sábado, 25 de febrero de 2023

Virgen de Guía: Alcaracejos, algo de historia

 

Campanario y óculo (Ermita Ntra. Sra. de Guía)

               El 24 de febrero, festividad de San Matías antes de la reforma de 1969/1970, es uno de los días más grandes que se celebra en Alcaracejos. En esa fecha tiene lugar la fiesta de la recogida de la imagen de la Virgen de Guía. Muy de mañana, Hermandad y fieles se desplazan a la ermita, sita en el término de Villanueva del Duque, muy próxima al casco urbano, hacía el norte. Antes de su traslado al pueblo, allí se rinden honores a la Patrona (salvas de pólvora, ondear de la bandera), se procesiona alrededor del templo y se escucha misa.

               Según Agudo Torrico el templo es de estilo gótico y dataría de la segunda mitad del siglo XV, con añadido del presbiterio del siglo XVI[1]. Sin embargo Molinero Merchán cita como posibles los siglos XIII o XIV, aclarando que “quedó integrada en un ámbito poco poblado, pero vinculado a Hinojosa en el momento de su nacimiento”[2]. En un cartel informativo junto a la ermita, se dice que el templo es de la época de Fernando III “El Santo”, siglo XIII. A este mismo siglo pertenecen una serie de imágenes románicas que se encontraron en un hueco tapiado en su interior. Numerosos restos romanos encontrados en el lugar señalan la existencia de otro templo más antiguo.

               La jurisdicción sobre la ermita fue objeto de largos y numerosos litigios, sobre todo entre Villanueva del Duque e Hinojosa. Según Daniel Medrán[3], las disputas entre estos dos pueblos terminaron con la Concordia de 1882, donde se establecieron con claridad los derechos y obligaciones de cada pueblo en relación con la ermita, la imagen y demás circunstancias.

               No se conoce con exactitud la fecha de la creación de la Hermandad de Alcaracejos. Juan Agudo Torrico[4] habla de que “las primeras referencias documentales, escasas e imprecisas, confirman la existencia de hermandades militares en la comarca en el siglo XVII”. Juan Francisco Peralbo asegura[5] que en 1654 ya consta la tradición anual de Alcaracejos de ir a buscar su Virgen el 24 de febrero. Si consta escrito, se supone que la constitución de la Hermandad debió ser anterior a esa fecha. Agudo Torrico manifiesta que “por los rituales y rasgos organizativos, las Hermandades de Alcaracejos y de Dos Torres, estarían entre las más antiguas de la comarca.       

1952: Salva de pólvora
   Sirva esta pequeña introducción para incorporar a la historia de la Virgen de Guía, en Alcaracejos, algunos datos que durante años he ido encontrando en archivos, prensa, actas municipales, etc.

          El archivo más antiguo del que doy cuenta es una crónica del Sábado de Gloria y del Domingo de Resurrección, 17 y 18 de abril respectivamente, escrita el lunes 19 de abril de 1897 por don José Ventura, maestro de reconocido prestigio en el pueblo, colaborador asiduo del ayuntamiento, amante de todo lo mojino y corresponsal del Diario de Córdoba de Comercio, Industria, Administración, Noticias y Avisos. La crónica se publicó el sábado 24 de abril del citado año y se tituló: La Virgen de Guía–Procesión-La Hermandad-Sus tres cargos, insignias y sucesión. Dice así:

               “En las primeras horas de la mañana del sábado, cuando las campanas del templo anunciaban con sus alegres tañidos el Toque de Gloria, los monótonos redobles de un tambor, qué llevando con sus roncos sonidos la animación a los espíritus infantiles, que iba seguido, por doquier, de una generosa y alborozada turba de chiquillos, indicaba que era víspera de trasladar la venerada imagen de la Virgen de Guía desde esta parroquia a su santuario.

               La Hermandad consagrada al culto de esta imagen, costea maitines en su alabanza la tarde de dicho día, que se celebran en esta iglesia, a cuyo acto invitan las familias del Capitán, Alférez y Sargento -cargos de los que luego hablaré- a las jóvenes que luego obsequian espléndidamente. El primero es árbitro para hacer las invitaciones que tenga por conveniente; mientras que son limitadas las atribuciones de los otros dos en su convite.

En ordenada procesión, compuesta del clero parroquial, de las autoridades de este pueblo y la numerosa Hermandad uniformada con frac, pantalón, sombrero y zapatos negros, y cada cual provisto de su indispensable escopeta, y de un séquito respetable de ambos sexos, de todas edades y de variada posición social, fue conducida a su ermita, antes del mediodía de ayer, en cumplimiento del pacto acordado por las pillas[6] que sostienen su culto.

1952

Pasaré por alto las nutridas salvas, tan retumbantes como numerosas, y también los obsequios que el Capitán, el Alférez y el Sargento prodigan por la tarde a las autoridades y durante toda la noche a sus cofrades, y pasaré a hablar de estos tres cargos.

Después del mediodía, la Hermandad, reunida en la casa del Capitán, hace por turno de rigurosa antigüedad la designación de quiénes habrán de desempeñarlos en el año próximo, recibiendo cada uno de manos de su respectivo antecesor, las insignias de su categoría, consistentes, la del Capitán, en un bastón distinguido; una bandera de seda multicolor, la del Alférez, y una alabarda, la del sargento. La renovación se hace anualmente en el mismo día, o sea en el primero de Pascua de Resurrección”.

               A continuación, siendo alcalde don Sandalio Caballero Fernández, se recogen tres archivos que muestran los gastos hechos por el Ayuntamiento en honor de la Virgen de Guía. Así:

               El 18 de marzo de 1900[7] se acuerda “abonar al señor Cura Párroco de esta villa los derechos de las dos fiestas hechas a Nuestra Señora de Guía y los del Sermón de Pasión, según costumbre inmemorial, cuyas cantidades se libraran con cargo a su correspondiente capítulo y artículo del presupuesto vigente”. Curiosamente no indican las cantidades.

               El día primero de abril de 1900[8] se aprobó, por unanimidad, “la cuenta presentada por el Depositario de fondos municipales de los gastos hechos en los refrescos dados por el Ayuntamiento el día del Jueves Santo y en el que se llevó a Nuestra Señora de Guía, la cual importa 27’25 pesetas, cuya suma se librará con cargo al capítulo 1º, apartado 8º del presupuesto”.         

1952
      La tercera referencia corresponde a 3 de marzo de 1901[9] y se refiere al mismo tema de gastos, aunque es algo más explícita: “Por el señor Depositario se presentó la cuenta de los gastos hechos en los refrescos dados el día que se trajo Ntra. Sra. de Guía y en el que se le hizo la fiesta, la cual importa la suma de 43 pesetas; examinada que fue por los señores asistentes, acordaron por unanimidad prestarle su aprobación por encontrarla conforme y que se libre referida suma con cargo al capítulo 9º artículo 3º. También se acordó que del mismo capítulo y artículo se libren a favor del señor Cura Párroco la cantidad de 51’50 pesetas por los derechos de las fiestas hechas a Nuestra Señora de Guía, según costumbre inmemorial”.

               En enero de 1902[10] figura ya como alcalde don José Rodríguez Blanco. Por lo que se puede leer, las costumbres inmemoriales relativas a los festejos en honor de la Virgen de Guía siguieron siendo las mismas. Así el 9 de marzo la Corporación “convino abonar al señor depositario, de fondos municipales de esta villa, la cantidad de 31’50 pesetas que ha suplido para satisfacer al señor Cura Párroco, de esta villa, el importe de las fiestas hechas a la Virgen de Guía según costumbre inmemorial, así como también 45 pesetas que importan los gastos de los convites dados por el ayuntamiento el día que se trajo la referida imagen y en el que se le hizo la fiesta, según resulta de la cuenta detallada que ha presentado al Ayuntamiento, la que después de examinada fue aprobada por el pleno”.

               De igual forma se procedió el 15 de marzo de 1903[11] ya que “se decide pagar al señor Cura Párroco 39’50 pesetas por los gastos de las fiestas hechas a la imagen de Ntra. Sra. de Guía en el día en que se trajo de su santuario. El señor Alcalde presentó la cuenta de los gastos hechos en los convites dados el día que se trajo Ntra. Sra. de Guía y en el que se hizo la fiesta, los cuales importaron 42’50 pesetas”. Los asistentes aprueban por unanimidad las cuentas presentadas.

               Básicamente, en relación con la Virgen de Guía, era tradición el convite ofrecido a la Hermandad por el Ayuntamiento, el día del traslado desde la ermita al pueblo. Llama la atención que el Ayuntamiento pagara también al señor Cura por sus servicios, tanto en actos en honor de la Patrona como en eventos relativos a la Semana Santa.

             Para terminar, aunque no son fotos muy nítidas, son historia del pueblo. Pertenecen al año 1952

1952: Ondeo de bandera frente a la ermita

1952: Virgen de Guía y banda de música

1952: Salva frente a la actual Ermita de San Andrés




[1]Agudo Torrico, J., Las hermandades de la Virgen de Guía en Los Pedroches, Caja Provincial de Ahorros de Córdoba, 1990, pag 90.

[2] Molinero Merchán, J.A., Villanueva del Duque – Patrimonio Monumental y Artístico. Edita Ayuntamiento de Vva del Duque, 2008, pags 107-108.

[3] Medrán, D., Historia de la Virgen de Guía y su ermita, Revista Nuestra Señora de Guía 2021, AA.VV. Coordinan Paulino de la Cruz y José Miguel Santos, págs 17-23.

[4][4] Agudo Torrico, J., Las hermandades de la Virgen de Guía en Los Pedroches, Caja Provincial de Ahorros de Córdoba, 1990, pág 280.

[5] Peralbo Redondo, J. F., Rituales militares, religiosos y sociales en Alcaracejos, Revista de la Hermandad de Nuestra Señora de Guía, AA.VV. Coordina Paulino de la Cruz, 2012, pág 6.

[6] Normas, reglas.

[7] Archivo Municipal de Alcaracejos HC224.1

[8] Idem

[9] Archivo Municipal de Alcaracejos HC224.2

[10] Archivo Municipal de Alcaracejos HC224.3

[11] Archivo Municipal de Alcaracejos HC224.4

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