Para describir el estallido de la
Guerra Civil en Alcaracejos vamos a tomar como referencia los cuatro autores
que han llegado a mis estanterías. Dada la relativa importancia del pueblo por
su tamaño, aunque no por su relevante posición geográfica – estratégica y ser
antesala de Pozoblanco, no es frecuente encontrar bibliografía expresa que
cuente lo ocurrido en esas fechas. Si algún lector/a tiene constancia de otras
obras y autores, agradecería que me las haga llegar. Insisto que, en la medida
de lo posible, nos vamos a referir, exclusivamente a julio, agosto y septiembre
de 1936 y Alcaracejos.
Antes de publicar lo
escrito por los autores, a modo de introducción, expondremos una reseña personal
del título en cuestión.
La primera fuente es “Contribución
de sangre” del jesuita Bernabé Copado[1],
editado por Artes Gráficas Alcalá S.A. -Málaga, 18 de agosto de 1941. La obra
documenta la represión ejercida por el bando republicano y recopila los más de
seiscientos nombres de personas asesinadas por “las izquierdas” en la Comarca
de los Pedroches.
Dicho eso, en la página
37, bajo el título “El Movimiento en Alcaracejos” podemos conocer lo que
ocurrió en el pueblo tras el asesinato de Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936 y
el golpe militar del 18. Todo a grandes rasgos. La crónica incluye el nombre de
los 53 civiles asesinados por “las izquierdas”. En total, casi cinco páginas,
37 a 41.
Con claro
enfoque ideológico del bando vencedor, incluye fotos de la época del norte de
la provincia de Córdoba. Se enmarca en la historiografía y la censura de la
inmediata posguerra para documentar la violencia sufrida por los partidarios
del bando nacional.
Un segundo libro, creo
que poco famoso y conocido es “La comarca de los Pedroches (Córdoba) al
comienzo de la guerra civil española (1936)”, de Antonio Leal Márzuqez,
impreso por Gráficas Madueño, 1985, Madrid.
Sobre Alcaracejos apenas
podemos encontrar dos páginas (91 y 92), cuyo texto le facilitó mi padre al
autor. Hay dos fotos, poco ilustrativas, de los hechos que se narran en el
1936: fachada del ayuntamiento actual y un paisaje, frente al cementerio, en el
que se produjo un tiroteo el 27 de julio de 1936.
Aparte de dar algunos
nombres -interesante- el texto prácticamente repite lo que ya se sabe. Llegados
a las ejecuciones, en zona republicana, nada nuevo: remite a Bernabé Copado.
Conocí las ideas y
actitud que mi padre tenía sobre la guerra civil, muy influenciado por mi
abuela Teresa. Contó poco y con distancia. La personalidad y criterio de mi
abuela -perdonar y olvidar- afectó a toda la familia. Es lo que tiene respetar
la memoria y el ejemplo de los antepasados.
Un tercer autor -muy
documentado y de izquierdas- es el jarote Francisco Moreno Gómez. Su obra “La
guerra Civil en Córdoba (1936-1939)”, publicado en 1985, es consta de 760
páginas. Alcaracejos aparece decenas de veces. La parte que estoy tratando
ahora -inicio de la guerra civil- apenas tiene una página: la 329 que se
refiere a la recuperación de Pozoblanco por parte de la República y la 342 que
recoge el inicio de la rebelión en Alcaracejos. En su favor he de decir que
atina con el número de víctimas que los republicanos ocasionaron a la derecha.
Creo que este hombre podría haber escrito más, pero Alcaracejos era y es un
núcleo pequeño y no significó nunca gran cosa a nivel general.
El
cuarto autor es Germán Santos, alcalde de Alcaracejos entre octubre de1951 y octubre
de 1960, en pleno franquismo. Su libro “Mis aventuras en la Guerra Civil
Española 1936-1939” está lleno de historias personales y familiares, pero
es muy aprovechable para conocer detalles sobre la vida cotidiana en el
Alcaracejos de 1936 y algunas fechas posteriores. Se publicó en 1993. A pesar
de sus errores de redacción e impresión – creo que poco corregido- en mi
opinión aporta datos de interés.
Recomiendo la lectura de
todas las fuentes citadas y que cada cual saque sus propias conclusiones.
Mi interés radicaría en
fusionar los cuatro textos y elaborar una síntesis que nos aproximara a lo
ocurrido en Alcaracejos en julio, agosto y septiembre de 1936. De todas formas,
aquella guerra fue como un parto. Conocer lo que ocurrió y cómo se vivía en
Alcaracejos los diez o quince años anteriores sería de gran interés. Embarazo y
parto son inseparables. Indudablemente, el posparto también habría que
analizarlo.
[1]
Padre Bernabé Copado (1893-1975). Fue capellán de los requetés de la Columna
Redondo.
[2]
Durante la Guerra Civil española,
fueron asesinados 6.832 miembros del clero católico
en la zona republicana. Esta cifra, ampliamente aceptada por historiadores
y validada por registros eclesiásticos, incluye a 13 obispos, 4.184 sacerdotes
seculares, 2.365 religiosos y 296 monjas.

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