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viernes, 26 de enero de 2024

José de la Matta (Sevilla 1892-Madrid 1941) - ( I )

 

José de la Matta Ortigosa hacia 1913
(Fotografía Familia Matta)

Desde que escribo sobre Alcaracejos tengo que reconocer que las sorpresas forman parte habitual de mis publicaciones. Nunca pensé que un pueblo tan pequeño tuviera tantas conexiones con personajes de cierta relevancia provincial o nacional. Tampoco es que los personajes se salgan del mapa, pero tienen su punto y su importancia y es bueno ponerlo de manifiesto.

Buscando un no sé qué, navegaba por las páginas del Archivo Municipal de Alcaracejos cuando un nombre hizo saltar mi curiosidad. Le hice caso a mi instinto y descubrí que José de la Matta Ortigosa estuvo muy vinculado con Los Pedroches y de forma, algo especial, con Alcaracejos. No conocía absolutamente nada sobre él, pero deduje que allí había tema. Busqué y busqué y encontré un sobrino en Sevilla, varios resobrinos y abundante información de su relación con Los Pedroches. Juntándolo todo podremos hacernos una idea de lo que fue su vida, vida que yo calificaría de intensa y corta pues murió sin cumplir los cincuenta. Una vez más la historia de Alcaracejos aparece ligada a la de Los Pedroches. Nada nuevo bajo el sol.

Estos son sus datos biográficos facilitados por la familia, concretamente por José Luis de la Matta Rodríguez Caso, sobrino, químico ya jubilado que trabajó en el sector industrial, al que manifestamos nuestro agradecimiento.

Datos biográficos:

               Pepe, familiarmente lo llamaban así, nació en Sevilla el 19 de noviembre de 1892 y falleció el 2 de febrero de 1941, en el Hospital Militar de Vista Alegre, en Carabanchel Bajo, de Madrid.

               En palabras de su familia, era un hombre alto, rubio y con ojos azules, muy simpático y humano. Hoy lo podríamos calificar cariñosamente como un “güaperas”.

               El 10 de Julio de 1910 ingresó en la Academia de Artillería de Segovia.

               El 12 de Septiembre de 1915, 22 años, acabó sus estudios en la Academia de Artillería, siendo de los primeros de su promoción. Según su hermano, Manuel, abogado, siempre le aseguraron que fue el primero.

               El 5 de Mayo de 1919 ascendió a capitán, lo que corrobora su buen número en la Academia.

               El 2 de febrero de 1920 se casó con María de los Santos García. No tuvo hijos.

               El 30 de Septiembre de 1928, está confirmado que termina sus estudios en la Escuela Superior de Guerra con el número uno de su promoción.

 Otros datos:

                Pepe tuvo cuatro hermanos: Manuel, abogado, Eduardo, militar como él, Juan, militar ligado a la jurisprudencia y Luis, tocólogo que se especializó en La Sorbona. Precisamente el sobrino de nuestro personaje que nos ha facilitado fotos e información fidedigna, José Luis, es hijo de Manuel. José Luis se casó con María José, química, farmacéutica y profesora en la hispalense y han sido padres de cuatro hijos.

              Tras cursar estudios en Inglaterra y prepararse para la carrera militar, el tío Pepe empezó a alinearse con el Sevilla F.C., donde destacó rapidamente por sus cualidades atléticas. Fue un gran deportista y junto con su hermano Eduardo fueron socios fundadores y jugadores del Sevilla Fútbol Club. Sin duda su primo hermano Emilio Bezard Ortigosa, (1889-1966), influyó bastante en su afición al balompié. En el libro "Orígenes del fútbol sevillano", Juan Castro, 2012, describe un memorable partido benéfico que el Sevilla ganó al Betis en enero de 1915 gracias a Matta.

               La conexión de José de la Matta con Alcaracejos viene de que fue Delegado Gubernativo de zona en Los Pedroches. Políticamente estuvo muy ligado a la dictadura de Primo de Rivera por lo que simpatizó bastante con el alcalde de Alcaracejos, don Ildefonso Rodríguez Blanco, aunque su oficina estaba en Pozoblanco.

 Conexiones con Alcaracejos y con la comarca

José de la Matta con compañeros de la Escuela Militar, sentado, esquina derecha
(Fotografía gentileza de la Familia Matta).

Tomamos como hilo conductor la cronología de los documentos encontrados. La primera conexión del señor “de la Matta” con la comarca la encontramos en el artículo del investigador José Luis González Peralbo, 2008, titulado “Un incidente con bemoles”, referido a una sanción que el consistorio pozoalbense puso a la banda municipal por saltarse ciertos protocolos en la recepción de la Virgen de Luna. Corría el 24 de febrero de 1924. Cuatro días antes había sido elegido alcalde de Pozoblanco don Pedro Wenceslao Castro Rojas, capitán de la cofradía. Esta coincidencia motivó ese día su sustitución como capitán y como delegado municipal estuvo en el santuario don Hipólito Cabrera, primer teniente de alcalde y prestigioso industrial chocolatero. El flamante alcalde recibiría, institucionalmente, a la comitiva de traída a la entrada de la población, en el Arroyo Hondo. La conducción de Nuestra Señora de Luna a Pozoblanco se inició a las dos de la tarde acompañada de numeroso público y al llegar a las inmediaciones del pueblo la estaban esperando gran cantidad de pozoalbenses, clero y acólitos de ambas parroquias (Santa Catalina y San Sebastián) y la cruz parroquial de Santa Catalina. También acudieron a recibirla don José de la Matta y Ortigosa, capitán de artillería y delegado gubernativo del partido judicial de Pozoblanco; don Pedro Wenceslao Castro Rojas, alcalde de la ciudad y capitán oficial de la cofradía; numerosos componentes del consistorio municipal; y la Banda de Música Municipal. Ya tenemos a nuestro personaje en escena. Dejamos para otra ocasión el incidente de la banda con el Ayuntamiento, pues es ajeno a lo que pretendemos contar aquí.

El siguiente vínculo documental de “de la Matta” es con Alcaracejos.  Está recogido en el acta del pleno municipal del 9 de marzo de 1924. Ante la comunicación/sugerencia del Delegado Gubernativo, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad abonarse al servicio que ofrece la empresa Información Telegráfica Comercial[1] desde el primer día del próximo mes de abril.

El 23 de marzo de 1924, domingo, el Ayuntamiento de Alcaracejos celebró dos plenos. En el ordinario, a las diez de la mañana, se acordó autorizar al señor Alcalde para que del capítulo de imprevistos se libre la suma que sea necesaria, para abonar al secretario de la Delegación Gubernativa las dietas que devengue con motivo de la inspección de servicios que actualmente está realizando en este ayuntamiento el señor delegado [D. José de la Matta Ortigosa]. Igualmente se designó al Regidor Síndico don Leocadio Muñoz de la Orden para que, en nombre de la Corporación, acuda el 29 del actual al Ayuntamiento de Pozoblanco, al objeto de acordar lo procedente al presupuesto del funcionamiento de la Delegación Gubernativa en este partido judicial.

La sesión extraordinaria[2]de las nueve de la noche estuvo presidida por don José de la Matta Ortigosa, Delegado Gubernativo de este partido judicial que comenzó diciendo: “Al realizar el primer acto oficial en este pueblo, relacionado con el ejercicio del cargo que me ha sido confiado por el Gobierno de S. M. (q.D.g.), me complazco en saludar a la Corporación Municipal y al noble y hospitalario pueblo de Alcaracejos.

               Dicho esto añadiré algunas palabras para exponer mi misión que es solo de paz, moralidad y justicia, con tolerancia para todo aquello que sea tolerable pero inflexible con lo que no pueda ser objeto de ella. Respetando las ideas políticas de cada cual, deseo terminar con toda la serie de tropelías que todos hemos convenido en designar con el nombre de caciquismo. He de hacer presente que yo no tengo programa porque las circunstancias lo han de marcar y solo es justicia y paz lo que persigo.

Concluida la inspección de los servicios de este municipio, me es grato hacer presente mi felicitación a los hombres que desempeñaron los cargos porque su labor fue clara y sin rodeos y su contabilidad pulcra, pero como algunos de los señores que componen el concejo, por su edad los unos y por sus ocupaciones y actuación especial los otros, me tienen presentada la renuncia de sus cargos seis de los señores concejales. Vengo en admitirla y en nombrar para sustituirlos a los siguientes: Pedro Sánchez Ayala; Manuel Caballero Suárez; José López Ayala; Andrés Rodríguez Moreno, Antonio Sánchez López y Paulino Rodríguez Martín  quienes reemplazarán a Claudio Rísquez Díaz[3]; José Benítez Fernández; Isidoro Rivera Caballero; Antonio Ayala Fernández; Manuel Sánchez Moreno y Salomé Pedrajas Fernández.

Invito ahora a los señores nombrados a ocupar sus puestos y vengo a ratificar en sus cargos al actual alcalde: Ildefonso Rodríguez Blanco; Segundo teniente, Gaspar Caballero Ayala y al Síndico Leocadio Muñoz de la Orden y nombrar para Primer teniente a Pedro Sánchez Ayala a quién entrego el bastón insignia de su cargo; y a Andrés Rodríguez Moreno que también recibe de mis manos las llaves de la caja municipal para Regidor Interventor.

               Finalmente, felicitó a la nueva Corporación y deseo que hagan una labor en bien del pueblo, porque así se labora por el bien de la Región y al laborar por esta, se hace por la Patria, cuyo engrandecimiento todos debemos procurar.

Los concurrentes dieron las gracias al señor delegado y lo felicitaron por su hermosa alocución. Se cerró la sesión con la fijación del orden numérico de los Regidores, según la R.O. de 16 de junio de 1909. De dicho orden tomó nota el señor Secretario.

Aunque las siguientes líneas no tienen relación directa con la persona de José de la Matta, si la tienen con el cargo que desempeñaba en Los Pedroches como Delegado Gubernativo. La oficina que se abrió en Pozoblanco como partido judicial de la zona se tenía que costear con la participación de todos los pueblos afectados por dicha jurisdicción. En el acta del pleno del 27 de abril de 1924 se recoge que el alcalde de Pozoblanco comunicó al Ayuntamiento de Alcaracejos que tenía que aportar la suma de 407’08 pesetas para el mantenimiento comarcal de la citada Delegación. No se especifica el periodo al que corresponde dicha cantidad.

En el invierno de 1924 hubo un incidente de especial mención que merece la pena destacar. Resulta que por esas fechas Industrias Pecuarias de los Pedroches tenía todo preparado para iniciar su primera matanza. Esta compañía se había constituido el 29 de marzo de 1924 gracias al tesón e iniciativa de Moisés Moreno Castro, Elías Cabrera Caballero y algunas decenas más de empresarios de la comarca. Su interés estaba en comercializar los productos derivados de la matanza del cerdo. Con todo preparado, personal, animales, maquinarias, local, aliños etc...  José de la Matta como delegado gubernativo en la zona prohibió que la matanza tuviera lugar porque el veterinario elegido para inspeccionar las carnes no estaba incluido en una lista oficial. La Dictadura de Primo de Rivera era muy estricta en el cumplimiento de las normas. Los responsables no se arredraron y se plantaron en Córdoba capital ante el gobernador civil para solicitar su ayuda. También visitaron a los sindicatos. Por fortuna el gobernador se dio cuenta de la gravedad de la situación y avisó a su comisario de que aquella prohibición tenía que ser revisada. Por fin, la primera matanza, el inicio de las actividades industriales de aquella pionera empresa de los Pedroches tuvo lugar en la fecha prevista gracias al espíritu luchador de sus fundadores.

               Según el Cronista del Valle del 21 de marzo, el 4 de marzo de 1925 visitó Alcaracejos el señor Obispo don Adolfo Pérez Muñoz. A la entrada del pueblo lo esperaban el muy ilustrísimo señor don Constantino Montilla, secretario de visita del Obispado, dignidad de chantre de la Santa Iglesia; el Mayordomo don Bienvenido Morán; del Arcipreste don Antonio Mª Rodríguez y del delegado gubernativo don José de la Matta Ortigosa. En la avenida de Sánchez Guerra –entrada desde Córdoba- esperaban el clero, las autoridades, niños y niñas de las escuelas con preciosas banderitas, las asociaciones y cofradías y numerosa representación de todas las clases sociales. Artísticos arcos adornaban las calles del tránsito con inscripciones: “El pueblo de Alcaracejos a su Prelado”. “¡Viva nuestro Prelado caritativo”. En el templo hubo Te Deum, misa y fervorosa plática del señor obispo. Comulgaron más de 400 personas y se confirmaron más de 600 niños.

“En la escuela de niñas, de la profesora doña Remedios Fernández, dirigió el Sr. Obispo la palabra al juez municipal don Sandalio Caballero como propietario del local. Le rogó que sustituyera el viejo pavimento por otro de losetas que generara menos polvareda. El Sr. Obispo se ofreció a pagar la mitad del costo de dicha obra”.

Al día siguiente, 5 de marzo, el señor Obispo visitó Añora acompañado por su alcalde, Antonio Bejarano Rodríguez y el secretario del Ayuntamiento, Andrés Montero. También estuvo presente José de la Matta, como acredita la imagen. Los actos llevados a cabo por monseñor Adolfo Pérez Muñoz fueron similares a los realizados en Alcaracejos, salvo el nombramiento de hijo adoptivo con el que le honró el Ayuntamiento y la ciudadanía noriega. 

El obispo Adolfo Pérez Muñoz durante su visita a Añora en 1925,  a las puertas de la ermita
de la Virgen de la Peña. A la izquierda, el delegado gubernativo del partido judicial de Pozoblanco,
el capitán de Artillería José de la Matta y Ortigosa. (Foto extraída del libro "Añora y sus fiestas" de
Antonio Merino, 2018)

La presencia pública del señor delegado gubernativo fue constante. Le invitaban a cualquier acto o actividad, fuera lúdico, cultural o político y por las crónicas recogidas parece ser que él acudía gustoso. Así, el Cronista del Valle del 4 de abril de 1925 toma nota de su asistencia a la hermosísima fiesta del árbol celebrada en Pozoblanco el anterior 30 de marzo. La comitiva formada por todas las escuelas, banda municipal y autoridades se dirigió desde el Ayuntamiento al lugar dónde debían de plantarse los árboles. El acto lo abrieron las niñas Concepción García y Felisa Moreno; a continuación habló el culto maestro nacional don Alfredo Repiso Bautista. Los tres pronunciaron bellos discursos sobre los árboles. El señor Arcipreste comparó a los niños con arbolitos que había que cuidar, lo cual debe hacerse con mayor empeño que el que se tuviera con los que ahora se plantaban. Si se castiga con multas a los destructores de árboles, mucho mayor ha de ser el castigo del que con sus desórdenes destroce el alma inocente de los niños. Recordó que Jesús amenazó seriamente a los que escandalicen a los niños. Finalmente hizo uso de la palabra el señor delegado gubernativo don José de la Matta, quien dijo cosas bellísimas en favor de los árboles y de los niños. Emocionado, quiso dar las gracias a Pozoblanco por el pergamino que el pueblo le había dedicado el día de San José, día de su santo. Agradecido por esa muestra de afecto, ahora él conmovió a sus oyentes con sinceras manifestaciones de gratitud y cariño hacia Pozoblanco. Una salva de aplausos premió su elocuente discurso. El señor Arcipreste bendijo los árboles con las preces del ritual e inmediatamente los niños procedieron a plantarlos. Cuando hubieron terminado se les distribuyó una rica merienda que recibieron con la algazara y alegría propia de sus años. El señor Alcalde don Antonio Herrero Martos, de su bolsillo, obsequió espléndidamente a las autoridades y maestros en el salón de sesiones del Ayuntamiento.

Curiosidad: Broche de la fiesta.

Se repartieron 990 meriendas de las mil que había preparadas. Teniendo conocimiento el señor Arcipreste de que a la fiesta habían concurrido un centenar de niños más, que si bien no pertenecían a escuela alguna iban en la creencia de que les alcanzaría el obsequio, se lo hizo conocer al señor Delegado, el cual dando una prueba fehaciente de amor hacia los niños, en consonancia con sus anteriores palabras, dispuso dar a cada uno de ellos una merienda análoga costeada de su propio dinero, rogando al señor Arcipreste se tomase la molestia de hacer una lista de los concurrentes. La referida merienda será dada en la sacristía de la Parroquia de Santa Catalina tan pronto el señor Delegado regrese del obligado viaje que tiene que realizar por razones de su cargo.

El 9 de mayo de 1925 el Cronista del Valle da cuenta de una reunión de alta política celebrada en Pozoblanco el pasado día 5 en el Círculo de la Unión Patriótica[4]. La reunión estuvo presidida por José de la Matta Ortigosa, Delegado Gubernativo, y el comité político de este partido de la ciudad de Pozoblanco. Con Pozoblanco son diez los pueblos de la zona representados Por Alcaracejos asistieron Ildefonso Rodríguez y Pedro Sánchez Ayala.

El señor Delegado expuso que, como ya constaba, el objeto de esta sesión era proceder a elegir los cuatro señores que habrán de ser representantes del partido en la capital y éstos a su vez nombrarán en su día, con todos los demás, al comité que representará a la provincia. Escrutada la votación secreta resultaron elegidos don Antonio Herrero Martos, de Pozoblanco; don José Sánchez Moreno, de Villanueva de Córdoba; don Antonio Herrero Portal de Dos Torres y don José Montero Tirado por Torrecampo. En nombre propio y en el de sus compañeros dieron las gracias el señor Montero y don Antonio Herrero Martos. El acto terminó con la lectura y clara explicación de un manifiesto de la Unión Patriótica por parte del señor Delegado Gubernativo, don José de la Matta Ortigosa.

La reunión culminó con un almuerzo en el Hotel Balneario de Santa Elisa[5] en Villaharta a donde se trasladaron todos los asistentes en cinco autos, recibiendo toda clase de atenciones y cumplimientos por parte de su director. La mesa estaba adornada con flores y cintas de los colores nacionales. La crónica termina con un empalagoso lenguaje lleno de halagos, elogios y rendibúes hacia todos los comités locales y a sus acciones en pro del Valle de los Pedroches y para mayor gloria de la patria. 

Publicada en el períodico "El Día de Córdoba" 21/11/2020
Continuará.

 



[1] La Real Orden de 6 de Diciembre de 1919 autorizó al Cuerpo de Telégrafos a constituirse en Sociedad benéfica encargada del servicio de información telegráfica-comercial. Por real orden publicada en la Gaceta de Madrid, núm 22, de 22 de enero de 1924 se modifican algunas bases por la que la citada Asociación habrá de regirse (pág 366).

[2] En la Sala Capitular se reunieron el señor Alcalde, don Ildefonso Rodríguez Blanco y los concejales: Claudio Rísquez Díaz; Gaspar Caballero Ayala; Leocadio Muñoz de la Orden; José Benítez Fernández; Isidoro Rivera Caballero; Miguel Caballero Mansilla; Manuel Sánchez Moreno; Salomé Pedrajas Fernández; Antonio Ayala Fernández.

[3] Bisabuelo del editor de este blog. Padre de su abuela Teresa Rísquez Puerto.

[4] Unión Patriótica fue un partido político fundado por el dictador Miguel Primo de Rivera el 14 de abril de 1924, como sustituto de todos los partidos políticos. Fue una organización muy personalista, ligada al ensalzamiento y protección de su líder. Instaurado desde el poder “se esforzó en movilizar a los sectores más tradicionales de la pequeña burguesía y el campesinado”. Hizo uso amplio de la propaganda potenciando manifestaciones constantes de lealtad, apoyo al partido y culto al líder, Primo de Rivera. Anticipó elementos que iban a caracterizar a la extrema derecha española de los años de la Segunda República, como el rechazo al liberalismo y a la democracia. En enero de 1930 dimite Primo de Rivera; fallece en marzo en París. Desaparecido el líder, ese mismo año, Unión Patriótica se disolvió como partido.

domingo, 13 de noviembre de 2022

1935: Alcaracejos por Antonio Sarazá Murcia

 


               Antonio Sarazá Murcia fue un cordobés erudito, inquieto y culto que tuvo gran preocupación por divulgar todo lo referido a Córdoba y provincia. Datos interesantes sobre la vida y la obra de este personaje los podemos encontrar en el discurso con el que respondió don Manuel Enríquez Barrios[1] (23/5/1933) al de su ingreso en la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. El Sr. Sarazá Murcia, en dicha sesión de admisión, bautizó sus palabras con el título “Una página para la historia de Córdoba”[2], hojas que recogen abundantes detalles acerca de personas y de la historia local de Córdoba capital.

               Antonio Sarazá fue un adelantado de su tiempo pues se preocupó mucho del turismo y de los viajes. Quizás por esa inquietud fue nombrado presidente del Real Touring Club de Andalucía[3].

               La obra donde incluye Alcaracejos responde al título de “Por tierras de Andalucía – La provincia de Córdoba”, publicada en 1935 por la Imprenta Provincial Hospicio de Córdoba. Contiene informaciones básicas sobre todos los pueblos cordobeses, agrupados por partidos judiciales, y en el de Pozoblanco adjunta una página, aproximadamente, dedicada a Alcaracejos, exactamente en los números 188 y 191 (la hoja intermedia es gráfica, aunque ninguna de las fotos corresponde a Alcaracejos).

                El autor recoge lo siguiente sobre nuestro pueblo:

                Villa de 4707 habitantes a 12 kilómetros de Pozoblanco y a 74 de la capital. Se encuentra situada en terreno llano a la falda de una colina que divide las aguas del Cuzna y del Guadamatilla y aunque su nombre parece un diminutivo de Al-caria, que en árabe significa aldea, es lo cierto que la actual villa se fundó a principios del siglo XV siendo aldea de Torre Milano hasta 1488 en que pasó a depender de Córdoba, bajo la cual estuvo hasta 1560[4] en que, Felipe II, concedió su jurisdicción a los Marqueses del Carpio a los que perteneció hasta 1747 en que volvió a la Corona.

               En 1649, con motivo de la peste, quedó despoblada arruinándose muchas casas y calles de las que aún  quedan vestigios. La Iglesia Parroquial, dedicada a San Andrés, conserva un magnífico retablo del siglo XV con buenas tallas y excelentes pinturas en tabla. En uno de sus altares se conserva una imagen de Santa Ana, procedente de la antigua ermita de su nombre. A corta distancia de la villa se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Guía en la que se celebra una fiesta votiva el 24 de Febrero.

               Su territorio abunda en encinares cuyo fruto se emplea en cebar el ganado de cerda. En las inmediaciones del pueblo hay muchas hazas cercadas de piedra a las que llaman “herreñales”[5]. Produce aceite y cereales y numeroso ganado lanar. Se encuentra situado en la carretera de Córdoba a Almadén y se comunica directamente con El Viso, Pozoblanco, Villanueva del Duque y Córdoba.

               Tiene estación de ferrocarril en la línea de Peñarroya a Conquista. Servicio de autobuses a Córdoba. Celebra su feria el 15 de mayo.

Nota: Nuestro agradecimiento a Francisco Solano Márquez Cruz. Gracias a él hemos tenido constancia de esta obra.

[1] Boletín de la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, Año XII – Oct – Dic – 1933 – nº 39. Págs 335-339. A Enríquez Barrios se le dedicó un paseo en Alcaracejos que une la carretera de Córdoba con la de Villanueva del Duque (ya se cita este paseo en 1927, Actas de plenos municipales)

[2] Boletín de la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, Año XII – Oct – Dic – 1933 – nº 39. Págs 311-333.

[3] Diario de Córdoba 27/03/1927.

[4] Error cometido en muchas obras. Pensamos que es el típico caso de error propiciado por el copia y pega. Las Siete Villas se vendieron por Felipe IV a los Marqueses del Carpio en 1660.

[5] Terreno en que se siembra el herrén. Por herrén entendemos el forraje de avena, cebada, trigo, centeno y otras plantas que se da al ganado.

jueves, 27 de octubre de 2022

Alcaracejos 1973-1976: Francisco Solano Márquez Cruz

 


            “Pueblos cordobeses de la A a la Z”[1] es una obra que publicó la Diputación Provincial en 1976. Su autor, Francisco Solano Márquez, lo había sacado, por partes, con anterioridad, en la última página dominical del Diario Córdoba entre el 15 de abril de 1973 y el 20 de octubre de 1974[2]. En ningún momento podemos pensar que se trata de una guía erudita de la provincia. El libro es un relato de impresiones vividas, unidas a algunos datos recogidos con cierta prisa, pero ahí están. El trabajo fue concebido y planteado como un libro periodístico y ese calificativo define y delimita su razón de ser: se habla sobre 74 pueblos a modo de crónica periodística.

            Sobre Francisco Solano Márquez podemos decir que nació en Montilla en 1944. Estudió Magisterio aunque nunca ejerció al ser absorbido por el periodismo, titulación que consiguió, por libre, en 1974. “La animación cultural como asesor de teleclubs, el periodismo escrito, los gabinetes oficiales de prensa y la gestión cultural de cajas de ahorros han sido los ámbitos de su trabajo, siempre alentado por el amor a Córdoba [y provincia] y la divulgación de sus valores culturales”[3].

             Publicar aquí este trabajo es señal de reconocimiento a una persona comprometida y rigurosa como lo atestiguan sus numerosas obras, además de que no es fácil encontrar autores no mojinos que hayan visitado Alcaracejos y hayan escrito sobre él. Las fotos –originales- que generosamente nos ha cedido son espectacularmente buenas. Para mí es un honor que, cuando nos saludamos o me dirige algún escrito, me trate como amigo.

 1973: Alcaracejos, recibidor del Valle

Fachada, hoy junto al Ayuntamiento. José Olmo, municipal.
Observar ventana casi a ras del suelo.
            El puerto Calatraveño (750 metros de altitud) es la puerta natural del Valle de los Pedroches[4] por el Sur. Puerta sin llave. Siempre abierta. Y Alcaracejos, el recibidor. En el Calatraveño hay una gran pancarta alegórica y descolorida que advierte al viajero donde está, por si no lo sabe. “Viajero –dice-: entras en el Valle de los Pedroches”. Y Alcaracejos, recibidor, da el primer abrazo. Abrazo de granito. Que no por eso es menos cálido. El granito es el leit-motiv[5] de los pueblos del Valle. Un leit-motiv que se repite en el dintel de cada casa.

            Alcaracejos es nudo de carreteras. De allí parten a Pozoblanco (diez kilómetros), a El Viso (otros diez), a Hinojosa (dieciocho), a Villanueva del Duque (tres kilómetros), a Dos Torres (nueve). Recibidor. Primer abrazo pedroche. Parada y fonda.

Radiografía

            Villa y municipio de la provincia de Córdoba, situada en el Valle de los Pedroches y perteneciente al partido judicial de Pozoblanco. Su término municipal tiene una extensión de 174’63 kilómetros cuadrados, siendo la altura de la población de 608 metros sobre el nivel del mar. Dista 74 kilómetros de Córdoba capital. En 1960 Alcaracejos tenía 3.011 habitantes de hecho, que han descendido a 2.029 en 1970. Los principales cultivos son el olivo y el cereal. Abundan las encinas y existen algunas huertas. Ganados lanar y vacuno. La minería muy desarrollada en otro tiempo, aún cuenta, extrayéndose plomo y cobre, entre otros minerales.

 Una hermandad mariana de origen militar

1973: Hermanos de Ntra. Sra. de Guía, Calle Capitán Ferrer Morales
            Es Domingo de Resurrección [22 de abril]. El pueblo está de fiesta. Por la mañana, la Hermandad de la Virgen de Guía devuelve la imagen mariana a su ermita, situada en término de Villanueva del Duque, y de la que fue retirada el 24 de febrero, fecha dorada del calendario local. Resulta que la Virgen de Guía es patrona de cuatro pueblos. Una letrilla que se entona en la comarca pregona este patronazgo compartido. Dice:

Viva la Virgen de Guía,
patrona de cuatro pueblos:
Villanueva, la Hinojosa,
la Lancha y Alcaracejos.

             Y los cuatro, como buenos devotos, la comparten de común acuerdo, disponiendo de la imagen un determinado periodo de tiempo al año. El hermano mayor –llamado capitán pues la Hermandad tiene origen militar es este año don Germán Santos Caballero, exalcalde de Alcaracejos.

-        La Hermandad la forman 55 varones. Se ingresa por herencia familiar, de modo que los hijos mayores suceden a los padres cuando estos fallecen.

-        ¿Es muy antigua la Hermandad?

-        Antiquísima, mire usted, tiene 457 años de antigüedad.

-        ¿El origen?

-        Militar. Es de origen militar. En Manila existe una iglesia dedicada a Nuestra Señora de Guía, porque cuando los españoles tomaron la ciudad llevaban la imagen de la Virgen. De modo que se supone que algunos de aquellos soldados, hijos de Alcaracejos, al volver, fundaron la Hermandad.[6] [1592 según afirma Germán Santos en su libro “Mis aventuras en la Guerra Civil española (1936-1939) sin pruebas contrastadas].      

El criadillo mueve la bandera ante la admiración de todos
los hermanos. 1973
El espíritu fundacional se conserva vivo y palpitante. El rito, la regla, el protocolo han sobrevivido. Ha contribuido a ello el rigor castrense con que está concebido el reglamento, haciendo honor al espíritu militar de la Hermandad. Su estructura es la de una compañía, con su capitán (hermano mayor), su alférez y su sargento. Que se relevan por años y son los encargados de vigilar el cumplimiento del reglamento y de cargar con el gasto, llegando a imponer multas, en reales, a los hermanos por falta de asistencia sin causa justificada, puntualidad o de indumentaria.

            Los hermanos visten de riguroso negro. Excepto la camisa blanca todo es negro. Chaqué, pantalón, chaleco, corbata, mascota, zapatos y calcetines. Cartuchera al cinto y escopeta al hombro. Van armados para disparar salvas de pólvora en honor de la Virgen. Cada hermano dispara cuarenta o cincuenta cartuchos. Multipliquemos. Dos mil quinientas salvas en una mañana, la del domingo de Resurrección.

 Los relevos

 Temprano, la Hermandad devuelve a la Virgen a su ermita. Por la tarde son los maitines –rosario y coplas- acabados los cuales tiene lugar la ceremonia de los relevos. El capitán, el alférez y el sargento salientes convidan a los hermanos en sus respectivas casas. Convite parco. Consistente en altramuces, garbanzos tostados y vino. Vino blanco de la Mancha, flojo de grados, única forma de poder resistir de pie todo el recorrido. Se bebe en una taza de plata llamada templadera, que pasa de boca en boca de los hermanos.

            En la calle, al compás de redoble tamboril se flamea la bandera, compitiendo los hermanos en habilidad y destreza. Si lo hacen bien, un aplauso los premia. Pero si la bandera se lía ose cae son condenados al castigo de “correr la vaquilla”, siendo encerrados entre dos hileras de hermanos entrelazados de pies y manos, a modo de muros humanos, y que han de romper para poder salir.

            En casa del sargento saliente tiene lugar la solemne ceremonia de los relevos. Todos se descubren. Capitanes, alféreces y sargentos, al intercambiar sus atributos de mando –bastón, bandera y alabarda- respectivamente – improvisan una estrofa. Con mejor o peor acierto poético. Pero con sentimiento. Eso sí. La devoción a la Virgen de Guía llega muy hondo. Dicen que en la República hasta los rojos daban vítores a la Virgen. La imagen actual es moderna, pues la primitiva desapareció cuando la guerra. Y cuenta la tradición que existía una encina sobre la que se había aparecido la Virgen de Guía, por lo que sus bellotas, milagrosamente, nacían con la imagen de la Virgen grabada.

 Un dintel gótico que sobrevivió a la guerra

             Alcaracejos fue muy castigado durante la guerra civil del treinta y seis. Dicen que casi la mitad del pueblo quedó hecho una ruina. Entre las piedras que cayeron derrotadas ante la devastadora tempestad bélica, la más importante fue la iglesia parroquial de San Andrés, que tenía fama en todo el Valle. En el lugar que ocupaba se ha construido otra, moderna, que se terminó en 1966. En su interior, como reliquia valiosa salvada de la destrucción, se conserva la que fue puerta de la antigua, un encantador dintel de trazo gótico labrado en granito.

Dintel antigua iglesia parroquial de
 San Andrés, bombardeada en la Guerra Civil

            El granito es inseparable de la arquitectura de la villa. En su mayor parte viene de la cantera de Sixto, pero se le puede encontrar en cualquier sitio por poco que se escarbe. Algunos dinteles de viejas casas están labrados. Con tosquedad. Con primitivos motivos ornamentales. Suelen llevar fecha. La más antigua que vi correspondía a 1769.

 Las casas y sus gentes

 Antes, la parra solía ser compañera inseparable de la fachada, formando con sus dinteles de granito un peculiar toldo vegetal que cobijaba las tertulias de verano. Pero poco a poco se han ido arrancando estas parras. Y hoy solo queda una, en la calle Iglesia, en la casa de María de Guía Fernández López (el nombre de María de Guía, la patrona, es frecuente), que es una mujer llena de sencillez, hospitalidad y amor al terruño. Nos invita a pasar a la casa (me acompaña [Pepe] Olmo, el municipal) y nos saca un plato de dulces caseros.

-        Tomen ustedes, son borrachuelos.

    La casa es una casa cualquiera. Bien pudiera ser el prototipo de la casa popular de la villa. Tiene bóvedas de aristas. Cantareras con rojos cántaros de Hinojosa, de esos que las mujeres del Valle saben

La parra, toldo vegetal para el verano.
Calle Iglesia ,1973
llevar sobre la cabeza con inverosímil equilibrio. No falta el espacioso patio, antesala del corral. Y está la cocina, también espaciosa, que es el sitio principal de la casa, donde se hace la vida,  y que aun no ha sido suplantada por la salita de estar. Tiene la cocina su gran chimenea donde ahumar las morcillas y los chorizos. Aquí todo el mundo hace su matanza. Tienen fama las morcillas y los chorizos de Alcaracejos que muchos cordobeses de la capital vienen a buscar los domingos. Los forasteros llaman achorizadas a las rojas morcillas de la villa.

La comida es buena. En cualquier bar de Alcaracejos puede usted pedir cordero, lechón o lomo con entera confianza. Cocina de sabor y calidad caseros, a buen precio. He aquí un menú cualquiera como referencia: tortilla, lechón, ensalada y postre, ochenta pesetas.

Flash histórico: etimológicamente la voz Alcaracejos es diminutivo del árabe Al-caria o aldea, lo que concuerda con los vestigios de población hallados en el lugar.

            La actual villa fue fundada a principios del siglo XV. Fue aldea de Torremilano hasta 1488, en que pasó a ser villa sujeta a la jurisdicción de Córdoba, manteniéndose así hasta 1560 en que Felipe II la concedió a los Marqueses del Carpio[7], volviendo a la corona en 1747.

 Pequeña guía turística

 En el cerro del Germo [8] existen ruinas visigodas del siglo VI, declaradas monumento histórico – artístico. Tiene interés el dintel de la antigua parroquia de San Andrés, labrado en piedra y de traza gótica, que se conserva acoplado interiormente a una de las puertas de la nueva iglesia, terminada de construir en 1966.

            Las calles viejas –equilibrio de cal y granito- ofrecen bellas perspectivas de conjunto, para quién guste de saborear la arquitectura popular de la zona. El calendario de fiestas locales está formado por las siguientes:

 24 de febrero. Romería a la ermita de la Virgen de Guía, de marcada participación femenina, en la que las hijas de los hermanos de la Virgen traen su imagen a Alcaracejos, donde permanece hasta el Domingo de Resurrección.

 Domingo de Resurrección. Devolución de la imagen de la Virgen de Guía a su ermita, enclavada en el término de Villanueva del Duque, donde ha de hallarse antes de las doce del día. Jornada de gran fervor mariano, en la que participa el pueblo en masa. Es de destacar la pureza con que sobrevive la Hermandad de la Virgen de Guía formada por 55 varones, y de cuyo origen, significación y tradiciones se habla en estas páginas.

 Feria del Carmen. Se celebra del 15 al 18 de julio.

 En el capítulo gastronómico gozan de justa fama los derivados del cerdo (morcilla –llamada achorizada por su color rojo- chorizo, lomo, lechón, etc.), así como el cordero. La confitería casera está muy generalizada, destacando los roscos de vino y de huevo, las hojuelas, los borrachuelos y las perrunas.

 La voz del alcalde: Don Rafael Muriel Rísquez “Este pueblo tuvo mucho auge entre 1900 y 1920, en que llegó a tener 5000 almas, pero las minas vinieron abajo en los tiempos de la República y esto cayó”(27.04.73).



[1] Márquez, Francisco Solano (1944). Edita la Diputación Provincial de Córdoba, 1976, 22 cm. 546 p. Colección de Estudios Cordobeses, número 12. Calificado como guía turística.

[2] Era director del diario Federico M. Miraz Fernández que además ostentaba la presidencia de la Asociación de la Prensa. Cuenta Francisco Solano que cuando le propuso reportajes de pueblos para la última página del periódico del domingo, el recién llegado director le dijo: "Para el domingo quiero el primero". Era Adamuz.

[3] Utopíalibros.com, 2022.

[4] Aunque la tradición nos mueve a adjetivar como “Valle” la comarca de Los Pedroches, todos sabemos ya que no lo es. En principio carece de un rio que lo haya formado y en segundo lugar porque está estudiado y calificado como un llano que ronda los 600 metros de altitud. Algunos autores lo denominan interfluvio. Ver https://www.17pueblos.es/wp-content/uploads/2020/09/Referencias-mas-antiguas-en-prensa-historica-VALLE-DE-LOS-PEDROCHES.pdf

[5] Motivo central recurrente.

[6] Como bien dice el capitán y recoge Francisco Solano, “se supone” ya que no se aporta prueba alguna. Agudo Torrico, J. en “Las Hermandades de la Virgen de Guía en Los Pedroches”, 1990, considera esta posibilidad como “una variada e imprecisa consideración mítica que pretende explicar las peculiaridades de las hermandades militares”. Pag 280.

[7] Error. Pensamos que es el típico caso de error cometido por copia y pega. Las Siete Villas se vendieron por Felipe IV a los Marqueses del Carpio en 1660.

[8] Está comprobado que el cerro del Germo pertenece al término de Espiel, por lo que no debería de figurar aquí. Durante años, por error, se relacionó con Alcaracejos.

Hermanos y cargos de la Hermandad de Ntra. Sra. de Guía
acompañados del tamborilero y del criadillo.

Interior casa de Alcaracejos. Se aprecia la
bóveda de arista y las cantareras.

Calle Cumbre. Alcaracejos, 1973

Cruz de hierro ensamblada a columna y base de granito
junto a Ermita de San Andrés, hoy desaparecida. Al fondo
 dinteles clásicos en puerta y ventanas (1973)

Fachadas tradicionales en Alcaracejos en la plaza y proximidades

Calle José Antonio en 1973. A fecha de hoy Maestro Miguel López

Cartel anunciador del mal llamado
 "Valle" de Los Pedroches, 1973.

Última página del diario Córdoba (27.04.1973)

Nota.- Quede constancia de nuestro agradecimiento a Francisco Solano Márquez Cruz por su generosidad y buena disposición.