viernes, 26 de enero de 2024

José de la Matta (Sevilla 1892-Madrid 1941) - ( I )

 

José de la Matta Ortigosa hacia 1913
(Fotografía Familia Matta)

Desde que escribo sobre Alcaracejos tengo que reconocer que las sorpresas forman parte habitual de mis publicaciones. Nunca pensé que un pueblo tan pequeño tuviera tantas conexiones con personajes de cierta relevancia provincial o nacional. Tampoco es que los personajes se salgan del mapa, pero tienen su punto y su importancia y es bueno ponerlo de manifiesto.

Buscando un no sé qué, navegaba por las páginas del Archivo Municipal de Alcaracejos cuando un nombre hizo saltar mi curiosidad. Le hice caso a mi instinto y descubrí que José de la Matta Ortigosa estuvo muy vinculado con Los Pedroches y de forma, algo especial, con Alcaracejos. No conocía absolutamente nada sobre él, pero deduje que allí había tema. Busqué y busqué y encontré un sobrino en Sevilla, varios resobrinos y abundante información de su relación con Los Pedroches. Juntándolo todo podremos hacernos una idea de lo que fue su vida, vida que yo calificaría de intensa y corta pues murió sin cumplir los cincuenta. Una vez más la historia de Alcaracejos aparece ligada a la de Los Pedroches. Nada nuevo bajo el sol.

Estos son sus datos biográficos facilitados por la familia, concretamente por José Luis de la Matta Rodríguez Caso, sobrino, químico ya jubilado que trabajó en el sector industrial, al que manifestamos nuestro agradecimiento.

Datos biográficos:

               Pepe, familiarmente lo llamaban así, nació en Sevilla el 19 de noviembre de 1892 y falleció el 2 de febrero de 1941, en el Hospital Militar de Vista Alegre, en Carabanchel Bajo, de Madrid.

               En palabras de su familia, era un hombre alto, rubio y con ojos azules, muy simpático y humano. Hoy lo podríamos calificar cariñosamente como un “güaperas”.

               El 10 de Julio de 1910 ingresó en la Academia de Artillería de Segovia.

               El 12 de Septiembre de 1915, 22 años, acabó sus estudios en la Academia de Artillería, siendo de los primeros de su promoción. Según su hermano, Manuel, abogado, siempre le aseguraron que fue el primero.

               El 5 de Mayo de 1919 ascendió a capitán, lo que corrobora su buen número en la Academia.

               El 2 de febrero de 1920 se casó con María de los Santos García. No tuvo hijos.

               El 30 de Septiembre de 1928, está confirmado que termina sus estudios en la Escuela Superior de Guerra con el número uno de su promoción.

 Otros datos:

                Pepe tuvo cuatro hermanos: Manuel, abogado, Eduardo, militar como él, Juan, militar ligado a la jurisprudencia y Luis, tocólogo que se especializó en La Sorbona. Precisamente el sobrino de nuestro personaje que nos ha facilitado fotos e información fidedigna, José Luis, es hijo de Manuel. José Luis se casó con María José, química, farmacéutica y profesora en la hispalense y han sido padres de cuatro hijos.

              Tras cursar estudios en Inglaterra y prepararse para la carrera militar, el tío Pepe empezó a alinearse con el Sevilla F.C., donde destacó rapidamente por sus cualidades atléticas. Fue un gran deportista y junto con su hermano Eduardo fueron socios fundadores y jugadores del Sevilla Fútbol Club. Sin duda su primo hermano Emilio Bezard Ortigosa, (1889-1966), influyó bastante en su afición al balompié. En el libro "Orígenes del fútbol sevillano", Juan Castro, 2012, describe un memorable partido benéfico que el Sevilla ganó al Betis en enero de 1915 gracias a Matta.

               La conexión de José de la Matta con Alcaracejos viene de que fue Delegado Gubernativo de zona en Los Pedroches. Políticamente estuvo muy ligado a la dictadura de Primo de Rivera por lo que simpatizó bastante con el alcalde de Alcaracejos, don Ildefonso Rodríguez Blanco, aunque su oficina estaba en Pozoblanco.

 Conexiones con Alcaracejos y con la comarca

José de la Matta con compañeros de la Escuela Militar, sentado, esquina derecha
(Fotografía gentileza de la Familia Matta).

Tomamos como hilo conductor la cronología de los documentos encontrados. La primera conexión del señor “de la Matta” con la comarca la encontramos en el artículo del investigador José Luis González Peralbo, 2008, titulado “Un incidente con bemoles”, referido a una sanción que el consistorio pozoalbense puso a la banda municipal por saltarse ciertos protocolos en la recepción de la Virgen de Luna. Corría el 24 de febrero de 1924. Cuatro días antes había sido elegido alcalde de Pozoblanco don Pedro Wenceslao Castro Rojas, capitán de la cofradía. Esta coincidencia motivó ese día su sustitución como capitán y como delegado municipal estuvo en el santuario don Hipólito Cabrera, primer teniente de alcalde y prestigioso industrial chocolatero. El flamante alcalde recibiría, institucionalmente, a la comitiva de traída a la entrada de la población, en el Arroyo Hondo. La conducción de Nuestra Señora de Luna a Pozoblanco se inició a las dos de la tarde acompañada de numeroso público y al llegar a las inmediaciones del pueblo la estaban esperando gran cantidad de pozoalbenses, clero y acólitos de ambas parroquias (Santa Catalina y San Sebastián) y la cruz parroquial de Santa Catalina. También acudieron a recibirla don José de la Matta y Ortigosa, capitán de artillería y delegado gubernativo del partido judicial de Pozoblanco; don Pedro Wenceslao Castro Rojas, alcalde de la ciudad y capitán oficial de la cofradía; numerosos componentes del consistorio municipal; y la Banda de Música Municipal. Ya tenemos a nuestro personaje en escena. Dejamos para otra ocasión el incidente de la banda con el Ayuntamiento, pues es ajeno a lo que pretendemos contar aquí.

El siguiente vínculo documental de “de la Matta” es con Alcaracejos.  Está recogido en el acta del pleno municipal del 9 de marzo de 1924. Ante la comunicación/sugerencia del Delegado Gubernativo, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad abonarse al servicio que ofrece la empresa Información Telegráfica Comercial[1] desde el primer día del próximo mes de abril.

El 23 de marzo de 1924, domingo, el Ayuntamiento de Alcaracejos celebró dos plenos. En el ordinario, a las diez de la mañana, se acordó autorizar al señor Alcalde para que del capítulo de imprevistos se libre la suma que sea necesaria, para abonar al secretario de la Delegación Gubernativa las dietas que devengue con motivo de la inspección de servicios que actualmente está realizando en este ayuntamiento el señor delegado [D. José de la Matta Ortigosa]. Igualmente se designó al Regidor Síndico don Leocadio Muñoz de la Orden para que, en nombre de la Corporación, acuda el 29 del actual al Ayuntamiento de Pozoblanco, al objeto de acordar lo procedente al presupuesto del funcionamiento de la Delegación Gubernativa en este partido judicial.

La sesión extraordinaria[2]de las nueve de la noche estuvo presidida por don José de la Matta Ortigosa, Delegado Gubernativo de este partido judicial que comenzó diciendo: “Al realizar el primer acto oficial en este pueblo, relacionado con el ejercicio del cargo que me ha sido confiado por el Gobierno de S. M. (q.D.g.), me complazco en saludar a la Corporación Municipal y al noble y hospitalario pueblo de Alcaracejos.

               Dicho esto añadiré algunas palabras para exponer mi misión que es solo de paz, moralidad y justicia, con tolerancia para todo aquello que sea tolerable pero inflexible con lo que no pueda ser objeto de ella. Respetando las ideas políticas de cada cual, deseo terminar con toda la serie de tropelías que todos hemos convenido en designar con el nombre de caciquismo. He de hacer presente que yo no tengo programa porque las circunstancias lo han de marcar y solo es justicia y paz lo que persigo.

Concluida la inspección de los servicios de este municipio, me es grato hacer presente mi felicitación a los hombres que desempeñaron los cargos porque su labor fue clara y sin rodeos y su contabilidad pulcra, pero como algunos de los señores que componen el concejo, por su edad los unos y por sus ocupaciones y actuación especial los otros, me tienen presentada la renuncia de sus cargos seis de los señores concejales. Vengo en admitirla y en nombrar para sustituirlos a los siguientes: Pedro Sánchez Ayala; Manuel Caballero Suárez; José López Ayala; Andrés Rodríguez Moreno, Antonio Sánchez López y Paulino Rodríguez Martín  quienes reemplazarán a Claudio Rísquez Díaz[3]; José Benítez Fernández; Isidoro Rivera Caballero; Antonio Ayala Fernández; Manuel Sánchez Moreno y Salomé Pedrajas Fernández.

Invito ahora a los señores nombrados a ocupar sus puestos y vengo a ratificar en sus cargos al actual alcalde: Ildefonso Rodríguez Blanco; Segundo teniente, Gaspar Caballero Ayala y al Síndico Leocadio Muñoz de la Orden y nombrar para Primer teniente a Pedro Sánchez Ayala a quién entrego el bastón insignia de su cargo; y a Andrés Rodríguez Moreno que también recibe de mis manos las llaves de la caja municipal para Regidor Interventor.

               Finalmente, felicitó a la nueva Corporación y deseo que hagan una labor en bien del pueblo, porque así se labora por el bien de la Región y al laborar por esta, se hace por la Patria, cuyo engrandecimiento todos debemos procurar.

Los concurrentes dieron las gracias al señor delegado y lo felicitaron por su hermosa alocución. Se cerró la sesión con la fijación del orden numérico de los Regidores, según la R.O. de 16 de junio de 1909. De dicho orden tomó nota el señor Secretario.

Aunque las siguientes líneas no tienen relación directa con la persona de José de la Matta, si la tienen con el cargo que desempeñaba en Los Pedroches como Delegado Gubernativo. La oficina que se abrió en Pozoblanco como partido judicial de la zona se tenía que costear con la participación de todos los pueblos afectados por dicha jurisdicción. En el acta del pleno del 27 de abril de 1924 se recoge que el alcalde de Pozoblanco comunicó al Ayuntamiento de Alcaracejos que tenía que aportar la suma de 407’08 pesetas para el mantenimiento comarcal de la citada Delegación. No se especifica el periodo al que corresponde dicha cantidad.

               Según el Cronista del Valle del 21 de marzo, el 4 de marzo de 1925 visitó Alcaracejos el señor Obispo don Adolfo Pérez Muñoz. A la entrada del pueblo lo esperaban el muy ilustrísimo señor don Constantino Montilla, secretario de visita del Obispado, dignidad de chantre de la Santa Iglesia; el Mayordomo don Bienvenido Morán; del Arcipreste don Antonio Mª Rodríguez y del delegado gubernativo don José de la Matta Ortigosa. En la avenida de Sánchez Guerra –entrada desde Córdoba- esperaban el clero, las autoridades, niños y niñas de las escuelas con preciosas banderitas, las asociaciones y cofradías y numerosa representación de todas las clases sociales. Artísticos arcos adornaban las calles del tránsito con inscripciones: “El pueblo de Alcaracejos a su Prelado”. “¡Viva nuestro Prelado caritativo”. En el templo hubo Te Deum, misa y fervorosa plática del señor obispo. Comulgaron más de 400 personas y se confirmaron más de 600 niños.

“En la escuela de niñas, de la profesora doña Remedios Fernández, dirigió el Sr. Obispo la palabra al juez municipal don Sandalio Caballero como propietario del local. Le rogó que sustituyera el viejo pavimento por otro de losetas que generara menos polvareda. El Sr. Obispo se ofreció a pagar la mitad del costo de dicha obra”.

Al día siguiente, 5 de marzo, el señor Obispo visitó Añora acompañado por su alcalde, Antonio Bejarano Rodríguez y el secretario del Ayuntamiento, Andrés Montero. También estuvo presente José de la Matta, como acredita la imagen. Los actos llevados a cabo por monseñor Adolfo Pérez Muñoz fueron similares a los realizados en Alcaracejos, salvo el nombramiento de hijo adoptivo con el que le honró el Ayuntamiento y la ciudadanía noriega. 

El obispo Adolfo Pérez Muñoz durante su visita a Añora en 1925,  a las puertas de la ermita
de la Virgen de la Peña. A la izquierda, el delegado gubernativo del partido judicial de Pozoblanco,
el capitán de Artillería José de la Matta y Ortigosa. (Foto extraída del libro "Añora y sus fiestas" de
Antonio Merino, 2018)

La presencia pública del señor delegado gubernativo fue constante. Le invitaban a cualquier acto o actividad, fuera lúdico, cultural o político y por las crónicas recogidas parece ser que él acudía gustoso. Así, el Cronista del Valle del 4 de abril de 1925 toma nota de su asistencia a la hermosísima fiesta del árbol celebrada en Pozoblanco el anterior 30 de marzo. La comitiva formada por todas las escuelas, banda municipal y autoridades se dirigió desde el Ayuntamiento al lugar dónde debían de plantarse los árboles. El acto lo abrieron las niñas Concepción García y Felisa Moreno; a continuación habló el culto maestro nacional don Alfredo Repiso Bautista. Los tres pronunciaron bellos discursos sobre los árboles. El señor Arcipreste comparó a los niños con arbolitos que había que cuidar, lo cual debe hacerse con mayor empeño que el que se tuviera con los que ahora se plantaban. Si se castiga con multas a los destructores de árboles, mucho mayor ha de ser el castigo del que con sus desórdenes destroce el alma inocente de los niños. Recordó que Jesús amenazó seriamente a los que escandalicen a los niños. Finalmente hizo uso de la palabra el señor delegado gubernativo don José de la Matta, quien dijo cosas bellísimas en favor de los árboles y de los niños. Emocionado, quiso dar las gracias a Pozoblanco por el pergamino que el pueblo le había dedicado el día de San José, día de su santo. Agradecido por esa muestra de afecto, ahora él conmovió a sus oyentes con sinceras manifestaciones de gratitud y cariño hacia Pozoblanco. Una salva de aplausos premió su elocuente discurso. El señor Arcipreste bendijo los árboles con las preces del ritual e inmediatamente los niños procedieron a plantarlos. Cuando hubieron terminado se les distribuyó una rica merienda que recibieron con la algazara y alegría propia de sus años. El señor Alcalde don Antonio Herrero Martos, de su bolsillo, obsequió espléndidamente a las autoridades y maestros en el salón de sesiones del Ayuntamiento.

Curiosidad: Broche de la fiesta.

Se repartieron 990 meriendas de las mil que había preparadas. Teniendo conocimiento el señor Arcipreste de que a la fiesta habían concurrido un centenar de niños más, que si bien no pertenecían a escuela alguna iban en la creencia de que les alcanzaría el obsequio, se lo hizo conocer al señor Delegado, el cual dando una prueba fehaciente de amor hacia los niños, en consonancia con sus anteriores palabras, dispuso dar a cada uno de ellos una merienda análoga costeada de su propio dinero, rogando al señor Arcipreste se tomase la molestia de hacer una lista de los concurrentes. La referida merienda será dada en la sacristía de la Parroquia de Santa Catalina tan pronto el señor Delegado regrese del obligado viaje que tiene que realizar por razones de su cargo.

El 9 de mayo de 1925 el Cronista del Valle da cuenta de una reunión de alta política celebrada en Pozoblanco el pasado día 5 en el Círculo de la Unión Patriótica[4]. La reunión estuvo presidida por José de la Matta Ortigosa, Delegado Gubernativo, y el comité político de este partido de la ciudad de Pozoblanco. Con Pozoblanco son diez los pueblos de la zona representados Por Alcaracejos asistieron Ildefonso Rodríguez y Pedro Sánchez Ayala.

El señor Delegado expuso que, como ya constaba, el objeto de esta sesión era proceder a elegir los cuatro señores que habrán de ser representantes del partido en la capital y éstos a su vez nombrarán en su día, con todos los demás, al comité que representará a la provincia. Escrutada la votación secreta resultaron elegidos don Antonio Herrero Martos, de Pozoblanco; don José Sánchez Moreno, de Villanueva de Córdoba; don Antonio Herrero Portal de Dos Torres y don José Montero Tirado por Torrecampo. En nombre propio y en el de sus compañeros dieron las gracias el señor Montero y don Antonio Herrero Martos. El acto terminó con la lectura y clara explicación de un manifiesto de la Unión Patriótica por parte del señor Delegado Gubernativo, don José de la Matta Ortigosa.

La reunión culminó con un almuerzo en el Hotel Balneario de Santa Elisa[5] en Villaharta a donde se trasladaron todos los asistentes en cinco autos, recibiendo toda clase de atenciones y cumplimientos por parte de su director. La mesa estaba adornada con flores y cintas de los colores nacionales. La crónica termina con un empalagoso lenguaje lleno de halagos, elogios y rendibúes hacia todos los comités locales y a sus acciones en pro del Valle de los Pedroches y para mayor gloria de la patria. 

Publicada en el períodico "El Día de Córdoba" 21/11/2020
Continuará.

 



[1] La Real Orden de 6 de Diciembre de 1919 autorizó al Cuerpo de Telégrafos a constituirse en Sociedad benéfica encargada del servicio de información telegráfica-comercial. Por real orden publicada en la Gaceta de Madrid, núm 22, de 22 de enero de 1924 se modifican algunas bases por la que la citada Asociación habrá de regirse (pág 366).

[2] En la Sala Capitular se reunieron el señor Alcalde, don Ildefonso Rodríguez Blanco y los concejales: Claudio Rísquez Díaz; Gaspar Caballero Ayala; Leocadio Muñoz de la Orden; José Benítez Fernández; Isidoro Rivera Caballero; Miguel Caballero Mansilla; Manuel Sánchez Moreno; Salomé Pedrajas Fernández; Antonio Ayala Fernández.

[3] Bisabuelo del editor de este blog. Padre de su abuela Teresa Rísquez Puerto.

[4] Unión Patriótica fue un partido político fundado por el dictador Miguel Primo de Rivera el 14 de abril de 1924, como sustituto de todos los partidos políticos. Fue una organización muy personalista, ligada al ensalzamiento y protección de su líder. Instaurado desde el poder “se esforzó en movilizar a los sectores más tradicionales de la pequeña burguesía y el campesinado”. Hizo uso amplio de la propaganda potenciando manifestaciones constantes de lealtad, apoyo al partido y culto al líder, Primo de Rivera. Anticipó elementos que iban a caracterizar a la extrema derecha española de los años de la Segunda República, como el rechazo al liberalismo y a la democracia. En enero de 1930 dimite Primo de Rivera; fallece en marzo en París. Desaparecido el líder, ese mismo año, Unión Patriótica se disolvió como partido.

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