El 2 de octubre de 1958, José Solís, Ministro Secretario General del Movimiento y Delegado Nacional de Sindicatos, inauguró diversas obras en las localidades de Alcaracejos, Pozoblanco y Peñarroya-Pueblonuevo. La crónica de aquella visita fue recogida por el “diario Córdoba” con el tono y la forma propia de aquella época. España estaba inmersa en plena dictadura y lo habitual era que toda la prensa elogiara y defendiera al sistema y al Gobierno hasta la exageración. La propaganda era marca de la casa y los halagos -en muchas ocasiones inventados-era “el pan de cada día en las emisoras de radio y en los medios escritos”.
Ante una
visita así se suspendían las clases. Niños con banderitas de España hechas de
papel, vecinos y autoridades esperaban “al ilustre” en la entrada del pueblo,
haciendo un recorrido triunfal por sus calles y plazas. Normalmente, ante la
importancia de las obras inauguradas, todo aquello terminaba con discursos
rimbombantes y agradecimientos mutuos entre visitantes y visitados.
Singular
importancia tiene el último párrafo, donde el Ministro se compromete a
interceder ante las altas instancias del Estado para reconstruir el templo
parroquial de San Andrés.
No se comprende bien que a los Pedroches y al valle del Guadiato nos llamaran “la Sierra”, como si entre los dos territorios fuéramos un sistema homogéneo de montañas y formáramos parte de una cordillera. Afinando algo más, podría afirmarse que el norte de la provincia de Córdoba pertenece a Sierra Morena, bien, pero no podemos ignorar que Sierra Morena tiene una longitud de unos 400 kilómetros —desde la frontera con Portugal hasta el este de la provincia de Jaén— y marca el límite natural entre la Meseta Central y la Depresión del Guadalquivir. El desconocimiento del norte de la provincia de Córdoba ha sido, y creemos que sigue siendo, generalizado. Es lo que hay.
He aquí la crónica de aquel “histórico día”.
“La Sierra de Córdoba vivió ayer una jornada inolvidable con
la presencia del Ministro Secretario del Movimiento, Sr. Solís Ruiz. Los
vecindarios de los pueblos visitados recibieron entusiásticamente al Ministro
que iba acompañado del Gobernador Civil y otras autoridades. Hacía tiempo que
nuestro ilustre coprovinciano[1],
deseaba ese contacto con las clases productoras, especialmente de esta comarca[2],
de tan recio espíritu, como duros en la entrega al trabajo.
Ayer por la
mañana, a las nueve y media, el Sr. Solís, en compañía del secretario general
de la Delegación Nacional de Sindicatos Sr. Sánchez Arjona; Gobernador Civil,
Sr. Barquero; presidente de la Diputación, D. Rafael Cabello de Alba; delegado
de Trabajo, Sr. Sanjurjo; Subjefe Francisco Cabrera; delegado de la Vivienda,
Sr. Rueda Serrano; el delegado Provincial de Sindicatos, Sr. Casas Medina y
otras autoridades emprendieron viaje a Alcaracejos.
Era la primera vez que un Ministro llegaba a este pueblo, igualmente que a los demás pueblos de la Sierra, para conocer sus problemas y recoger sus aspiraciones y Alcaracejos agradeció su presencia brindándole un recibimiento sentido y cariñoso.
Eran las
once y media de la mañana cuando la caravana de coches hacía su entrada en la
laboriosa villa cuyo alcalde y diputado provincial, don Germán Santos
Caballero, puso todo su afán y voluntad para engrandecerlo.
La
Corporación Municipal presidida por el citado alcalde, autoridades y jerarquías
recibieron al ministro y le siguieron entre un cortejo de gente que le
vitoreaba, mientras que los escolares flameaban banderitas, en señal de júbilo
por el acontecimiento.
El Sr. Solís, en el tiempo que
permaneció en el pueblo, pudo darse cuenta de la labor realizada por este
Ayuntamiento, que preside el Sr. Santos Caballero, al construir un grupo de 32
viviendas para gente humilde, por un importe de más de un millón de pesetas;
otro grupo de 24 viviendas –también para obreros- y un grupo de 6 viviendas
para maestros. Un campo de deportes, alcantarillado del pueblo en general,
adoquinado de varias calles, la pronta iniciación de otras viviendas
proyectadas —terrenos que ya están expropiados—, y también la traída de aguas
para regadío, asunto que está en trámite.
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| El Ministro por las calles del pueblo, acompañado de las autoridades locales. |
El Sr. Ministro dijo que la consigna del Caudillo es que ningún español se quede sin hogar, y se cumplirá. El Sr. Ministro hizo la entrega de llaves del grupo de viviendas de maestros, quedando así inauguradas. En los rostros de los maestros se reflejaba la satisfacción.
Pero Alcaracejos tiene otra
aspiración entrañable, además de las mencionadas anteriormente. La de ver
reconstruida su Iglesia que fue destruida durante la guerra. Ahora se tiene que
conformar con una ermita para los servicios del culto. Y esa aspiración que
afloraba en las gargantas de las mujeres, los niños y pueblo en general fue
expuesta por el alcalde al Sr. Solis. El Ministro la recogió y ofreció llevarla
al Caudillo para que sean cumplidos los deseos de este pueblo laborioso. Y les
pidió que siguieran teniendo confianza en el Régimen, pero sin dejar de prestar
su colaboración entusiasta a las autoridades. Desde Alcaracejos partió la
comitiva con todas las autoridades hacia Pozoblanco”.
[1] Era
cordobés, natural de Cabra.
[2] Habla de
la Sierra como comarca. No es sierra y además son dos comarcas totalmente
diferenciadas: El valle del Guadiato y la altiplanicie de Los Pedroches. La
geografía los diferencia con claridad.






