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martes, 5 de abril de 2022

Farmacias en Alcaracejos (III) (1910 - 1933)

  

Interior de una botica Calle Real, Santa Cruz de la Palma (La Palma).
Fotografía N.º 000585. Fotógrafo: Miguel Brito Rodríguez. Colección: José A. Pérez Cruz. Año: 1900-05.
 [Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

               El año 1910 fue fecha muy significativa para la historia farmacéutica de Alcaracejos pues el 10 de septiembre murió don Rafael Gómez Benítez, ex – alcalde y titular de la farmacia que funcionaba en el pueblo, pero ocurrió que, exactamente, tres meses antes, el 16 de junio[1], don Rafael, siendo el único candidato, había renovado con el Ayuntamiento su nombramiento como Farmacéutico Titular. Si prescindimos de todas las referencias legales, habidas y por haber en aquel documento, que fundamentaron ese nombramiento, constatamos que: El nuevo contrato se estipuló por tiempo ilimitado y no podría rescindirse fácilmente, salvo por las causas puntualizadas en el Art – 36 del Reglamento Orgánico del Cuerpo de Farmacéuticos Titulares. Los derechos y deberes de ambas partes deberían ceñirse a las cuatro leyes vigentes que ordenaban los mismos. También, de acuerdo con la legislación en vigor y el censo de población, el Sr. Farmacéutico recibiría de las arcas municipales mil trescientas pesetas al año por la prestación de los servicios sanitarios. El suministro de medicamentos a las familias pobres y a la Guardia Civil sería valorado por la tarifa de Beneficencia y las leyes que la regulaban. Las familias pobres se clasificarían por lo que determinan los Arts 3º y 5º del Reglamento de partidos médicos. El pago de la titular se haría por mensualidades vencidas y el de las recetas por trimestres, también vencidos, según determinaban decretos y órdenes al respecto.

               El procedimiento fue legal pero el contexto de la firma del contrato – por los datos que la documentación ofrece – merece al menos un comentario: Ex – alcalde, farmacéutico durante años, bastante enfermo, familia influyente, murió a los tres meses de una renovación por tiempo ilimitado, etc…. todo esto unido a las continuas - y en mi opinión excesivas – referencias legales apunta a un ayuntamiento muy generoso o muy presionado por las circunstancias. Los contratos anteriores a médico y farmacéutico – titulares – aunque se renovaran, eran por cuatro años.

               Aunque no hemos encontrado documentos de 1910 que lo acrediten, tenemos la certeza de que la viuda de don Rafael fue su heredera ya que Francisco, menor de edad, hijo de ambos, tenía 8 años cuando murió su padre. En esa época existía ya la figura del regente[2], según las Ordenanzas de 1860 para el ejercicio de la profesión de Farmacia. Es seguro que Dª. Araceli hizo uso de esa posibilidad legal para mantener  unos ingresos familiares que procedían de la profesión de su marido..

               Según se desprende de las actas de las sesiones, durante los años 1912 y 1913, a pesar de la muerte de don Rafael, los servicios sanitarios prestados por su farmacia local fueron correctos y funcionaron con normalidad tanto en el suministro de medicinas a las familias pobres como en la atención a los individuos de la Guardia Civil y a sus familias. Se puede leer que en 1912 se pagaron por medicinas, en el 2º semestre, 100 pesetas por los pobres locales, otras 100 pesetas por los pobres transeúntes y 106’25 pesetas por atender a la Guardia Civil.

               Lo mismo se puede decir de los años 1914 y 1915: el ayuntamiento, regido por Miguel G. Ayala Cruzado, elabora la relación de familias pobres y guardias civiles que disfrutarán de medicinas gratis. Incluye la novedad de que las cantidades correspondientes se le abonan a doña Araceli Ayala Cruzado, viuda de don Rafael Gómez Benítez, la cual conservó la farmacia de su esposo con la colaboración de un regente, según se documenta en el acta de sesiones del municipio del 31 de enero de 1926. La viuda de un farmacéutico tenía derecho a beneficiarse de la farmacia del marido mientras mantuviera su estatus de viuda y en el caso de los hijos hasta la mayoria de edad, siempre por medio de un regente con el título de Farmacia y otras condiciones que estipulaba la ley.

 Una segunda farmacia

                En marzo de 1916 el ayuntamiento elabora la lista de vecinos pobres que este año han de recibir asistencia médica y farmacéutica gratis, pero desde el primero de abril de este año las familias pobres que reciban medicamentos gratis han de distribuirse, por partes iguales, entre las dos farmacias que existen en la localidad. No se menciona a nombre de quién figura la segunda ni nada acerca de su licencia o funcionamiento.

               Ni en el resto del año 1916 ni en todo el 1917 se cita a esa segunda farmacia. Se vuelve a hacer referencia a la lista de vecinos pobres que recibirán gratis asistencia médica y medicinas y también a los miembros de la guardia civil y a sus familias. Al final de 1917, el 30 de diciembre, por orden de la Alcaldía, se abonan a Dª Araceli Ayala Cruzado 55 pesetas en concepto de “pago de medicamentos facilitados para desinfección de casas donde se han localizado enfermedades infecciosas”. En 1918 las actas no reflejan ninguna alteración sobre el funcionamiento “farmacéutico” en el pueblo.

               En 1919, en enero, se produjo en Alcaracejos una gripe de cierta consideración lo que obligó al Ayuntamiento a gastar 137 pesetas para combatir la enfermedad. En el primer trimestre de ese año, el gasto en medicinas para la guardia civil fue de 52’12 pesetas mientras que para las familias pobres de la localidad se emplearon 50 pesetas; en septiembre, doña Araceli Ayala Cruzado recibió 100 pesetas por este concepto.

               Aunque, por falta de datos, no podemos asegurarlo con absoluta certeza todo indica que la farmacia de doña Araceli siguió funcionando con normalidad. En 1924, la citada señora seguía recibiendo dinero por medicamentos facilitados a familias pobres del pueblo.

               Es en el acta de la sesión municipal del 31 de enero de 1926 donde consta una instancia dirigida a la Alcaldía por parte de doña Araceli Ayala Cruzado. En ella comunica haber hecho traspaso de su farmacia al farmacéutico que la regentaba don Antonio Aragón? [no se lee bien] Madrid y que por ese motivo no podía continuar suministrando medicinas a las familias pobres ni atender los servicios sanitarios que lleva aneja la titular, por lo que hace renuncia de ella. La Corporación acepta y acuerda nombrar farmacéutico titular interino a don Antonio Aragón? Madrid, autorizando a la Comisión Municipal Permanente para que encuentre con el mismo la manera de efectuar el suministro de medicinas, y que inmediatamente se abra concurso para la provisión del cargo en propiedad.

               En sesión de 30 de marzo de 1926 la Corporación nombra farmacéutico titular a don Antonio Aragón? Madrid con un haber anual de 634’25 pesetas por residencia y servicios sanitarios hasta el primero de julio y a partir de esa fecha a razón de 1.300 pesetas/año.

                En la sesión extraordinaria del Ayuntamiento, 25/11/1929, bajo la presidencia de don Ildefonso Rodríguez Blanco, “se dio cuenta de la dimisión del farmacéutico titular por traspaso de la farmacia y del nombramiento, como interino, a favor de don Benigno Ayala Caballero. La Corporación acordó aplazar, de momento, la convocatoria del concurso para proveer la plaza en propiedad hasta ver si se dicta alguna disposición relativa a la provisión de estas plazas”.

               Ya, en el Cronista del Valle, del 9 de noviembre, había aparecido la crónica que daba cuenta de un nuevo farmacéutico en Alcaracejos. Con una redacción bastante altisonante podemos leer: “Terminó con brillantes notas su carrera sanitaria, el joven y culto farmacéutico, muy querido amigo nuestro, don Benigno Ayala Caballero, quien ha regresado a esta, después de asiduas prácticas en su profesión, para instalar una bien provista farmacia dotada con los adelantos más modernos. Que la suerte le sea propicia y corone sus méritos y servicios”[3].

               Benigno era natural de Alcaracejos. Se licenció en Farmacia por la Universidad de Santiago de Compostela (título expedido en Madrid el 19/08/1929). Fue admitido en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Córdoba el 11/11/1929[4]. En Pozoblanco quedó registrado su título por el Subdelegado D. Moisés Moreno el 19/11/1929. Se matriculó y superó el “Cursillo de Análisis” que organizó el Colegio Oficial de Córdoba en 1930. Por razones que desconocemos, tras ejercer en Alcaracejos, causó baja en el Colegio de Farmacéuticos el 1/04/1933.

1925, 15 de mayo, Córdoba Gráfica. José de la Linde fue presidente
del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba.


Nota: mi agradecimiento para Adela Bueno - ASEFARMA  por información facilitada gentilmente.

[1] AMAL. Acta de la sesión de la Junta Municipal del 16 de junio de 1910.

[2] Ordenanzas de Farmacia de 1860: Art.23. Las viudas e hijos menores de los farmacéuticos con botica abierta que fallecieren dejando dueño o herederos de la botica a aquellos, podrán seguir con la botica abierta siempre que esta sea regentada por un farmacéutico legalmente aprobado y autorizado. Las viudas podrán usar de este derecho solamente mientras permanezcan en estado de tales, y los hijos durante su menor edad.

Art. 24. En el caso de que habla el artículo anterior la viuda y los menores dirigirán una instancia al acalde del pueblo, justificando su derecho, acompañando a esta instancia la del farmacéutico que ha de regentar la botica con los documentos expresados en el art. 5.° Este expediente seguirá los mismos trámites marcados en el art. 6.°

 [3] La crónica está firmada por Julio Arcanaga Ravé, que era el anagrama – pseudónimo de don Juan García Arévalo, médico titular en el pueblo.

[4] El documento de su alta fue firmado por el Presidente don José de la Linde Torres, siendo Secretario de dicho Colegio don Manuel Pineda Sánchez.

miércoles, 21 de julio de 2021

Farmacias en Alcaracejos (II) ( 1891- 1910)

                El 14 de junio de 1891 la Reina Regente María Cristina, siendo Ministro de Sanidad don Francisco Silvela, firma el Real Decreto que contiene el reglamento para el servicio benéfico sanitario de los pueblos. En sesión extraordinaria del 19 de julio el Ayuntamiento da lectura al nuevo Reglamento[1] de Partidos Médicos y acuerda anunciar las plazas vacantes de médico, farmacéutico y practicantes, dando treinta días de plazo para presentar documentación. Se asignan 999 pesetas (pts) al primero, 750 pts al segundo y 125 pts al tercero. Para redactar las condiciones a que cada contrato ha de ajustarse se nombra una comisión formada por don Antonio Ayala López, don Martín Valerio Alcalde y don Gregorio Rodríguez Castillejo de la Junta [de Asociados] y por el Ayuntamiento don Rafael Caballero Fernández, alcalde, don José Ascensión Caballero, don Antonio Sepúlveda López y don José Rodríguez Blanco. Se indica que la duración del contrato será de tres años y desde luego la asistencia gratuita a veinte familias pobres designadas por la Corporación. Los nuevos contratos deben estar sujetos, estrictamente, al novísimo Reglamento.

               La citada comisión, al objeto de evitar problemas hasta la toma de posesión del nuevo farmacéutico, mantuvo una entrevista con don Lorenzo Rico, farmacéutico titular hasta esa fecha. Don Lorenzo aseguró que: “en obsequio al buen comportamiento de todo este vecindario, prometía no privarlo del botiquín que tiene establecido, hasta tanto de que se provea la plaza de farmacéutico”, todo lo cual hace con tanto gusto como responsabilidad. La Corporación manifestó sus más expresivas gracias en nombre del vecindario por el interés que en tal asunto demostró y la generosidad con que procedió.

               El edicto de creación de plazas de médico, farmacéutico y practicante salió publicado en la Gaceta de Madrid del martes 28 de julio de 1904, nº 209 y también en el B.O. Oficial [de la Provincia] del miércoles 29 de julio, nº 501[2], siendo el plazo de adjudicación de plazas de treinta días.

                Tuvo que ser a finales de agosto de 1891 cuando nombraron farmacéutico titular a don Filiberto Nieto, con efectos del uno de septiembre. Aunque este dato no lo hemos encontrado, concuerda con el acta de 28 de junio de 1892 en la cual se recoge que el citado señor “reclama a la Corporación la cantidad de ochenta y cinco pesetas, importe de las medicinas facilitadas por el mismo de su farmacia a pobres enfermos de la localidad desde el mes de septiembre último hasta la fecha”. Estando próxima la expiración del primer año de contrato y como para dicho gasto no había consignación en el Capítulo de Beneficencia del presupuesto corriente, lo ponía en conocimiento de la Municipalidad para los efectos oportunos. El Ayuntamiento consideró de justicia dicha reclamación y acuerdó proceder al pago de las ochenta y cinco pesetas del capítulo de imprevistos del ejercicio corriente.

               Algo parecido ocurrió con la reclamación presentada, por el mismo motivo, por don Filiberto el 2 de octubre de 1892, la cual se resolvió aprobando el Ayuntamiento el pago de las sesenta y dos pesetas con veinte y cinco céntimos que solicitaba el reclamante.

               Como anécdota, en el Archivo Municipal de Alcaracejos encontramos una carta que A.J. White, limitado, escribe desde la calle Caspe 155 de Barcelona al Sr. Secretario del Ayuntamiento. Está fechada el 17 de agosto de 1893. En perfecto castellano le solicitan las direcciones de las personas que en Alcaracejos se dedican a la venta de medicamentos específicos. Directamente aclaran que: “Esto es para que pudiésemos comunicar con ellos referente a la colocación de los nuestros”. Le ruegan rellenar una hoja adjunta con los datos. La firma A.J. White vendía jarabe, píldoras, ungüento, emplastos, balsámico, etc… todo bajo la marca[3] SEIGEL[4], muy conocida en la época.

Imagen del cuadernillo al pedir
productos Seigel, 1892 [*] 

               Es en octubre de 1893 cuando don Filiberto Nieto vuelve a reclamar el pago de medicinas suministradas a enfermos pobres de la población, ya que la cantidad consignada para ello no es suficiente. Están pendientes los meses de Julio, Agosto y Septiembre. El Ayuntamiento, una vez más, por unanimidad, acuerda que se abonen las cantidades que por cada mes se adeuda y se carguen al capítulo de imprevistos. Además se autoriza al Sr. Alcalde abonar las cantidades precisas al Sr. farmacéutico para garantizar el suministro de medicinas hasta fin del corriente año económico.

                El siguiente cambio de titularidad contrastado ocurrió el 16 de agosto de 1896[5], día en el que tuvo lugar la provisión de la vacante de farmacéutico municipal. Presidió, accidentalmente, el pleno del Ayuntamiento don Perfecto Alcalde Caballero, segundo teniente de alcalde, por enfermedad del propietario y hallarse de licencia el primer teniente.

               Presidente y secretario del pleno dan cuenta de las solicitudes y títulos académicos que poseen los solicitantes[6], así como del anuncio publicado en el Boletín Oficial de la Provincia del 13 de julio último. La Junta Municipal de la villa queda enterada de la misión encomendada. Por orden de don Perfecto Alcalde, alcalde accidental, se procedió mediante votación nominal a la elección del farmacéutico municipal, recayendo el nombramiento por unanimidad en favor D. Rafael Gómez Benítez de esta vecindad y con 29 años de edad.

               Se dan una serie de circunstancias dignas de mención y son que D. Rafael Gómez Benítez fue nombrado alcalde de Alcaracejos el 1 de enero de 1896 según acta municipal de la fecha o sea que ya tenemos a un alcalde farmacéutico. Por otra parte sabemos que el 27 de mayo, D. Rafael Gómez había comunicado al pleno que tenía que ausentarse ocho días del pueblo, dejando el desempeño del cargo al primer teniente, Juan García Muñoz. Llama la atención que el día de su nombramiento como farmacéutico don Rafael Gómez no acuda al pleno por enfermedad y el primer teniente de alcalde se encuentre de licencia. Para explicar estas dos significativas ausencias es posible que don Rafael tuviera problemas de salud y que su primer teniente de alcalde no quisiera verse implicado en el nombramiento del farmacéutico, su alcalde, mediante votación nominal. Así pues, los dos máximos mandatarios del consistorio delegaron el asunto en don Perfecto, segundo teniente de alcalde.

               Terminada la votación y provista la vacante en favor del señor mencionado se procedió a la celebración del oportuno contrato, sujetándose a todas aquellas condiciones que el Reglamento de Partidos Médicos vigente determinaba:

 Pliego de condiciones para el farmacéutico, 1896

1.- Dos años de compromiso en el cargo, dando comienzo el día de hoy y terminando en igual día y mes de 1898.

2.- La dotación que disfrutará anualmente el farmacéutico municipal de esta villa será la de 999 pesetas con la obligación de facilitar medicinas gratis y de buena calidad a veinte vecinos pobres que se designarán por el Ayuntamiento.

3.- Se pagará por mensualidades o trimestres vencidos, siempre de común acuerdo, según convenga a ambas partes.

Firmas de aceptación de contrato de Juan García Arévalo,
médico  y Rafael Gómez, farmacéutico, 1896

               Siguiendo con la cronología de nombramientos encontramos que en sesión del 16 de agosto de 1898, bajo la presidencia del alcalde don Perfecto Alcalde Caballero, la Junta Municipal acordó continuar con los contratos de don Juan García Arévalo, como médico titular, y de don Rafael Gómez Benítez, como farmacéutico, por el tiempo de cuatro años.

               Por cuestiones que más adelante se tratarán, y también en otras entradas del blog, es importante destacar aquí que, el 4 de julio de 1898, don Rafael Gómez Benítez – natural de Villanueva del Duque - contrajo matrimonio con doña María Araceli Ayala y Cruzado. En mi opinión este matrimonio es de sumo interés para la historia de Alcaracejos pues, además de su particular cuota en la historia de la sanidad de la villa, esta pareja van a ser los padres de don Francisco Gómez Ayala, hijo único e influyente abogado en el municipio en los años de post – guerra en el municipio. El acta que certifica esta unión matrimonial acumula nombres y detalles curiosos y útiles.

               A finales de marzo de 1900 las actas municipales nos informan de que el Ayuntamiento ordena el pago del primer trimestre a médico y farmacéutico de las cantidades presupuestadas para la asistencia facultativa y suministro de medicinas a los individuos de la Guardia Civil de este puesto y a sus respectivas familias. Lo mismo aparece, hasta en cuatro ocasiones, a lo largo del año de 1902.

               Don Rafael Gómez Benítez, exalcalde y farmacéutico, debió seguir siendo una persona influyente en la villa pues el 25 de septiembre de 1904, el ayuntamiento acordó nombrarlo, por unanimidad, para que viajara a la capital a gestionar asuntos de interés general del municipio, abonándole por gastos de viaje 50 pesetas sacados del capítulo de imprevistos. Por desgracia el acta no explica los asuntos de ese interés general que fue a resolver una persona que no pertenecía ya a la corporación municipal.

               Don Rafael Gómez Benítez falleció en Alcaracejos el 10 de septiembre de 1910 según comunicó su cuñado, Miguel G. Ayala Cruzado al juez municipal Rafael Alcalde Rodríguez. Murió a la edad de 43 años, en su domicilio C/ Empedrada, nº 10, a causa de una insuficiencia cardiaca (asistolia). No había otorgado testamento y fue enterrado en el cementerio católico. Su hijo, Francisco Gómez Ayala era menor de edad.

Nota para manifestar mi profundo agradecimiento a Mercedes Martín López, Secretaria del Juzgado de Paz y Administrativa-contable en el Ayuntamiento de Alcaracejos, por los documentos facilitados para elaborar esta entrada y otras publicaciones de este blog.

[*]  http://manuelcabelloyesperanzaizquierdo.blogspot.com/2017/09/el-veterinario-de-ubrique-en-1892.html



[1] REAL DECRETO 1 A propuesta del Ministro de la Gobernación, de acuerdo con lo informado por la Dirección General de Beneficencia y Sanidad; en nombre de mi augusto hijo el Rey D. Alfonso XIII, y como Reina Regente del Reino, vengo en aprobar el adjunto reglamento para el servicio benéfico sanitario de los pueblos. Dado en Aranjuez a 14 de Junio de 1891.—María Cristina.—El Ministro de la Gobernación , Francisco Silvela. http://bibliotecavirtual.ranf.com/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=3021091

[2] Acta del Ayuntamiento de Alcaracejos de 2 de agosto de 1891, siendo alcalde el Sr. Rodríguez Blanco.

[4] Diario de Huesca 28/06/1894, pág 11: “Esto explica la historia”.

[5] AMA. Acta de la sesión del Ayuntamiento y Junta Municipal del 16 de agosto de 1896.

[6] Se resolvió conjuntamente la provisión de vacantes de médico y farmacéutico municipales, recayendo el primero en D. Juan García Arévalo.

lunes, 8 de marzo de 2021

Farmacias en Alcaracejos ( I ) (1883 - 1891)

               
La copa de Higía (*)
        La Sanidad ha sido y es pilar fundamental en la civilización y el progreso de la Humanidad, por eso su historia en pueblos y ciudades es fuente de abundantes e interesantes datos. Médicos, veterinarios, farmacéuticos, matronas y practicantes han sido y son autoridades de referencia para multitud de temas, y no solamente sanitarios. Todo indica que, en sus inicios, Higiene y Salubridad estaban bajo la tutela de las Corporaciones Municipales. Siempre la salud y sus responsables ocuparon lugares preeminentes en la historia y de alguna forma estaban ligados con las élites del poder, fueran políticas, económicas, culturales, religiosas o militares. De ahí la importancia de incorporar Medicina, Farmacia y Veterinaria a la historia local.

               Lejos de hacer un análisis exhaustivo sobre farmacias y farmacéuticos habidos en Alcaracejos, si es mi intención facilitar una aproximación al tema dando a conocer algunos datos y siendo consciente de la existencia de lagunas en esta parcela de la sanidad. En este tipo de relatos siempre quedan huecos por rellenar.

               Fue el 13 de mayo de 1883 cuando se iniciaron los trámites en el pueblo para poner en marcha la primera farmacia. Ayuntamiento y Junta Municipal acordaron los pasos a seguir bajo la presidencia del señor alcalde don Francisco Cruzado y Espejo.

               Para no desvirtuar nada el texto inicial del acta, la transcribimos tal cual. Dice así:

               “El Señor Presidente manifestó a la Corporación la utilidad y conveniencia que reportaría a este vecindario el crear una titular de farmacia municipal, visto que se carece por completo de recursos farmacológicos para combatir las muchas enfermedades que se presentan, viéndose los vecinos en la necesidad perentoria de tener que recurrir por las medicinas al pueblo de Villanueva del Duque. El Ayuntamiento y Junta Municipal confirmando lo manifestado por el señor Presidente, después de discutir largo rato sobre el asunto, acordaron por unanimidad que desde luego se proceda a anunciar este acuerdo insertándolo en el Boletín Oficial de la Provincia y algún otro periódico para una mayor publicidad y más pronta provisión, asignando en el presupuesto quinientas pesetas cómo sueldo al titular y lo demás que se adquiera por medio de igualas a los vecinos pendientes, debiendo de proveerse dicha titular el primero de julio próximo, dando de término para la presentación de solicitudes un mes que se contará desde la fecha en que dicho anuncio sea inserto en referido Boletín. En este estado el Señor presidente levantó la sesión firmando todos los señores tanto del Ayuntamiento como de la Junta presentes de que yo el Secretario certifico.[1].

               No es hasta el 15 de agosto de ese año, cuando en sesión extraordinaria del Ayuntamiento, se acuerda el contrato y requisitos que han de servir de base para el desempeño de la plaza de farmacéutico. Corporación, Junta Municipal y D. Lorenzo Rico [Pedrajas], Licenciado en Farmacia, establecen las siguientes condiciones a cumplir:

1ª.- Las generales del Reglamento de Partidos Médicos vigentes.

2ª.- El Sr. Farmacéutico facilitará gratis todas las medicinas que necesiten las veinte familias pobres que por esta Corporación le serán designadas.

3ª.- El contrato durará cuatro años, comenzando en este día y terminando en igual día del año 1887.

4ª.- Se le satisfará por trimestres vencidos, la dotación de quinientas pesetas que como haber [anual] ha de disfrutar y por las medicinas facilitadas a los vecinos pobres ciento veinte y cinco pesetas en los tres años siguientes. En este estado se dio por terminado el contrato que fue aceptado en todas sus partes, acordando que se eleve a Escritura Pública y se cumpla en todas sus partes el artículo diez del citado Reglamento de Partidos Médicos. Firman todos los asistentes, incluido el Sr D. Lorenzo Rico Pedrajas.

        Al haber algunas dificultades y estar próxima la fecha de finalización del contrato con el farmacéutico D. Lorenzo Rico, se reúne la Corporación el 24 de julio de 1887 bajo la presidencia de don José Rodríguez Blanco, nuevo alcalde. Este informa que el pago de las 125 pts/anuales por medicinas facilitadas a los vecinos pobres, no da el resultado que era de desear debido al excesivo número de igualas estipuladas con los pacientes, con el consiguiente perjuicio para el vecindario que en casos urgentes carecen de los medicamentos necesarios. Algo parecido ocurre con las existencias que Don Lorenzo tiene en esta localidad, bajo el encargo de persona práctica [mancebo], pues “son en número tan reducido que nada de eficacia en caso urgente hay en la población, teniendo que recurrir fuera para obtener la medicina necesaria”.

               El Alcalde insiste en que es misión de la Corporación velar por los intereses del vecindario y estando próximo el vencimiento del contrato, ha de “determinarse el medio de procurar el mayor beneficio en pro de los intereses generales de la localidad en cuanto alcanza la cuestión de farmacia”. Debatido el tema suficientemente, se acuerda que sin pérdida de tiempo se convoque la Junta de Asociados[2], en sesión extraordinaria, y se acuerde lo que proceda para la mejor provisión de medicamentos en la localidad.

               La Corporación actuó con diligencia de acuerdo con la Junta de Asociados y acordaron crear un nuevo puesto de Titular de Farmacia, pero dotado con 750 pts anuales. La plaza se anunció por medio de edictos, uno de los cuales se envió al Gobernador Civil y salió publicada en el Boletín Oficial de la Provincia, núm 339, de 30 de julio. Fue una lucha contra reloj pues el 15 de agosto finalizaba el contrato vigente de suministro de medicinas en la Farmacia. A pesar de la nueva convocatoria, no hubo solicitantes por lo que el Ayuntamiento el 14 de agosto de 1887, fecha previa al término del contrato, acordó convocar a la Junta Municipal para buscar una solución a la vista de las nuevas circunstancias.

               La Corporación se reúne a la semana siguiente, el día 21, y en vista de lo avanzado de la época y la ausencia de candidatos, se debate entre “acordar si se ha de anunciar la plaza nuevamente o se desiste este año de dicha plaza”.

               El Ayuntamiento, con el Sr. Alcalde a la cabeza, y demás Señores asociados, acordaron: “Que en atención a lo avanzado del tiempo y toda vez que a esta fecha puede considerarse igualado la mayor parte del vecindario con el farmacéutico Don Lorenzo Rico, por lo que las utilidades del que pudiera solicitar la plaza no habrían de ser tan crecidas y ventajosas para poder aceptar cualquiera la plaza en cuestión, se desista de su creación por el presente año; y con el fin de que el Botiquín que existe en esta localidad esté surtido convenientemente, y se salven las dificultades que pueda haber en la provisión de medicamentos, si existe el celo del referido Sr. Rico para el mejor surtido posible del mencionado Botiquín; se exceptúan los medicamentos que por su importancia y peligro no pueda dejar al cuidado de la persona hasta ahora encargada del despacho ordinario”[3].

               Ante la ausencia de datos y como el contrato era por cuatro años, suponemos que las cosas funcionaron más o menos bien hasta el verano de 1891, fecha en la que se inician nuevos trámites. (Continuará).

(*) La copa de Higía es uno de los símbolos más conocidos internacionalmente de la profesión farmacéutica. Higía era la diosa griega de la sanidad. Se trata de una serpiente enroscada en una copa o cáliz. Tanto la serpiente como el cáliz son símbolos que representan la naturaleza femenina y hacen alusión a la "farmacéutica" aplicada por curanderas y chamanes a base de hierbas. La serpiente se asociaba en la mitología a la mujer por su naturaleza cíclica y a la medicina por su capacidad de "resucitar" al cambiar de piel. El cáliz es un símbolo femenino por su calidad de contenedor (de la vida) y a su vez la farmacéutica por ser contenedora (del medicamento). (Wikipedia)

 

 



[1] Archivo Municipal de Alcaracejos (AMA). Acta sesión del Ayuntamiento y Junta Municipal del 13 de mayo de 1883. Firman: Francisco Cruzado; Juan L. Pérez; Gregorio Rodríguez; Miguel Sánchez; Martín Fernández; Manuel Caballero; Alejandro Caballero; Francisco Moreno; Antonio Sepúlveda; Diego Fernández; Rafael Muriel Trapero y Antonio Sánchez.

[2] La Junta Municipal la componían además del Ayuntamiento, Alcalde y concejales, un número de vocales llamados asociados, igual al de concejales pero designados por sorteo entre vecinos netamente contribuyentes. Tal vez fuese el único sistema posible en aquellas circunstancias y momentos históricos. (Merchán Fernández, A. Carlos, 1997, Las ordenanzas fiscales de los Ayuntamientos Constitucionales (1870 – 1924) – pág 1356).

[3] Archivo Municipal de Alcaracejos, Acta del Ayuntamiento de 21 de agosto de 1887.

sábado, 2 de enero de 2021

Alcaracejos 1887: La viruela en ovejas

              

Cabeza ovina con viruela

 Era el 10 de julio de 1887, siendo alcalde don José Rodríguez Blanco, cuando este informó a la Corporación que don Martín Valerio Alcalde, vecino de la villa, le había comunicado que en la ganadería [lanar] de su propiedad se había presentado la enfermedad variolosa, aunque por fortuna solo lo había hecho en un reducido número de cabezas, en palabras del propio Sr. Valerio. El Ayuntamiento,
“como quiera que el asunto en cuestión es de interés general y de importancia suma por la abundancia de ganado que existe en el término, es de urgente necesidad adoptar las medidas oportunas para evitar el desarrollo de la citada enfermedad”.

               Se acordó también que, a la mayor brevedad posible, se pusiera en conocimiento del Sr. Gobernador Civil y que apremiaba que el veterinario y los peritos prácticos que se consideren necesarios reconocieran de inmediato a la expresada ganadería. “A la vista de los resultados tendría que señalarse el terreno necesario para el pastoreo, prohibiéndose en absoluto traspasar los límites que se señalen, con la obligación de informar cada tres días sobre el desarrollo de la enfermedad”. Por último se cita de urgencia a la Junta de Ganaderos y de Sanidad Local para proceder al reconocimiento de todos los ganados existentes en el término.

               A la semana siguiente, 17 de julio, la Corporación vuelve a reunirse para acordar la construcción o habilitación de un local para Matadero Municipal, pues hasta el día de la fecha se carece de esta instalación, supliendo el matadero de Villanueva del Duque las necesidades de los vecinos en cuanto a sacrificio de reses y reconocimiento de las carnes para el abasto público. Además se recalca la necesidad de esta instalación por la presencia de la enfermedad variolosa en nuestro término. El Ayuntamiento ofrece el Corral nombrado del Concejo, donde hay terreno suficiente para ubicar el futuro matadero y pide a Domingo Santos Álamo, Maestro de Obras, que visite el citado corral con miembros de la Comisión correspondiente al objeto de presentar un proyecto y su presupuesto, para acordar lo que mejor proceda.

               El 24 de julio, el Sr. Alcalde da cuenta a la Corporación del estado en que se encuentran las ganaderías atacadas de viruela, cuya enfermedad continua en el mismo estado de desarrollo, toda vez que afortunadamente no se ha propagado a ninguna otra ganadería, y de las invadidas son muy pocas las reses que han resultado enfermas: a pesar de lo cual siguen aisladas  y con terreno señalado para el pastoreo. El Ayuntamiento queda enterado.

               Ese mismo día, la Comisión de Obras informa que se visitó el Corral del Concejo y sin menoscabo de su capacidad pueden tomarse del mismo ocho varas [cuadradas] para construir el futuro matadero municipal. “Que según el proyecto formado para dicho local y presupuesto formado por el Maestro el costo asciende, aproximadamente, a setecientas cincuenta pesetas, con inclusión de materiales y mano de obra”. El Ayuntamiento enterado de lo manifestado por la Comisión y visto el proyecto de obra presentado por la misma, acordó que sin pérdida de tiempo se proceda a levantar el pequeño local que ha de habilitarse de matadero, el cual se haga por administración con las formalidades que previene la Ley Municipal vigente. La Comisión presidida por el Sr. Alcalde, inspeccionará la ejecución de la obra.

               A finales de diciembre de 1887, la viruela en las ovejas continua, pero los resultados mejoran ostensiblemente pues la Comisión nombrada para el reconocimiento del ganado varioloso propiedad de Amador Sánchez y Lorenzo Cruzado, manifestó al Sr. Alcalde que del examen hecho por el Profesor Veterinario don Antonio Sánchez, resultó que dicho ganado está en completo estado de curación y por tanto en condiciones de poder pastar libremente en los terrenos que al efecto le destinen sus dueños. No obstante al favorable resultado del reconocimiento, el Ayuntamiento acordó que dicho ganado permaneciera en el terreno que pasta hasta el día primero de Enero próximo, 1888, en el que podrá transitar con libertad.

Piel de ovino con pústulas variolosas

Comentario: algunas conclusiones.- Sugiero leer despacio los textos anteriores para darse bien cuenta de la importancia de su contenido:

1.- Lo relatado aquí, ovejas con viruela, ocurrió hace ciento treinta y tres años en Alcaracejos.

2.- Procede resaltar el grado de concienciación y responsabilidad de los vecinos: ellos mismos denuncian la enfermedad de su ganado para evitarla en otros.

3.- La Corporación Municipal actúa con una diligencia digna de todo elogio y medidas muy concretas: Reuniones de la Corporación, aviso al Gobernador Civil, aviso a Junta Local de Ganaderos y Sanidad, ganado confinado, construcción del Matadero Municipal, reconocimiento del ganado de todo el término, ganado sigue confinado a pesar de reconocimiento favorable, … y eso que se comenta en los documentos consultados que fueron pocas las reses contagiadas…..Parece que seis meses fueron suficientes para erradicar la citada enfermedad en las ovejas. Animo a seguir investigando.

               Quiero dejar claro que no pretendo comparar, ni me refiero para nada a la actuación de la actual Corporación Municipal “mojina” ante el COVID19: me consta su buen hacer y enorme preocupación. Únicamente aspiro a que estas líneas – escritas hace más de 130 años, sirvan de reflexión con lo que está ocurriendo en la actualidad no ya en España, sino en casi todos los países del mundo. Parece que no hemos aprendido demasiado y a una ciudadanía caprichosa y mimada se han unido actuaciones gubernamentales tímidas con matices de cobardía tintados de campaña electoral. Como dice Ignacio Varela, a lo cual me sumo, no somos conscientes de que el progreso y el bienestar no son derechos, sino conquistas que necesitan tiempo, esfuerzo y sacrificios. Cada cual debe sacar sus propias conclusiones.

Nota: La única fuente de información ha sido el Archivo Municipal de Alcaracejos (AMA), actas de las sesiones del Ayuntamiento de las fechas referidas.