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miércoles, 1 de octubre de 2025

F.3 Contrafachada, contrafuertes e interior

  


La foto corresponde con el derribo de los restos de la iglesia allá por los años 1963-64. Se trataba de dejar el solar limpio y horizontal para proceder a la construcción del nuevo templo. Considero que la imagen tiene detalles aprovechables ante la posibilidad de una reconstrucción virtual. Veamos:

            La presencia de dos obreros ―arriba a la izquierda― y la ausencia de maquinaria nos hace pensar en que su demolición fue cuidadosa, hecha a mano.

Vamos a comentar detalles que la imagen deja al descubierto:

  1. La gran uve invertida de señales justo debajo del campanario muestra que el tejado era a dos aguas.

  2. La línea horizontal de agujeros debajo de la uve, a media altura, indica a mi juicio el enganche del suelo del coro con el muro.

  3. Las dos columnas –a izquierda y a derecha de la puerta de entrada, pero adelantadas respecto a ella- servirían de soporte a la estructura del coro.

  4. Se observa perfectamente la ojiva exterior de la puerta de entrada y el tunel de acceso al interior del templo con su bóveda.

  5. A izquierda y a derecha dos contrafuertes –uno a cada lado- marcan la estructura lateral del edificio. Están hechos con piedras mas o menos prismáticas pero con diferentes tamaños. Por filas, alternan piedras más alargadas para proporcionar mayor solidez.

  6. A la derecha de la columna de la derecha se observan perfectamente los escalones de la escalera de caracol para subir al campanario. A la altura del coro había una puerta y las escaleras continuaban hacia arriba.

            A la vista de varias fotos del templo, dos arquitectos se han inclinado por la hipótesis de que “el propio peso de las piedras de granito empleadas nos llevan a pensar que este edificio  no necesitara cimientos”. Un dolmen no necesita cimentación para sostenerse, dijeron.

        Repasando las fotos archivadas, me ha parecido bien añadir esta otra:


        Esta imagen corresponde, vista desde el oeste, con la esquina izquierda de la iglesia, es decir esta pared estaría pegando a la Casa Rectoral que se comenzó a construir a principios del siglo XX.
           Aparte de los restos amontonados por el suelo, se aprecia que la iglesia solo tenía sillería en lugares estratégicos, siendo de adobe - o materiales pobres- buena parte de sus muros.
                Al fondo, a la izquierda parece vislumbrarse la entrada a la escalera de caracol y -algo mas elevada- la puerta de acceso al coro. Las arcadas sobre la pared parecen indicar la existencia de altares a todo lo largo de los laterales.
                Como hipótesis deslizamos que el ancho de la primera arcada pudiera corresponder con la anchura del coro.
                La mezcla de esas impresionantes columnas con paredes de "barro y poco más" no dejan de ser terreno abonado para los misterios. Riqueza y pobreza...¡tan juntos!
                Estas imágenes, aparte de aportar ciertos datos, intentan buscar alguna luz acerca de cómo era ese templo que tanto significó para Alcaracejos.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

E.3. Algunos vestigios más

 

Desde el campanario: Pueblo, silo, chimenea y palomas (Foto de Rafael Sabariego, 31 agosto 2025)

          A lo largo de estos últimos meses he publicado sucesivas entradas sobre diferentes aspectos del templo del siglo XV. En este sentido, el pasado mes de julio recibí una valiosa aportación. Alfonso García Benítez me hizo saber que: “La pila de agua bendita que hay en la Ermita del Santo, de tipo concha, es de la antigua iglesia. Estaba en el patio de la casa del sacristán —Vidal y su mujer Isabel—, al lado del pozo y se llevó allí en la reforma de la ermita de 1976. La limpió el vecino, picapedrero, Antonio Madueño González, el cual también hizo el altar de granito que hoy preside la ermita. Sigue diciendo Alfonso que se puede encontrar bastante información en las epigrafías de las dos campanas grandes ubicadas en la torre: tienen fechas y refundiciones. La campana grande tenía un verde bronce precioso y se leía perfectamente La otra era un poco más oscura. Los dos campanillos –Norte y Sur- son nuevos”.

          Animado por esta información, me puse en contacto con el actual párroco, don Javier Solaz Moreno. Le expliqué mis intenciones y quedamos el pasado 28 de agosto. Me acompañó mi cuñado, José Antonio Milara, natural de Peñalsordo. Los objetivos eran (a) Leer las inscripciones de ambas campanas y (B) localizar la pila para el agua bendita “tipo concha”.

          En mi ánimo estaba también fotografiar la portada de la antigua iglesia, situada en el interior del templo actual. Para mejorar la foto apartaríamos las bancas. A todo ello accedió don Javier, por lo que hacemos constar nuestro agradecimiento.

          Realmente estaba cansado de ver la foto de la portada con las bancas delante. Esa portada del siglo XV —ya descrita y citada en entradas anteriores— no lucía como se merecía. Sus encantos se dejaban entrever a través de las inevitables filas de bancas. Así que quitamos las bancas, echamos las fotos y volvimos a colocarlas para misa de 11h. Dicha portada está también en el libro de José López Navarrete, página 52,1988, pero lo hace en blanco y negro. A partir de hoy las cosas serán diferentes. Sin obstáculos delante, la conocida portada lucirá entera y en todo su esplendor.


Fotos portada siglo XV (Sebastián Muriel, agosto 2025)

          Posteriormente subimos al campanario. Las vistas desde allí son increíbles y poco conocidas. Hay cuatro campanas: la mayor está situada justo en el centro del campanario, en la vertical de la abertura de salida; la mediana —que pensamos también antigua— cuelga de la fachada oeste. Los dos campanillos nuevos miran al norte y al sur. La cara este de la torre está libre, no tiene campana.

          El acceso a la campana central no es fácil pues está a algo más de tres metros de altura. A pesar de subir con una escalera, las fotos se tomaron con dificultad. Aparte de eso, los excrementos de las palomas acumulados sobre la inscripción de la campana no permitían su lectura. La campana mediana, la del oeste, al estar en un lateral quedaba fuera de nuestro alcance. Así que desistimos, aunque algo hemos adelantado. Ante una nueva subida al campanario, habrá que ir mejor preparado.

          No obstante, el domingo, día 31, insistimos en hacer fotos y vídeos con un pequeño dron. No pudo entrar en el campanario porque hacía bastante viento y era difícil su manejo. Tomamos imágenes desde fuera y ninguna nos permite leer las inscripciones que vamos buscando y que, desde luego, están, como muestran estas imágenes. Seguiremos trabajando para conocer la información que encierran estas inscripciones.

Campana mayor: detalle inscripción circular. Foto José Antonio Milara, agosto 2025

Inscripción lateral campana oeste. Foto de Rafael Sabariego, agosto 2024

          En cuanto a la pila de agua bendita localizada en la Ermita del Santo, está ubicada entrando a la derecha, empotrada en la pared. Por su remate en la parte inferior creemos que nunca tuvo pie.

                     Diámetro exterior: 30 cm. Altura:16 cm. Profundidad: 6 cm. Diámetro interior: 22 cm.

Pila para agua  bendita. Foto José Antonio Milara, agosto 2025

Pila para agua bendita vista desde arriba (Foto S.Muriel)

          Está hecha de granito. En su parte curva presenta unas estrías que recuerdan a una concha peregrina curvada. El granito está bien pulimentado y presenta buena terminación lo que, en nuestra opinión, ratifica la limpieza que en 1976 hizo Antonio Madueño González, según testimonio oral de Alfonso Benítez.

          Con esta entrada completamos la relación de vestigios del antiguo templo. Habrá que seguir trabajando para descifrar las inscripciones de las campanas. Suponemos que en ellas debe de haber una fecha, lo cual sería un dato importantísimo para limitar los años de construcción del edificio, allá por los siglos XV-XVI- más importante y significativo del patrimonio de Alcaracejos.

 

 

 


 

miércoles, 27 de agosto de 2025

F. 2. Campanario y reloj

 


Las dos fotos muestran con claridad la separación entre el campanario –parte superior de la fachada- y la torre/casita del reloj, añadida sin duda en fechas posteriores al edificio de la iglesia. Son pues dos construcciones independientes.

               Mientras que la primera foto está tomada desde el nivel de la calle, algo a la izquierda, después de la guerra civil, la segunda foto, color sepia, la echan, con seguridad, desde un corral o patio situado frente a la iglesia. El tejado de la casa y su chimenea delatan la posición del fotógrafo, desconocido por cierto. Esta segunda foto es anterior a la guerra civil: todo está intacto.

               En la primera foto se observa la espadaña y la torre del reloj –sin reloj-. Ambas están destruidas parcialmente. En el inicio de la espadaña, línea recta donde confluyen las inclinadas que marcan las dos aguas del tejado, se observa una línea de piedras con algo de voladizo. Según Rafael Cabello, arquitecto cordobés, "Se trata de la imposta, que es un saliente que separa los diferentes pisos de la espadaña. En general, es un aparejo de sillares algo voladizo, a veces con moldura, sobre la cual descansan los dos arcos. Es decorativo. También sirve como referencia de las plantas o alturas de la fachada". Encima de los dos arcos vuelve a observarse un elemento similar, más pequeño, como reposo del arco de arriba. Los dos primeros arcos, en su parte superior, están enmarcados. En la segunda foto, el arco superior, el del campanillo, también parece estar limitado por una moldura.

               La espadaña está hecha con piedras talladas de granito. Da la imagen de resistente. En ella se confirman, en altura, dos niveles de campanas: dos más pesadas —y diferentes— en la parte inferior y un campanillo en el arco superior.

               En el lateral izquierdo se observa otro arco similar a los dos arcos frontales, con su correspondiente imposta. Por el lado izquierdo de este arco lateral aparece un muro que no cierra todo el recinto de este primer piso de campanario.

               La subida a la espadaña se hacía por una escalera de caracol que desde la planta baja, nivel de la calle, venía a salir a los pies de los arcos lateral y primero frontal a la izquierda.

               Para el reloj, se observan con claridad dos campanas: una remata la torre –siendo la parte más alta del edificio- y otra aparece bajo un arco construido sobre la casita que alberga el reloj. Como hipótesis, para acceder a dicha casita y realizar tareas de mantenimiento, proponemos esta ilustración dibujada sin medidas ni escalas.

Hipotética posición escalera de acceso al reloj

 Desconocemos el número de peldaños de la escalera y sus dimensiones, pero dado el desnivel, pensamos que se necesitaría. Es un mal dibujo, pero lo publicamos porque estimamos que aclara. Llegado el momento habría que hacerlo con mayor rigor.

               Sobre el reloj desconocemos todo. No tenemos ningún dato. En Los Pedroches no es frecuente que las torres de las iglesias se acompañen de una torre-casita para un reloj. En Pedroche e Hinojosa del Duque, sus respectivas iglesias tienen un reloj solar. En Torrecampo, la iglesia de San Sebastián, tenía añadida en su torre una casita blanca –en la foto a la derecha- que contenía un reloj colocado a fines del siglo XIX. Torre y casita fueron derribadas en 1905 debido a una gran grieta producida por una higuera silvestre que había nacido entre sus piedras. En lugar de reparar, las autoridades eclesiásticas optaron por la destrucción[2].

              

Casita del reloj, Iglesia de San Sebastián en Torrecampo, 
anterior a 1905. Solienses.(Foto: El Celemín,2)

Lo añadido a la iglesia de San Andrés en Alcaracejos como casita del reloj es similar a lo que podemos observar en la foto de Torrecampo. Por el contexto social y cultural de la zona, forma de construir, etc… podemos suponer que el reloj de Alcaracejos podría ser de finales del siglo XIX o principios del XX. En esos tiempos se colocaban relojes mecánicos de torre. Funcionaban gracias a un sistema de pesas y engranajes. Al descender las pesas por gravedad, proporcionaban la energía suficiente para accionar los mecanismos. Las pesas había que subirlas periódicamente, a veces diariamente, y se accionaban con una manivela. Estos relojes podían disponer de un sistema de sonería: las campanas marcaban las horas – y las medias horas – transmitiendo así la información horaria a la comunidad[3]. Como podemos ver por la foto, el reloj de Alcaracejos tenía agujas. Del mantenimiento (engrase, limpieza, dar cuerda, etc…) solía encargarse un vecino de la localidad, pagado por el ayuntamiento o la parroquia.

Fachada. Fondos Diputación Provincial. Córdoba





[2] Solienses: La torre de Torrecampo, 16 de agosto de 2008.

[3] IA

sábado, 9 de agosto de 2025

F.1.- El templo en fotografías: Alcaracejos, siglo XV


               Esta foto forma parte del reportaje que el Ayuntamiento[1] de Alcaracejos encargó a Domingo García Santos en 1940. El conjunto de las reproducciones fotográficas mostraban los enormes daños ocasionados por la guerra civil en los edificios del pueblo. Aquí solo mostramos el estado de la iglesia parroquial. El fotógrafo cobró por el trabajo 110 pesetas, según consta en el acta municipal del 10 de enero de 1940. La foto está tomada desde el oeste, parte de atrás del presbiterio.

               Esta fotografía me fue facilitada por el Archivo General de la Administración, AGA, dependiente del Ministerio de Cultura.

ARCOS

·                        En la imagen se observan seis arcos apuntados, hechos de con piedras talladas de granito, lo cual indica su robustez y resistencia: son arcos de cantería con moldura. Como parte de la séptima arcada, la foto muestra el arranque del arco del presbiterio, apoyado en una columna. El arco del presbiterio sería paralelo, a lo ancho, a todos los anteriores. Este arranque, capitel, es el que se conserva en el rincón de la calle Iglesia, el cual está colocado invertido. Claramente se observa que han tallado la piedra para ser vista desde abajo. También existe un planode dicho capitel, levantado en 1964, cuando tuvo lugar la demolición de los restos. En ese mismo arranque, por la orientación, se advierte el inicio de los nervios de la bóveda que cubría el presbiterio.

·        El arco del presbiterio se apoya con claridad en una columna. En los demás, el punto o puntos de apoyo, no se ven. El montón de tierra lo tapa todo. Pudiera ser que los arcos estén apoyados en columnas más pequeñas –cosa que no parece- o que entren en el muro o se apoyaran en el suelo. Los contrafuertes del lado derecho del templo soportarían las cargas transversales de los arcos. Conocemos la existencia de un primer contrafuerte, en el lado izquierdo, junto a la fachada. Desconocemos la presencia de más contrafuertes en ese costado.

·        La estructura de arcos apuntados nos lleva a un techo de vigas de madera tosca, entre arco y arco, mal labrada y con cañas (Visita General de 1589). Probablemente este techo cambió con los años, pero por ahora carecemos de datos, aunque el tejado podría aproximarse al tradicional de dos aguas. Que había tejas lo pone de manifiesto un expediente del 18 de julio de 1912 abierto por el párroco. En él se recogen sus quejas, al señor alcalde y al gobernador eclesiástico, por la pasividad de las autoridades municipales ante las frecuentes roturas de tejas debidas a que los niños jugaban a la pelota contra los muros de la iglesia. Para mayor concreción extraemos unos párrafos literales del citado expediente: “niños del pueblo juegan a la pelota sobre los muros del templo lo que ocasiona daños en los cristales de las claraboyas, perjuicio en las tejas y distraen a los fieles del interior. “A veces la pelota se queda trabada en redes de alambre y para destrabarla suben o tiran piedras por lo que quiebran cristales”. “Cuando la pelota queda retenida en un canal y con piedras quieren echarla abajo, quiebran tejas del ala del tejado”. Sigue contando que como las citadas paredes dan, una al Altar Mayor y otra a la Capilla del Sagrario[2] interrumpen el silencio y recogimiento por lo que los fieles se distraen con la bulla de los muchachos”.

·        Las bombas respetaron los arcos 1º, 4º y 5º, contados desde la puerta de entrada principal y destrozaron el 2º, 3º, 6º, el arco que daba entrada al presbiterio y el presbiterio entero. Claramente los aviones entraron por el oeste - zona nacional- y salieron por el este del templo. Pensamos que fueron las fuerzas franquistas las que causaron el daño, ya que Alcaracejos permaneció en poder de las fuerzas leales a la República prácticamente toda la guerra. Esto lo podemos afirmar con un 85-90 % de certeza. Sin embargo, no podemos afirmar que fuera un bombardeo intencionado del edificio parroquial porque carecemos de documentos que así lo atestigüen, pero si es cierto que fue un bombardeo terriblemente eficaz: la iglesia quedó muy, muy dañada. La tecnología de la época no parece que fuera muy fina –casi, casi que dejaban caer las bombas a mano por la trampilla del avión-, pero el corazón de la iglesia quedó totalmente destruido.

·        La línea horizontal más oscura que se observa debajo del primer arco y encima de la puerta principal de entrada, es una enorme viga que se puso para proteger la fachada, seguramente a finales de 1939. La viga tapa la línea que marcaba la altura del coro. Justo a la derecha de esa línea, se ve una puerta. Era la entrada al coro por la escalera de caracol que subía a la espadaña (campanario) desde el suelo de la iglesia, situado a ras con la calle.

·        Los montones de tierra confirman que el templo tenía granito solamente en sitios estratégicos: portada, esquinas, arcos, baptisterio –construido a principios del siglo XX[3]-, contrafuertes, etc, pero sus muros eran de tapial o algo parecido. Consistía en una mezcla de tierra y cal, a la que a menudo se añadía arena y grava dentro de un encofrado. Así se formaban muros sólidos. Para unir las piedras seguramente se utilizó mortero de cal. La cal actúa como aglomerante que mezclada con arena y agua forma una pasta que se endurece con el tiempo.

·        Entre los muros de los arcos se ven con claridad, a una altura intermedia, unas curvas ovaladas. Con bastante seguridad podemos afirmar que corresponden con altares laterales, o capillas poco profundas (Ver inventarios de 1902 y 1910)

·        La entrada principal de la iglesia, desplazada en la foto hacia el centro izquierda, situada debajo de la espadaña que contenía las campanas, formaba un túnel de 2’60 metros de longitud (ver plano de 1964), distancia que se correspondía con el grosor del muro. Debía ser grueso para soportar el peso de la fachada.

·        La casita del reloj y su campana –situada en la parte más alta de la iglesia para que todo el pueblo pudiera orientarse por las horas- son fácilmente visibles en la parte superior de la foto.

·        A la izquierda, se observa el baptisterio, con ventana y fuerte reja. Se construyó entre el quinto y sexto arco (ver plano de 1943).

 

            Con el paso del tiempo -y sin reconstrucción a la vista- ante el riesgo de caida descontrolada, se tiraron todos los arcos, según podemos ver en esta foto que consta en el Archivo Municipal de Alcaracejos.

            En esta foto, Maruja Redondo Ranchal asegura que hay dos mujeres (7 de agosto de 2019). Una se aprecia claramente. Parece que en el rincón se distingue la silueta de otra persona. Según Maruja, ama de casa, 72 años, en el pueblo siempre se ha dicho que son:

-        Diomedes: mujer de Telesforo y hermana de “la Félix”, que preparaba y repartía la leche en polvo en las escuelas a finales de los cincuenta y principios de los sesenta.

-        La otra es Cándida, la abuela de Manuel Ayala Tena por parte de padre, el fontanero (en el 2019 era fontanero), hijo de Rafael Ayala.


                En junio de 1940 el arquitecto Víctor Escribano Ucelay, creo que a la derecha con mascota, visitó las ruinas de la iglesia de San Andrés. La imagen nos permite ver los arcos con nitidez y sus desperfectos, dentro del marco que proporciona la puerta de entrada.

               Se observa la viga que colocaron detrás de la fachada. Se supone que fue una medida de protección para evitar una posible caída de la misma. La viga ya se ve en la primera foto de esta entrada, enero de 1940 (AGA). De aquí se deduce que desde el principio, “las autoridades” tomaron medidas urgentes para intentar evitar mayores daños e irreversibles. La guerra terminó en abril de 1939. Si en enero de 1940 ya estaba puesta esa viga, quiere decir que alguien se dio prisa. Teniendo en cuenta como quedó España y las innumerables necesidades que había, no debió ser fácil fabricar, trasladar y colocar esa viga.

               A la izquierda de la foto, al fondo se distingue el arranque del arco del presbiterio y se percibe con claridad que el presbiterio era más estrecho que la nave de la iglesia. Llama la atención el tremendo orificio que tiene la columna a media altura.

            En la parte trasera de la foto aparece el sello de “Casa Navarro”, como autor de la fotografía. La podemos encontrar en el Archivo Municipal del Ayuntamiento de Córdoba.

            



[1] Era alcalde Teófilo Velasco Soto. Actuaron como vocales de la comisión gestora, Francisco Gómez Ayala y Rafael López López.

[2] Por planos ya publicados, sabemos que la pared frontal exterior del presbiterio era plana. La Capilla del Sagrario estaba justo al lado del presbiterio, es decir, ambas paredes, planas y verticales por fuera, estarían en la parte de atrás del edificio.

[3] Hay abundante documentación sobre la construcción de ese baptisterio. Inicialmente estaba en el costado izquierdo, pero el párroco trabajó mucho para construir ahí la Casa Rectoral, por lo que se trasladó al lado derecho. Casa Rectoral, baptisterio y antiguo cementerio están íntimamente ligados y merecerá un tratamiento aparte. Puedo adelantar que es un capítulo de mucho interés. 





lunes, 28 de julio de 2025

E.2. Vestigios (continuación) de la parroquia, siglo XV: Alcaracejos

 

Zócalo de granito de rodea a todo el perímetro del actual templo

             En contra de la opinión de algunos autores/as, mantengo que el edificio parroquial no fue totalmente destruido en la guerra civil: la destrucción fue muy considerable, pero luego en los años sesenta del siglo XX, se demolió -casi por completo- lo que quedaba. A pesar de la destrucción y la demolición, podemos reunir aquí reveladores restos de aquel templo.

          5.- Detalle muy significativo nos parece el zócalo de mampostería o cerco de granito que rodea toda la iglesia nueva. Tenemos fotos que atestiguan que la antigua iglesia estaba a nivel de la calle. La nueva tiene, en su fachada (el oeste), una especie de terraza a la que se accede por tres escalones –unos 45 centímetros de desnivel. Para entrar en la iglesia se necesita otro escalón, lo que aumenta el desnivel a unos 60-65 centímetros respecto a la primitiva. La altura del zócalo varía en función del desnivel de la parcela primigenia. Uniendo todo esto nos atrevemos a decir que la actual iglesia está asentada sobre una plataforma delimitada por el cerco de granito. Esa plataforma, probablemente, se macizó con todo tipo de escombros procedentes del antiguo templo. El cerco actuó de recipiente y la variedad de escombros actuó de relleno. Se pasarían máquinas apisonadoras para compactar ese relleno y ya tenemos una sólida base sobre la que construir lo nuevo. Además nos hemos ahorrado un dinero considerable en transporte de escombros. Casi todos los escombros se quedaron en el lugar. Un georradar podría darnos la clave de lo que se esconde en el subsuelo del actual templo.

          Todo lo anterior me consta desde 2018 como testimonio oral de José Caballero González, alcalde de Alcaracejos (20/09/1973—1979).

          Si observamos con atención el zócalo de granito nos daremos cuenta que hay superficies muy erosionadas que se alternan, al azar, con otras que no lo están tanto. Las primeras tienden a un beige clarito, algo amarillento, mientras que en las segundas predominan los tonos grises. La hipótesis que barajo es que las más antiguas son las más erosionadas debido a la acción de la meteorología sufrida durante cinco siglos. Las caras más grises son más recientes y corresponden con los años sesenta del siglo pasado: los sillares de la iglesia eran demasiado grandes para hacer el zócalo y los partieron. De ahí las diferentes tonalidades que ofrece.

Detalle del zócalo perimetral del templo. Puerta calle Sol (norte)

          6.- La actual casa parroquial está en muy mal estado desde hace años. Conserva un patio interior que da luz a las diversas estancias. En el patio se conservan restos que yo identifico como tramos de columnas, las cuales estarían en el interior. Parece que se trataría de 5 partes de columnas, dos de ellas presentan estrías y tres aparecen redondeadas. Hay una pieza suelta y las otras cuatro alguien las unió para formar una especie de singular jardinera.

Restos en el patio de la Casa Parroquial

Supuesto resto de columna. Por su forma podría haber ocupado un rincón.
¿Columna arco del presbiterio?

          7.- La pila bautismal de Alcaracejos en el contexto de Los Pedroches[1]:

          Teniendo en cuenta el interesante artículo de Ana Mª Acedo, 2019, que tiene por contexto Los Pedroches, reproduzco aquí literalmente párrafos extraídos referidos a la pila bautismal de Alcaracejos.

          “Existe en la comarca de Los Pedroches una tipología de pila bautismal originaria entre la última década del siglo XV y las primeras del siglo XVI, que nos permite realizar un análisis comparativo y evolutivo de un modelo propio y característico de esta zona, lindante con las provincias de Badajoz y Ciudad Real. Se trata de piezas elaboradas en granito local, del tipo de inmersión vertical y horizontal, y que presentan una cenefa a modo decorativo labrada en la banda superior de su copa. Son las pilas existentes en las parroquias matrices de las poblaciones de Santa Eufemia, Dos Torres (conformada por las antiguas Torremilano y Torrefranca), Alcaracejos, Añora, Torrecampo y Villanueva del Duque. A pesar de la falta de documentación escrita con que poder fecharlas, podrían estimarse como contemporáneas a la fábrica de los templos a los que pertenecen, exceptuando la de Santa Eufemia, obra posterior a un templo cuya obra se ha encuadra- do en la transición de los siglos XIII-XIV. La semejanza entre las pilas y su proximidad nos indica que posiblemente surgieron de un mismo taller de cantería que trabajó evolucionando un modelo único[2]5, a la par que lo adaptaba al estatus que por entonces tenía cada una de las villas en las que servirían. Probablemente sea la de Torrecampo, junto con la de Torremilano, la más antigua de esta serie de pilas. De gran porte y labrada en granito, está conformada por una copa profunda de gran espesor, y un singular pie estrellado de ocho puntas en el apoyo, con sección octogonal en su mitad superior. La copa la constituye un casquete de esfera sobre el que apoya una banda cilíndrica decorada, esquema que se repetirá de manera similar en todas las pilas a estudio. Presenta en el casquete amplios gallones intercalados entre una liviana arquería”.

          “De lo poco que sobrevivió de la antigua parroquia de Alcaracejos tras la Guerra Civil, es su pila bautismal. Se trata de un modelo simplificado y a menor escala de la pila de Torrecampo. El pie estrellado, si bien respeta todos los elementos que aparecen en el anterior, es una copia insulsa del mismo. La banda superior de la copa, se reduce vaciando la arcada invertida”.

          “La piedra con que están elaboradas [se refiere a todas las pilas] es de índole diversa, recurriendo casi siempre al material existente en canteras activas a nivel local o en villas próximas. Las pilas de Torremilano, Villanueva del Duque y Alcaracejos están labradas en bloques de baja calidad como demuestran las grandes manchas oscuras en la superficie”.

Pila bautismal (alrededor del 1500). Parroquia de San Andrés (Alcaracejos)

          8.- En el interior de la parroquia, junto a la portada del siglo XV, a su derecha, podemos ver una pila de agua bendita. Ana Mª Acedo, en su tesis doctoral del 2019, página 686, escribe: Además de la bautismal, puede contemplarse en esta parroquia una sencilla pila de agua bendita labrada también en granito. Tiene plinto y fuste ochavados, y una pequeña taza semiesférica sobre una faja, decorada con una gran cruz de pétalos labrada en su frente. Parece estar tallada en un único bloque de piedra.. A fecha de hoy no podemos asegurar que proceda del templo del siglo XV, aunque tenemos indicios que van en este sentido. 

Pila de agua bendita (¿siglo XV? ¿Iglesia parroquial?)

          9.- Informaciones varias

          9.1.- María Cruzado Fernández recuerda (2017) que que el escenario del salón parroquial está levantado 50-60 centímetros sobre restos de la antigua iglesia.

          9.2.- José Merchán Bravo, empresario de la construcción, refiere (2018) que en el “cerro del Santo” echaron bastantes restos de la antigua iglesia. Existe cierta confusión para localizar el sitio. Pudo ser un mix de restos de la antigua iglesia con escombros de la nueva.

          9.3.- ABC en el frente Sur. Crónica azul[3] .Domingo 27 de marzo de 1939.- “En Alcaracejos los rojos prendieron fuego al edificio que guardaba toda su documentación. Por las calles se ven letreros en valenciano de la Brigada 103. Las piedras de la Iglesia se han utilizado para construir refugios. El avance ha sido tan rápido que no les ha dado tiempo para llevarse nada. Incluso me dicen que hay rojos por las calles sin detener”. Se habla de refugios, en plural. Habría que saber dónde estaban y comprobar si es verdad. La información anterior es corroborada por la revista RECONSTRUCCIÓN, Dirección General de Regiones Devastadas, Mayo 1946, nº 63, pero solamente habla de un refugio.

            9.4.- El actual presbiterio, la sacristía y la casa parroquial están levantados unos 50-55 centímetros sobre el nivel de la planta de la iglesia. Es muy posible que restos del antiguo templo se acumulen debajo de estos suelos.

          9.5.- Tres testimonios orales me hablan sobre vecinos/as muy concretos que o bien construyeron con materiales de la iglesia o bien los custodian “en secreto” en sus casas y que por vergüenza o temor no dicen nada. Seguramente hay más de tres, pues los restos estuvieron sin vigilancia ni control durante más de veinte años. Al carecer de pruebas contrastadas no se pueden mencionar nombres. Si apelamos a la responsabilidad de todos ellos, o de sus herederos, para que hagan público lo que tengan. Ante una posible reconstrucción virtual de la iglesia, cualquier pista o detalle sería de gran importancia. No se trata de buscar responsabilidades, sino restos.



[1] Acedo Gómez, Ana Mª: Las pilas bautismales en la Diócesis de Córdoba. El caso singular de Los Pedroches. Monografía Universidad de Córdoba, 2019.

[2] De otro taller común debieron proceder las pilas de granito de las siete parroquias de los Cortijos de Fuente Obejuna, si bien éstas se ejecutaron en un lapso menor de tiempo, inmediatamente después de mandarse su erección en 1569.

[3] Crónica escrita desde la zona de los nacionales.

lunes, 21 de julio de 2025

E.1. Vestigios del edificio parroquial del siglo XV: Alcaracejos

 

Pila bautismal, Alcaracejos (1500)
          
Precedentes

          Casi nada de lo que ocurre es por casualidad. El hecho de que hoy podamos hablar de vestigios del templo del siglo XV de Alcaracejos se debe en buena parte al interés, y al buen criterio, de Daniel Sánchez Puch. Veamos:

          El 10 de julio de 1964, don Daniel Sánchez Puch, Arquitecto y Jefe de los Servicios Técnicos de la Delegación Provincial de la Vivienda, remite instrucciones al contratista cacereño don Gaudioso Barrera Delgado para que comience la obra del nuevo templo, planes de emplazamiento y detalles de ruina[1]. Insiste especialmente en la toma de datos de restos, demoliciones y explanaciones. Su carta acompaña unas aclaraciones que merece la pena reproducir por su especial interés:

Operaciones antes de proceder a demoliciones y explanaciones

          “Con un fotógrafo de la localidad sacará fotografías grandes de la antigua puerta principal y numerará las piedras de ella, antes de desmontarla, con pintura o lápiz especial, pues pretendemos colocarla después en la nueva iglesia. Además de numerarlas tendrá que poner idénticos números que ponga en las diferentes piedras en las mismas de la fotografía con tinta y como las piedras que forman las pilastras hasta el arranque del arco están con junta ancha, e incluso en las juntas hay algunos ripios de pizarra, deberá tomar las alturas que hay entre la parte baja de la piedra de abajo y el arranque del arco; desde la parte baja a la parte alta de la portada; su ancho total, su ancho de luz y su alto de luz y ponerlo en la foto.

          También interesa conservar, para luego reconstruirlo en el lugar que se determine, el arranque de la bóveda del presbiterio antiguo que se conserva y del cual le remito un croquis. En esta parte deberá —antes de demoler— numerar las piedras y poner los mismos números en el croquis que le mando.

          Si al demoler lo que queda de la antigua iglesia y descombrar lo que hay en el suelo aparecen piedras labradas, dovelas de arcos o de tipo artístico deberá apartarlas y guardarlas junto con la portada y arranque del arco referido antes.

Demoliciones y explanaciones

Las operaciones que hay que hacer son las siguientes:

·       Demoler lo que resta de la antigua iglesia en la zona de fachada principal y esquina del presbiterio[2].

·       Retirada de escombros que no sirven para la obra y explanar el solar dejándolo, aproximadamente, horizontal, a la cota de la calle de la izquierda, o más bien un poco más alto.

·       Las cotas que se marcan en el plano no estoy seguro de que sean exactas. Una vez que se replantee y dé su conformidad, daré la cota del interior de la iglesia.

·       Como en el presupuesto hay sólo una partida de 18.000 pts para explanaciones y no hay nada para demoliciones, deberán llevar buena cuenta de lo que les cuesta la demolición y la explanación. Desde luego como el proyecto lleva zócalo de mampostería[3] en todo el contorno, se podrá usar lo que salga de demoliciones y eso compensará el gasto de demolición. Sobre este punto hablaremos en mi visita y también del resto de materiales de la obra”.

 Comentario: a la vista de lo que tenemos hoy, resulta evidente que algunas de sus órdenes / recomendaciones no se llevaron a efecto. De las fotografías grandes de las ruinas no tenemos constancia; sobre la reconstrucción del arranque de la bóveda del presbiterio, nada de nada; almacenar piedras labradas, dovelas de arcos o de tipo artístico,… que se sepa, no hubo ningún almacén. De todas formas, suponemos que para algo sirvieron sus advertencias.

Entramos en materia

          La palabra vestigio es acertada para describir lo que queda del antiguo edificio parroquial, pues se refiere a una señal, resto o indicio que queda de algo que ha desaparecido o que ya no existe en su forma original.   Por su amplitud, y en este caso, la acotamos a “ruinas o restos de materiales de construcción”. Es decir, aquí hablaremos de “piedras de granito” que un día formaron parte del templo, bombardeado primero y demolido después. No podemos hablar de “maderas”, ya que por desgracia de este material solo tenemos testimonios orales. No poseemos ningún elemento concreto: ni muebles, ni imágenes, ni altares,… ni siquiera una simple silla o un sencillo banco. Tampoco conservamos objetos de plata, ni de cristal, ni vestimentas, ni sagrarios, ni palios, ni candelabros… Por ahí solo queda una preciosa campanita de bronce. Todo desapareció durante la fratricida contienda. Solo quedaron piedras: algunas en su lugar, otras fuera de él, otras próximas, algunas alejadas… otras, en fin, las suponemos diseminadas quizás en huertas, quizás en casas y patios o a lo mejor durmiendo en alguna cantera… Será difícil de determinar. Aquí nos limitaremos a restos contrastados o con elevados porcentajes de verosimilitud. El orden de aparición de los mismos es aleatorio.

          En mi opinión, los restos de la primitiva iglesia vigilan sin tregua la vida de los mojinos porque, como casi siempre ocurrió, parte importante de ellos fueron reutilizados —de diferentes maneras— en la construcción del nuevo templo: están ahí, nos escuchan, nos observan y nos sienten. Dicho con otras palabras: el mayor núcleo de restos del antiguo templo sigue estando en la misma parcela. En estas páginas vamos a intentar hacerlos visibles, contabilizarlos, ubicarlos y analizar, en la medida de nuestras posibilidades, sus circunstancias. Los restos del mejor monumento de la historia de Alcaracejos, nuestra querida parroquia, son también parte del patrimonio y merecen nuestro reconocimiento y conservación. Ya que no se pudo salvar la iglesia en su conjunto, salvemos al menos lo que queda de ella. Bienvenidos a la Ruta de los Restos derrotados. Aún podemos hacer que canten una pequeña victoria.

          1.- El principal resto que nos queda de esta iglesia es la antigua portada de la fachada principal (poniente). En marzo de 1965, al construir el actual templo parroquial, la Delegación Provincial de la Vivienda de Córdoba autorizó importantes mejoras en el proyecto “Iglesia y dependencias parroquiales de Alcaracejos”. Entresaco –literalmente- la que se refiere a la portada antigua: Se propone colocar en la puerta lateral, ahora a la izquierda, [lateral norte, calle Sol] la antigua portada de la Iglesia destruida que, aunque tiene bastantes desperfectos, es del siglo XIV y se podrá colocar por el paramento interior de la nave, para evitar que los agentes exteriores la descompongan más. Con ello se salvaría una pieza de gran valor histórico para el pueblo”. Dicha mejora está valorada en 4.901’76 pesetas. Detrás de este acierto estaba Daniel Sánchez Puch, arquitecto y director del proyecto, persona de sólida formación y fina sensibilidad artística. Ignoro de dónde sacó que la portada –hoy visible en el interior de la actual parroquia- es del siglo XIV. Desde luego es el resto más conocido y, posiblemente, el más fotografiado y referido. Se conserva bien y está recogido en varias fotografías de los años cuarenta del siglo pasado y en un detallado plano de 1961. Todo eso ya está comentado en este blog.

Portada principal en su lugar original, 1952

          2.- Restos fáciles de observar son las portadas exteriores de la actual puerta norte y del salón parroquial, situado este último a la derecha de la vigente entrada principal[4].

          La puerta del salón parroquial tiene un dintel que lo supongo reciente, pero está apoyado en elegidos antiguos bloques de granito que sin duda pertenecieron a la iglesia destruida. Hemos medido todas esas piedras tratando de encontrar alguna regularidad. La longitud y la altura varía considerablemente de unos a otros. La anchura se pierde en el interior del muro.

Portada salón parroquial con sillares del antiguo edificio

          A los sillares que delimitan la puerta de la calle Sol les podemos aplicar los mismos comentarios. 

Portada norte, calle Sol, con sillares reutilizados.

          Del análisis y comparación de estos sillares podemos concluir que la regularidades detectadas son su irregularidad y la tosquedad de su labrado. Es evidente que los artesanos picapedreros no realizaron un trabajo fino. Conseguida la forma, más o menos, paralepipédica, pasaban a otra piedra para hacer lo mismo. Eso nos lleva a pensar que la fábrica fue construida con cierta escasez de fondos. No se manejó exceso de dinero ni trabajaron grandes artesanos. Posiblemente fueran obreros de la zona, aunque no podemos descartar la dirección de algún experto famoso de la época. En cualquier caso, nuestro templo fue una construcción humilde, donde los toscos sillares –seguramente colocados en sitios estratégicos- se alternaron con abundante mampostería.

          3.- En la Biblioteca Municipal se conserva lo que parece un capitel. Su terminado es basto y parece desgastado por la erosión. En la parte inferior tiene tallados unos círculos en relieve que ayudarían a encajarlo en el fuste de su columna. Se incluyen fotos del perfil, cara superior y cara inferior. Este resto fue depositado en la bibloteca por José López Navarrte. Su altura es de unos 36 cm y el diámetro de la circunferencia mayor de la base es 24 cm.


          4.- En un rincón que forma la casa parroquial, en la calle Iglesia, hay un resto que parece ser la parte superior de una columna. El fragmento, aislado, está situado fuera de contexto. Sin conocer bien el interior del templo, resulta complicado exponer una hipótesis que indique cuál sería su posición original. Por el tamaño y forma me atrevería a decir que podría ser uno de los arranques del arco del presbiterio. Las bolas que aparecen a la izquierda parece que han sido talladas para ser vistas desde abajo. Por otro lado, tenemos un plano, levantado en 1961, que detalla el arranque del citado arco. Parece que coincide el plano con este resto del rincón, pero en la calle lo colocaron ¡al revés! ¡Está invertido!. Las hermanas García Benítez, Noni y Pepi, me comentaron en 2019 que el montón de restos del rincón llegaba a la altura del tejado, pero el párroco don Miguel Cano los quitó porque esa especie de “montaña de piedras antiguas” la utilizaban los niños para subirse al tejado, lo cual, además de romper las tejas y generar goteras, era peligroso. Desconocen a dónde fue a parar lo eliminado.

Resto del arranque del arco del presbiterio, invertido. Rincón en Calle Iglesia


El mismo resto anterior en la que pensamos fue su posición original

El arranque del arco en plano, antes de ser demolido, 1964


[1] Conviene recordar que el solar que ocuparía la nueva Iglesia estaba invadido por cuantiosos e interesantes restos de la antigua y se requerían importantes trabajos antes de empezar a construir.

[2] Área del altar mayor hasta el pie de las gradas por donde se sube a él, que regularmente suele estar cercada con una reja o barandilla.

[3] Obra hecha con piedras sin labrar que se pueden fijar con la mano, colocadas y ajustadas unas con otras sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños.

[4] No olvidar que el actual templo, de 1966, tiene añadidos en su costado derecho, el sur, la sacristía, la vivienda del párroco y el salón parroquial.