Con motivo del 90 aniversario de la muerte del pintor,
desde el pasado once de noviembre hasta el próximo nueve de diciembre puede verse
en el Paseo de la Ribera de Córdoba capital la exposición urbana “Julio Romero, lejos del tópico”. El
evento está auspiciado por la Delegación de Cultura y Patrimonio Histórico del
Ayuntamiento de Córdoba y en él han trabajado codo con codo la directora del
Archivo Municipal, Ana Verdú, y la archivera María del Mar Ibáñez del Archivo
Provincial de la Junta de Andalucía. “La muestra se articula bajo ocho ejes
temáticos que se distribuyen en otros tantos cubos de grandes dimensiones: La
casa, la familia y los orígenes del pintor, el escándalo y el éxito,
exposiciones nacionales e internacionales, sus amigos, el universo femenino, un
poco de humor, la presencia en el imaginario colectivo y una sentida pérdida”.
Aprovechando la celebración de este singular reencuentro
entre Julio y su ciudad natal me animo a reforzarla. Se trata de una modesta contribución
que cristaliza en difundir un par de documentos, que guardaba desde hace algún
tiempo, y que conectan Alcaracejos con la familia del ilustre pintor de la mujer
morena. Aparte de esto, desde hace años, Julio Romero cuenta con una calle en Alcaracejos, en la zona Barrio Nuevo,

El primer texto que certifica esta relación es la
esquela
de Dª Rosario de Torres Delgado. Dª Rosario contrajo matrimonio con D. Rafael
Romero Barros
en 1856 en Sevilla, con el que tuvo ocho hijos,
entre ellos a Enrique (1872 – 1956) y a Julio Romero de Torres (1874 – 1930).
En la citada esquela se puede leer que la madre del famoso pintor murió el 10
de noviembre de 1926 y también la relación de lugares y misas que se celebraron
el 10 de noviembre de 1928 por su eterno descanso. Llama la atención
poderosamente que junto a las iglesias de Mendoza (Buenos Aires), Corazón de
María (Canarias), Cartuja de Cartosa di Trisulti (Collapardo, Italia), San José
(Madrid), Sagrado Corazón (Málaga) y Parroquia de Omnium Sanctorum (Sevilla)
aparezca la iglesia parroquial de Alcaracejos (Provincia de Córdoba). También
se cita a la parroquia de San Francisco y San Eulogio, sita en Córdoba capital.
El por qué figura Alcaracejos en esa esquela me lo he
venido preguntando desde hace años. Lo que resulta evidente es que esta
coincidencia no debe de ser una casualidad ni tampoco un error. En las esquelas se
citan las personas más allegadas, toda esquela necesita una preparación, los
figurantes tienen que ponerse de acuerdo con la familia y concretar su
aparición, etc. Todo esto me lleva a concluir que entre la familia de Julio
Romero de Torres y alguien de Alcaracejos, con cierta posición, tuvo que
existir una relación fuerte de amistad, vínculos familiares, religiosos, culturales….
Alguna ligazón tuvo que unirlos. Lo aclararemos más adelante.
Se tiene constancia de que el abuelo de Julio Romero
era natural de Pozoblanco. Se trata de Rafael Romero Jiménez,
que trasladó su residencia a Moguer por motivos profesionales, seguramente como
empleado de correos. Esta pista la cito como curiosidad, pero a mi entender no
tiene mucho recorrido para establecer lazos entre Alcaracejos y la familia del
pintor o al menos, yo a día de hoy los desconozco. Si podemos añadir que el Sr.
Romero Jiménez casó con la cordobesa Antonia Barros Guerrero y que de él no se
han encontrado vínculos en la villa pozoalbense. Posiblemente la familia llegó,
estuvo y se fue.
El segundo documento que fundamenta la relación con
Alcaracejos es una carta de pésame de D. Juan de la Cruz Herruzo, párroco
en la villa, a D. Enrique Romero de Torres
por la muerte de su hermano Julio. Está fechada el trece de mayo de 1930. Julio
murió el día diez. La carta se escribe con total inmediatez, de lo que se
deduce que la relación tenía que ser bastante estrecha. Creo que merece la pena
su transcripción literal:

Querido amigo:
Grandemente impresionado por la fatal noticia recogida de la prensa de Madrid,
antes que de la cordobesa. No quiero decirle más, sino que como siempre siento
con Uds. y con Uds. rezaré, oraré por el alma de Julio, a quién España entera
admira. Un cariñoso saludo a todos, y no duden que Dª Rosario, su madre, la
santa de ese hogar, que tanto quiso a sus hijos y tan buenos ejemplos de
virtudes les legara, habrá intercedido ante Dios por la salvación de su Julio,
y hasta habrá salido a recibirlo. De todo corazón me asocio a su pesar, que es el mio y ya les comunicaré los sufragios que han de hacerse por su alma en esta parroquia, que con el párroco disponen hace ya tiempo. Lo abraza su ex Coadjutor y siempre buen amigo.
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Don Juan de la Cruz Herruzo
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Firma Juan Herruzo Ruiz.
El párroco D. Juan y esta misiva componen la prueba
contundente de la relación entre el municipio
mojino y esta familia. De la lectura de la carta, combinada con la esquela,
se desprenden en mi opinión provechosos resultados:
1. La
relación de amistad entre D. Juan, párroco, y D. Enrique está fuera de toda
duda ya que la carta empieza por “Querido
amigo” y termina por “su buen amigo”.
2. El
párroco D. Juan tenía a Dª Rosario, madre de Enrique y Julio, por una excelente
cristiana, llegándola a llamar “la santa
de ese hogar”. El contexto del escrito parece indicar que el cura era buen
conocedor de la familia y del ambiente que la rodeaba.
3. Al
ser D. Juan de la Cruz Herruzo el firmante de la carta, se explica que en la
esquela de Dª Rosario indicaran misas en la parroquia de San Francisco y San
Eulogio de Córdoba, ya que este sacerdote desempeñó allí el cargo de coadjutor
entre 1914 y 1921.
4. También
se explica que aparezca la Parroquia de Alcaracejos pues cuando muere Dª
Rosario de Torres (10/11/1926), D. Juan desempeña allí el cargo de cura ecónomo.
Entrando en un terreno más hipotético, es llamativo como se califica el sacerdote en la línea
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Enrique Romero de Torres
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final de su carta: "su ex Coadjutor". Entiendo que la explicación más sencilla es que, dados los escasos doscientos metros que separan la parroquia de San Francisco y San Eulogio de la vivienda familiar de los Romero de Torres en la Plaza del Potro, estos acudieran al culto y a cumplir sus obligaciones religiosas a la cercana iglesia, naciendo en ese contexto la amistad entre don Juan y la ilustre familia. Todo indica que la relación entre la familia y la citada parroquia sería anterior a la llegada de don Juan Herruzo, pues a excepción de Eduardo, hijo mayor que nació en Sevilla, todos fueron bautizados allí y allí tuvieron lugar las honras fúnebres de la mayoría de sus miembros.
***
En el ámbito de los Romero de Torres y Alcaracejos,
podemos comentar algo más: Julio, este singular cordobés casado por cierto con la belmezana Francisca Pellicer López, entra de lleno en el universo
femenino, pues aparte de pintar a varias y variadas mujeres morenas, engrandeció a
otras con magníficos retratos, como p.e. a Margarita Nelken. En este sentido añadimos otra curiosidad: Desde El Viso de los Pedroches, el Sur, Diario de la tarde,
informó de un accidente de coche que tuvo “la Nelken” entre Alcaracejos y El
Viso, cuando regresaba de Extremadura.
Por sus matices y cantidad de detalles, transcribimos la noticia tal cual:
Margarita Nelken sufre un
accidente automovilista
En la madrugada de
hoy ha tenido lugar en la carretera de Córdoba, entre Alcaracejos y El Viso, un
lamentable accidente automovilístico del que ha sido víctima la compañera
diputado Margarita Nelken que se dirigía a Madrid de regreso de sus propagandas
por Badajoz. Sentimos
grandemente el percance que ha podido tener fatales consecuencias, toda vez que
el coche, debido a un falso viraje salió por un terraplén de gran altura
quedando destrozado. Al tener noticia de
lo ocurrido por individuos que venían de Córdoba a está con un camión y a pesar de la hora tan intempestiva, sin demora alguna se dispuso por el alcalde y
demás compañeros de la Agrupación Socialista, que saliera un coche para el
lugar del suceso, habiendo sido ya recogidos los
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Margarita Nelken (Julio Romero de Torres)
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accidentados por otro coche de
Alcaracejos que los condujo a esta. Inmediatamente fue
avisado el médico don Francisco Mora, el cual con la ayuda del practicante
titular don Francisco Moreno y en el domicilio de este último, fueron curados
de primera intención, pues según informe del señor Mora la camarada Nelken
sufre la fractura del húmero derecho por su tercio medio, el cual le ha sido
convenientemente vendado hasta su llegada a Madrid; también sufre magullamiento
general y contusión en el ojo izquierdo, estas últimas sin importancia. El camarada que la
acompañaba sufre una pequeña erosión de poca importancia. Lamentamos el
percance sufrido por la camarada Nelken a la que deseamos completo
restablecimiento. El Corresponsal.
Rafael Romero Barros (Moguer 1832 –
Córdoba 1895) Típico humanista del s XIX, tuvo una formación bastante completa,
variada y sólida ayudado por buenos profesores. También estudió técnica de
pintura con el paisajista Manuel Barrón y Carrillo y en la Academia de Bellas
Artes de Sevilla. Para aprender copió artistas barrocos y contemporáneos. En
1862, con treinta años, fue nombrado conservador del Museo Provincial de
Pinturas de Córdoba, actual Museo de Bellas Artes. A partir de ahí su carrera
se dispara restaurando y limpiando obras de muchos autores. Impartió clases de
Dibujo y Figura en la Escuela de Bellas Artes de Córdoba (1865) y diseñó el
Museo Arqueológico, inspirándose en el nacional de Madrid (1867), del que fue
nombrado conservador en 1871. En 1868 había sido nombrado miembro de la Real
Academia de San Fernando. Alfonso XII reconoció sus múltiples méritos
nombrándolo Pintor Honorario de Cámara. Secretario de la comisión local de
monumentos de Córdoba (1870), focalizó su atención en la Mezquita – Catedral y
en la Sinagoga, declarados monumentos nacionales en 1882 y 1885,
respectivamente.
Nace en Córdoba en 1872. Pintor y hombre de letras.
Tras la muerte de su padre en 1895 fue elegido conservador del Museo de Bellas
Artes. Ejerció como restaurador, conservador y director hasta 1941, año en el
que lo nombran director honorario. Miembro de la Real Academia de San Fernando,
Real Academia de la Historia, Real Academia de Córdoba y Real Academia de
Sevilla. Condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X “El Sabio”
(1955). Miembro muy activo de comisiones para la conservación del Patrimonio
monumental.