la margen opuesta (aquellos paredones en la actualidad ya no existen por cuanto el expresado recinto se ha convertido en terreno edificable y tiene construcciones). Cuando, de regreso, pasaba el primer camión de la columna, lo tirotearon. El camión se desvió a la izquierda, se paró y contraatacó a base de fuertes descargas. La agresión de los espieleños terminó en un instante, tan rápidamente que los otros camiones que le seguían no tuvieron ocasión de disparar. En aquella corta refriega, nadie murió, ni de los agresores ni de los agredidos. Lo que sí ocurría es que los expedicionarios de Pozoblanco transportaban dos cadáveres: el pozoalbense Rafael Díaz Amor y el belalcazareño Joaquín Rubio Solís, que habían caído en el enfrentamiento con los de Pueblonuevo del Terrible, dentro del casco urbano de Hinojosa.

El eventual contraataque de la columna de Pozoblanco repercutió en tal medida sobre los de Espiel, que abandonaron Alcaracejos sin más ni más. Los detenidos volvieron a sus hogares y las derechas siguieron mandando en la población, sin desórdenes, y sin que ya a estas alturas las fuerzas de Pozoblanco volvieran a visitar Alcaracejos cada dos días. Nada se movió hasta el quince de agosto. Al conocerse la rendición de Pozoblanco, los frentepopulistas recuperaron el poder sin que mediara oposición[1].

Muertes: a manos nacionalistas cabe adjudicar la de la señora Jurado; a las de los revolucionarios, las que figuran en la relación del libro tantas veces citado del Padre S.J. Bernabé Copado.



[1] Me facilitó datos Claudio Muriel Rísquez, de Alcaracejos.

viernes, 7 de agosto de 2026

18 de julio 1936: Inicios de la Guerra Civil en Alcaracejos

 


Para describir el estallido de la Guerra Civil en Alcaracejos vamos a tomar como referencia los cuatro autores que han llegado a mis estanterías. Dada la relativa importancia del pueblo por su tamaño, aunque no por su relevante posición geográfica – estratégica y ser antesala de Pozoblanco, no es frecuente encontrar bibliografía expresa que cuente lo ocurrido en esas fechas. Si algún lector/a tiene constancia de otras obras y autores, agradecería que me las haga llegar. Insisto que, en la medida de lo posible, nos vamos a referir, exclusivamente a julio, agosto y septiembre de 1936 y Alcaracejos.

Antes de publicar lo escrito por los autores, a modo de introducción, expondremos una reseña personal del título en cuestión.

La primera fuente es “Contribución de sangre” del jesuita Bernabé Copado[1], editado por Artes Gráficas Alcalá S.A. -Málaga, 18 de agosto de 1941. La obra documenta la represión ejercida por el bando republicano y recopila los más de seiscientos nombres de personas asesinadas por “las izquierdas” en la Comarca de los Pedroches.

Dicho eso, en la página 37, bajo el título “El Movimiento en Alcaracejos” podemos conocer lo que ocurrió en el pueblo tras el asesinato de Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936 y el golpe militar del 18. Todo a grandes rasgos. La crónica incluye el nombre de los 53 civiles asesinados por “las izquierdas”. En total, casi cinco páginas, 37 a 41.

Con claro enfoque ideológico del bando vencedor, incluye fotos de la época del norte de la provincia de Córdoba. Se enmarca en la historiografía y la censura de la inmediata posguerra para documentar la violencia sufrida por los partidarios del bando nacional.

         No podemos ignorar el año de su publicación, en plena represión franquista y con los cadáveres y odios aún muy calientes. Tampoco que el autor sea cura, jesuita[2].

Un segundo libro, creo que poco famoso y conocido es “La comarca de los Pedroches (Córdoba) al comienzo de la guerra civil española (1936)”, de Antonio Leal Márzuqez, impreso por Gráficas Madueño, 1985, Madrid.

Sobre Alcaracejos apenas podemos encontrar dos páginas (91 y 92), cuyo texto le facilitó mi padre al autor. Hay dos fotos, poco ilustrativas, de los hechos que se narran en el 1936: fachada del ayuntamiento actual y un paisaje, frente al cementerio, en el que se produjo un tiroteo el 27 de julio de 1936.

Aparte de dar algunos nombres -interesante- el texto prácticamente repite lo que ya se sabe. Llegados a las ejecuciones, en zona republicana, nada nuevo: remite a Bernabé Copado.

Conocí las ideas y actitud que mi padre tenía sobre la guerra civil, muy influenciado por mi abuela Teresa. Contó poco y con distancia. La personalidad y criterio de mi abuela -perdonar y olvidar- afectó a toda la familia. Es lo que tiene respetar la memoria y el ejemplo de los antepasados.

Un tercer autor -muy documentado y de izquierdas- es el jarote Francisco Moreno Gómez. Su obra “La guerra Civil en Córdoba (1936-1939)”, publicado en 1985, es consta de 760 páginas. Alcaracejos aparece decenas de veces. La parte que estoy tratando ahora -inicio de la guerra civil- apenas tiene una página: la 329 que se refiere a la recuperación de Pozoblanco por parte de la República y la 342 que recoge el inicio de la rebelión en Alcaracejos. En su favor he de decir que atina con el número de víctimas que los republicanos ocasionaron a la derecha. Creo que este hombre podría haber escrito más, pero Alcaracejos era y es un núcleo pequeño y no significó nunca gran cosa a nivel general.

             El cuarto autor es Germán Santos, alcalde de Alcaracejos entre octubre de1951 y octubre de 1960, en pleno franquismo. Su libro “Mis aventuras en la Guerra Civil Española 1936-1939” está lleno de historias personales y familiares, pero es muy aprovechable para conocer detalles sobre la vida cotidiana en el Alcaracejos de 1936 y algunas fechas posteriores. Se publicó en 1993. A pesar de sus errores de redacción e impresión – creo que poco corregido- en mi opinión aporta datos de interés.

Recomiendo la lectura de todas las fuentes citadas y que cada cual saque sus propias conclusiones.

Mi interés radicaría en fusionar los cuatro textos y elaborar una síntesis que nos aproximara a lo ocurrido en Alcaracejos en julio, agosto y septiembre de 1936. De todas formas, aquella guerra fue como un parto. Conocer lo que ocurrió y cómo se vivía en Alcaracejos los diez o quince años anteriores sería de gran interés. Embarazo y parto son inseparables. Indudablemente, el posparto también habría que analizarlo.



[1] Padre Bernabé Copado (1893-1975). Fue capellán de los requetés de la Columna Redondo.

[2] Durante la Guerra Civil española, fueron asesinados 6.832 miembros del clero católico en la zona republicana. Esta cifra, ampliamente aceptada por historiadores y validada por registros eclesiásticos, incluye a 13 obispos, 4.184 sacerdotes seculares, 2.365 religiosos y 296 monjas.

viernes, 26 de junio de 2026

Pedro Mari Echabe

Ángel Escaño y Pedro Mari (1953.12.04)


Por su fidelidad y enamoramiento de Alcaracejos, creo que es de justicia escribir unas líneas sobre Pedro Mari Echabe. Estamos ante una historia de amor entre un vasco y un pueblo minero de la Andalucía de los años 50, pasión que se mantuvo en el tiempo con una cálida nostalgia y unos tiernos recuerdos inmersos en aromas de respeto y admiración. Hablamos de una relación única y un incondicional y eterno cariño por todo lo mojino, sin excepción.

Hablar de Pedro Mari en el blog ha sido mi deseo desde hace varios años. Hacerlo hoy, me satisface y creo que así saldamos una deuda pendiente.

¿Por qué hablar de Pedro Mari?

La primera razón es que no he conocido a nadie que, no habiendo nacido en Alcaracejos, lo haya amado más que Pedro Mari. Me consta que desde que llegó al pueblo, en 1953, hasta su muerte —30.12.2024— fue seducido por Alcaracejos, por sus lugares, por sus costumbres y —sobre todo— por su gente: la amistad fue piedra angular y vertebró la personalidad de Pedro Mari. Por lo que conozco, no creo exagerar si afirmo que su querida esposa Mayte, junto a sus tres hijas (Miren †, Izaskun y Begoña), su adorada tierra vasca y Alcaracejos, le robaron el corazón.

Por fecha de nacimiento, trabajo y circunstancias, sé que para la mayor parte de los vecinos de Alcaracejos Pedro Mari es un gran desconocido y esa es la segunda razón para traerlo a este espacio: escribo sobre él para que se sepan detalles de su vida y sus valores.

             Pedro María Echabe Santamarina nació el 5 de agosto de 1931 en Gallarta, pueblo minero del municipio de Abanto-Zierbena[1], (Bizkaia), donde cursó la Enseñanza Primaria con los Hermanos de La Salle.

            La minería y la mecánica fueron su vocación, las cuales condicionaron su formación académica y los puestos de trabajo que desempeñó.

Pedro Calero (practicante), José Cascales, Pedro Mari y Pepe Caballero (luego alcalde).
Antonio Muriel y Ángel de los Esperabanes. ¿Bar El Brillante? ¿Taberna "El Grillo"? (1953-1957)

Estudios

Su personalidad inquieta le llevó a cursar diferentes estudios en varios sitios. Así, hizo F.P. de Automovilismo en Carabanchel Alto (Madrid, 1948-1951). Entre 1954 -1956 acudió a Bélmez para estudiar Facultativo de Minas y en 1958 se tituló oficialmente en la Escuela de Facultativos de Minas y Fábricas Mineralúrgicas y Metalúrgicas, en Bilbao.

Trabajo

             Según la información facilitada por la familia no se sabe el motivo que le llevó a Alcaracejos, lugar donde desarrolló su primer trabajo desde 1953 a 1956. Con seguridad trabajó en Cantos Blancos, en el pozo El Convenio, que era propiedad del Banco Bilbao—Vizcaya. Si no trabajó en la mina “El Rosalejo”, debió tener bastante relación con la gente que trabajaba allí. Ambas minas las visitó en su viaje de novios. Fue en abril de 1966.

Chimenea y pirámide escalonada de estériles.- Cantos Blancos (1954-1957)

Tras varios años en la Compañía Mac-Lennan, en Pobeña (Muskiz, Bizkaia), pasó al sector público, tanto en organismos estatales como autonómicos. Desde 1985 hasta su jubilación en 1996, ejerció adscrito al Departamento de Transportes y Obras Públicas de la Diputación Foral de Bizkaia, con la categoría de Ingeniero Técnico de Minas. Fue un enamorado de su vocación. A lo largo de su vida mantuvo el contacto con la minería, ya que un tío suyo fue Facultativo de Minas: en Ojos Negros (Teruel), en Valdepeñas (Ciudad Real) y en Baritas de Elizondo (Navarra).

Pedro Mari falleció en su casa de Bilbao el 30 de diciembre de 2024, a los 93 años, acompañado de su esposa y de su hija Begoña.

(1953- 1957) Echabe y ¿¿?? Víctor vigilante de Cantos Blancos, con boina y sentado
 y Guardia Sánchez a la derecha con nino rubio.

             Llegados a este punto, dejo la palabra a Mayte, compañera y esposa de Pedro Mari. Ella mejor que yo expresa la relación entre aquel joven vasco y nuestro pueblo:

“Su amor por Alcaracejos era manifiesto. Había recibido mucho cariño y respeto de toda la gente desde que llegó, y compartió con ellos momentos difíciles a su edad y lejos de su familia. Con gran cariño recordaba a cada persona y así nos lo transmitía. Prueba de ello es que, en nuestro viaje de novios, en 1966, quiso que yo conociera personalmente a todas y cada una de sus gentes queridas, y visitamos muchos lugares de los alrededores: Pozoblanco, Cerro Muriano, Cantos Blancos, Baena...y por supuesto Alcaracejos.

En el 2001 volvimos con nuestras hijas (Izaskun y Begoña). Y en 2004 repetimos el viaje nosotros dos solos”.

Mayte sigue diciendo:

Entre las muchas personas de las que recibió cariño y con las que mantuvo amistad, están:

·       Ángel Escaño y Eusebia Fernández. Pedro Mari solía ir en moto con Escaño. En una fotografía de 1956, se les ve a los dos subidos en la moto para ir a las fiestas de El Viso.

·       Don Jesús Moreno Rodas (sacerdote) y su hermana Anita.

·       Claudio Muriel y María Luisa.

·       Encarni y su esposo.

·       Francisco Fernández Caballero “Cartones”.

·       Francisco Pozo y Julia Orive

·       Joaquín y Juan.

·       Juan (dueño del Bar Tic-Tac).

Juan Gil, Mayte y "Juanito" Escribano.- Mina "El Rosalejo" (1966)

·       Juan Gil.

·       Juanito Escribano y Caty.

·       Leonor, Concha, Paz y Salud (Fonda Nueva). Recordaba con cariño la tortilla de patatas que le preparaban.

·       Manolo Caballero.

·       Manolo Valverde y Elisa.

·       Manuel López Caballero.

·       Miguel Sepúlveda y esposa (hermana de Juanito Escribano).

·       Paco Caballero González.

·       Pedro Calero e Isabel Huertas (practicante y dueña de una fonda, respectivamente).

·       Pepe Caballero González y su esposa Mari Carmen.

·       Pepe Leal Caballero.

·       Rafael y su esposa.

·       Rafi y Emilio.

A todos ellos gracias por el cariño que nos dispensaron y los bonitos recuerdos que han dejado en nuestra memoria. Disculpad si no recuerdo bien algunos nombres, si he olvidado a alguien o he cometido algún error”.

A la vista de las personas citadas podemos asegurar que la empatía de Pedro Mari Echabe no tenía límites, ni de clases sociales, ni de profesiones, ni de domicilios. Se relacionó con todo el pueblo e hizo partícipe a su familia. En ese sentido, creo que Echabe fue algo más que un mojino más.

En cuanto a los lugares que pudimos contemplar, o visitar, —sigue Mayte— cuando nos desplazamos a Alcaracejos puedo citar:

·       Huerto y vaquería de Juanito Escribano.

Con su íntimo amigo Manolo Valverde, Alcaracejos, agosto 2001

·       Finca de Manolo Valverde.

·       Castillete del Pozo Pontón, en Cantos Blancos.

·       Bar El Control.

·       Bar del Hotel César.

·       Bar “Tic-Tac”.

·       Bar El Frenazo.

·       Bar X (Cerro Muriano).

·       Piedra Horadada (Cerro Muriano).

En nuestra última visita, 2004, paseamos por todo Alcaracejos disfrutando de la magnífica Fuente, el Ayuntamiento, la Iglesia, la Residencia “Antonio Mansilla” (donde visitamos a Eusebia), y vimos la Fonda Blanco, donde se hospedó Pedro Mari durante su estancia en Alcaracejos.

2002, Residencia Antonio Mansilla, Eusebia Fernández (esposa de Ángel Escaño y una compañera)

Después de todo este recorrido, probablemente he cometido fallos por error, omisión o desubicación, puesto que la recopilación la he realizado a través de fotografías, escritos y memoria. Reitero mis disculpas”.

Para terminar, como editor del blog, quiero agradecer a Mayte y a Begoña sus sabrosas y generosas aportaciones. El material gráfico cedido es de primera calidad y son imágenes inéditas para la gran mayoría de vecinos de Alcaracejos. Gracias por colaborar en cerrar algunas páginas más en la historia de nuestro pueblo. Alcaracejos sigue en deuda con la familia Echabe Santamarina – Pérez Barrenechea. La conexión Bilbao – Alcaracejos cuenta desde hoy con un nuevo puente por el que circula un cariño y un respeto mutuo.

2001/08/30 Los Álamos: Mayte, Claudio, Pedro Mari y Begoña

[1]En aquella época, las minas fueron la principal riqueza y el motor económico de toda la comarca.